Por qué el Canal de Panamá se está quedando sin agua

El Canal de Panamá es una de las mayores obras de ingeniería del siglo XX, acortando la distancia entre el Pacífico y el Atlántico a miles de barcos cada año. Se estima que el seis por cierto del comercio mundial atraviesa el canal, pero la ruta que comunica los dos mayores océanos del mundo está atravesando una de sus mayores crisis de su historia y, además, lo está haciendo por causas naturales

La Autoridad del Canal (ACP) anunciaba a comienzos de 2020 que la falta de lluvias que hubo el año anterior hacía peligrar el sistema de esclusas que ayuda a mover los barcos de un océano a otro. Carlos A. Vargas, vicepresidente de Agua y Ambiente del Canal de Panamá, explica a la BBC que "tuvimos un año extremadamente seco y esto nos llevó a implementar varias medidas para garantizar la conservación del recurso hídrico". De hecho, fue el quinto año más seco desde 1950.

Antonio Puente

Las medidas que la ACP tomó para paliar esa escasez de agua pasaron por recortar el número de barcos que pueden pasar cada día el canal (son 12.000 a lo largo del año), crear una nueva tasa fija de hasta 10.000 dólares (dependiendo del tamaño del barco) por el agua dulce que se consume y un tercer cargo que varía de un día a otro y que tiene que ver con el nivel de agua que hay en el lago que abastece al canal el día que cruce cada barco.

Las medidas funcionan

Ese lago del que se toma el agua necesaria para hacer funcionar el mecanismo de esclusas del Canal de Panamá es el Gatún, una extensión de 430 kilómetros cuadrados que también abastece de agua dulce a una buena parte del país. Pero el paso de cada barco provoca un enorme gasto de agua: unos 190 millones de litros de agua dulce por cada paso. Eso es, aproximadamente, el agua que se necesita para llenar 75 piscinas olímpicas.

Unos 12.000 barcos cruzan el Canal de Panamá cada año (Reuters/Carlos Jasso)Unos 12.000 barcos cruzan el Canal de Panamá cada año (Reuters/Carlos Jasso)Unos 12.000 barcos cruzan el Canal de Panamá cada año (Reuters/Carlos Jasso)

Si ya de por sí es una cantidad enorme, si se tiene en cuenta que cada día transitan una media de 35 embarcaciones por el canal, la cifra se dispara a casi 2.600 piscinas olímpicas diarias o, lo que es lo mismo, más de 14.000 millones de litros de agua dulce gastados cada día. Una cifra disparatada, sobre todo teniendo en cuenta que las precipitaciones descendieron un 20 por ciento en el año 2019.

Ese es el problema: el Gatún se está secando. Gustavo Cárdenas Castillero, geógrafo e hidrólogo panameño, señala que la temperatura en esa zona de Panamá ha aumentado una media de un grado en los últimos años, elevando un diez por ciento los niveles de evaporación tanto del Gatún como del lago Alhajuela, otra presa construida para ayudar al paso de los barcos. Además, "el consumo de agua de las poblaciones en la cuenca hidrográfica del canal es alta, por lo que esta situación, lógicamente, causa cierta alarma".

El paso de cada barco provoca el gasto de unos 190 millones de litros de agua dulce, aproximadamente el agua necesario para llenar 75 piscinas olímpicas

Las medidas implementadas por la ACP solo han conseguido, por el momento, que la media de barcos que cruzan el canal cada día descienda de 35 a 34, algo casi imperceptible, pese a la aparición del coronavirus. La situación es tensa y el administrador del Canal de Panamá, Ricaurte Vásquez, avisa de que se está vigilando la evolución tanto de la pandemia como del flujo de mercancías: "El equipo del Canal de Panamá seguirá de cerca cómo se reestructuran las cadenas de suministro en los próximos meses. Cuando la pandemia de coronavirus se atenúe, también supervisaremos cuán consistente y agresivamente los gobiernos regulan la industria del transporte".

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