'Pink ladies' a domicilio y Djs en Zoom: ni el coronavirus mata la imbatible fiesta de Beirut

Por su hospitalidad, su gastronomía, el Casino du Liban y la vida nocturna, el Líbano, apodado 'la perla de Oriente Medio', ha sido durante décadas la vía de escape de la conservadora sociedad del Golfo, que ha venido a vivir 'la vie en rose'" a Beirut. Su ambiente cosmopolita ha atraído también a visitantes occidentales.

Locales de diseño, restaurantes, bares vanguardistas y 'boulangeries' para hacer el 'brunch' han ido multiplicándose como setas a ambos lados de la céntrica calle Armenia, entre los barrios de Gemayseh y Mar Mikhael, transformándola en "la calle que nunca duerme". Pero ahora cuando uno camina por el espectro del 'centre ville' (centro de la ciudad) con locales desvencijados, terrazas abandonadas, pubs y discotecas con la verja echada, aquellos tiempos de bonanza parecen lejanos. El tsunami de la crisis económica y las réplicas del coronavirus han arrasado el sector servicios, especialmente la hostelería, que genera el 67% del PIB del país mediterráneo.

María Ferreira. Heidelberg (Alemania)

“En los últimos 10 años, la industria de la hospitalidad ha aportado 80.000 millones de dólares a la economía libanesa y el turismo genera el 30% de los impuestos que recauda el estado. Somos el petróleo y el gas del país. Y, sin embargo, el gobierno ha decidido no ayudarnos”, lamenta Thomas Tabib, dueño de la Osteria, uno de los bares de tapas y cócteles más famoso de Mar Mikhael.

En un país en bancarrota, al declararse insolvente para devolver la deuda de 90.000 millones de dólares que constituye casi el 170% del PIB, al gobierno libanés no le queda otra que seguir endeudándose y ha pedido un préstamo al FMI de 10.000 millones de dólares para el rescate financiero.

Tabib tampoco lo tiene fácil y la única opción es pedir un préstamo través del Banco Central con intereses bajos para poder pagar sus empleados. La Osteria ha tenido que cerrar por más de dos meses como el resto de los 185 bares, restaurantes y locales de ocio de la calle Armenia. “Mis empleados y yo hemos pasado los meses de confinamiento comiendo jamón de Parma y otros embutidos italianos, y bebiendo Prosecco para no tener que tirar todos los productos perecederos. Así que si lo pienso no ha estado tan mal”, dice con sorna.

Una calle vacía en Beirut tras ordenarse el confinamiento. (EFE)Una calle vacía en Beirut tras ordenarse el confinamiento. (EFE)Una calle vacía en Beirut tras ordenarse el confinamiento. (EFE)

Tabib tuvo que reinventarse a sí mismo y decidió ofrecer a sus clientes de toda la vida DVD, a precio de amigo, con música y consejos para preparar cócteles en casa.

Regreso a la fase 0

El pasado 4 de mayo, el Gobierno libanés pasó a la fase 1, en la que se incluyó la apertura de restaurantes y bares de tapas a la capacidad del 30%. Sin embargo, esto llevó a una relajación total de la población, y las ansias de salir llevaron a interpretar la fase 1 como fase final, así que ahora han vuelto a la fase 0.

Las desastrosas consecuencias, tras registrarse el domingo 10 más de 40 contagios por coronavirus después de un notorio descenso en el último mes, obligaron al Gobierno a imponer otra vez el cierre a todos los negocios que ya habían abierto, y restablecer el toque de queda desde las 19:00 horas a las 05:00 hora local. Tabib que había abierto su bar, y había comprado otra vez jamón de Parma, pero ahora al triple del precio por la devaluación del 200% de la libra libanesa frente al dólar, se ha visto en la obligación de cerrar de jueves a domingo como medida de choque para frenar una segunda oleada del covid-19, que ha infectado a más de 870 personas y ha matado a 26.

Los libaneses están como locos para poder salir en la noche

A pesar de las dificultades, Tabib confía en que el negocio vuelva a flote, aunque no será lo mismo, cuando el país se recupere de la pandemia porque “los libaneses están como locos por poder salir de noche”.

La fiesta, en el ADN

Está en el ADN de los libaneses el socializar, divertirse y salir bailar hasta el amanecer, y es que a falta de parques, playas públicas y espacios verdes, el único lugar que hay son los pubs y discotecas. Ni la guerra civil (1975-1990) ni la contienda del verano de 2006 entre Hezbolá e Israel, ni las protestas de la basura de 2014 ni la 'revolución' de octubre de 2019 bautizada como 'la del WhatsApp' han apagado la noche beirutí.

La pandemia del coronavirus tampoco ha acabado con las ganas de fiesta de muchos jóvenes y ejecutando la máxima de "si Mahoma no va a la montaña, será la montaña la que irá a Mahoma", con espíritu creativo los libaneses han reinventado la noche beirutí.

Uno de los bares cerrados en Beirut. (EFE)Uno de los bares cerrados en Beirut. (EFE)Uno de los bares cerrados en Beirut. (EFE)

Cócteles a domicilio

Rami prepara cócteles 'old fashion' al estilo de los años setenta de la movida londinense y los entrega recién hechos a sus clientes en sus casas. “No es lo mismo, por supuesto, ya que no hay propinas y además hay de pagar una comisión del 25% al repartidor de cócteles”, dice resignado el barman. Pero gracias a esta iniciativa al menos Rami no ha perdido su trabajo, como sí lo han hecho otros camareros y bármanes de la calle Armenia. Eso sí, su salario se ha reducido a la mitad y ahora se ha buscado un compañero de piso para poder pagar el alquiler.

El House of Butlers, pub que abría de 10 de la mañana hasta las 12 de la noche de lunes a domingo para preparar cafés, aperitivos de Martini a los empleados de los comercios y bancos de la zona y servir cócteles a los clientes más canallas hasta la medianoche, ahora es un lugar lúgubre en el que Rami despacha a aquellos que quieren comprar una botella de alcohol o coge los pedidos telefónicos y prepara glamurosos cócteles negroni, Mai Tai y Gimlet para las tediosas tardes de confinamiento.

Incluso los empresarios más precavidos como Rani Raji, dueño del Brazzaville Pub, no calcularon la magnitud de la crisis. Arquitecto de profesión y Dj de vocación, Raji abrió hace unos años el Brazzaville y con mentalidad de arquitecto diseño un plan de contención para capotear los tiempos difíciles. Sin embargo, la emergencia sanitaria ha hecho tambalear los cimientos del pub.

'Save the Night' con Jäger

"Esta es la temporada alta para los bares y pubs. Cada día que cerramos es una gran perdida económica. Estoy hablando de entre 25.000 a 30.000 dólares al mes", asevera Raji. No obstante, el dueño de Brazzaville antepone la salud a las perdidas económicas y ha buscado maneras para seguir pagar el salario a sus empleados durante los meses que el local estará cerrado, lo que se prevé que sea hasta junio.

Así fue como Raji puso a sus cinco bármanes a preparar cócteles, grabándoles con el móvil, para subirlo a las redes sociales. Su cuenta en Instagram ha tenido tanto éxito que la marca de bebida alemana Jägermeister los ha escogido para participar en el proyecto a nivel mundial 'Save the Night' cuya recaudación irá destinada a los empleados de la noche, como Djs y bármanes. La ayuda de Jängermeister servirá para pagar los salarios mensuales de unos 500 euros a cada barman y la producción de un vídeo comercial del Brazzaville.

Dj Prissgraba graba sesiones de música para compartirlos con sus fans en el salón de su casa, envuelta en la nostalgia de los 80 con la Super Nintendo y comics de DC. Aunque reconoce que lo suyo no son las redes sociales, en tiempos de distanciamiento social, la única manera de mantenerse conectados con los amigos y seres queridos es a través del WhatsApp, Facebook, Twitter o Instagram.

“Intento empatizar con la gente que está sola en sus casas, con la música que les hace recordar esos buenos momentos con en compañía bailando en una discoteca”, indica. “El ser humano es social. Cuando salimos, salimos a socializar. Nunca vas a un bar que está vacío. Buscas un sitio lleno de gente porque necesitamos el contacto con los demás”, reflexiona.

Su música suena en fiestas en “Zoom” pero también sus sesiones han ayudado a recaudar fondos para los empleados de la noche, gracias a una iniciativa de 19 salas de fiesta y discotecas, organizada por el Sindicato de Propietarios de Restaurantes, Cafés, Clubes Nocturnos del Líbano: El Electrinic Labor Day, tres días de festival de música electrónica virtual que hizo retumbar las paredes de los salones de muchas casas libanesas.

No hay comentarios

Publicar un comentario

Página principal