La isla de Wight, el campo de pruebas de la estrategia de UK para el desconfinamiento

Mientras España, Italia, Francia o Alemania ya han presentado sus planes para la desescalada, poco se sabe con seguridad sobre el desconfinamiento británico. Tras su experiencia en la UCI con coronavirus, el 'premier' británico parece que prefiere andarse con pies de plomo antes de reabrir Reino Unido y, por el momento, ha resistido las presiones de los grandes grupos empresariales que pedían una vuelta al trabajo generalizada cuanto antes. El confinamiento ordenado el 23 de marzo sigue en pie hasta al menos este jueves, y no será hasta el domingo cuando se prevé que Boris Johnson dé más detalles de la reapertura del país. Pero mientras tanto, en la pequeña isla de Wight, de 380 kilómetros cuadrados en el canal de la Mancha, el Gobierno ha puesto ya en marcha un proyecto piloto de lo que pretende sea eje del desconfinamiento británico: "Test, track and trace". Las tres 'T' mágicas (testar, localizar y hacer seguimiento) para controlar la irrupción de un segundo brote.

Celia Maza. Londres

Tras superar el pico de la enfermedad y acumular hasta este lunes casi 192.000 contagios y 28.734 fallecidos, para la siguiente fase, Downing Street ha prometido cumplir con la meta de 100.000 test diarios y multiplicará su capacidad de rastreo de la cadena de contagios ('track and trace') tanto con la contratación de al menos 18.000 'detectives' de contactos para mediados de mes como con la puesta en marcha de la versión británica de las polémicas 'apps' para frenar la expansión del coronavirus.

La isla de Wight, de 140.500 habitantes (algo menos que la población de Marbella) y separada por 3-8 kilómetros de la costa sur de la isla principal de Reino Unido, puede ser el escenario perfecto para esta prueba inicial antes de aplicar la estrategia al conjunto del país. Aislados del resto (no hay puente ni túnel directo, los accesos se realizan en ferri o en yate), por lo que los contagios no vendrán de fuentes externas, y con la particularidad demográfica de que un cuarto de los residentes en la isla, lugar favorito de veraneo de la reina Victoria y donde todavía la familia real británica gusta de navegar, son pensionistas.

Manuel Ángel Méndez

El despliegue comienza este martes 5 de mayo, cuando la aplicación móvil estará disponible para los residentes en la isla, que recibirán en sus casas una carta con una invitación para descargársela gratuitamente en sus teléfonos. "Si está usted viendo esto y vive en la isla de Wight, tengo un mensaje simple para usted: descargue la aplicación para proteger al NHS [Servicio Nacional de Salud británico] y salvar vidas. Al descargar la aplicación, protege su propia salud, la salud de sus seres queridos y la salud de su comunidad", ha arengado este lunes el ministro de Sanidad, Matt Hancock, tras anunciar públicamente el proyecto.

La aplicación servirá, según el plan del Ejecutivo, para apoyar y automatizar los esfuerzos del ejército de 'contact tracers' en el rastreo de contactos: cuando una persona es diagnosticada con covid-19 y convencida de que se aísle, los 'detectives' de contactos la entrevistan en profundidad para detallar todos sus movimientos en los días previos, cuando no presentaba síntomas pero era infecciosa, y averiguar con quienes ha podido estar en contacto. Una vez establecida esa cadena de posibles contagiados, las autoridades sanitarias se ponen en contacto con ellos, se confirma si tienen o no síntomas, y se les convence para que permanezcan aislados. Un proceso especialmente laborioso, detallado y difícil que podría ser automatizado mediante este tipo de 'apps'.

A. Alamillos

O al menos así lo espera Londres con esta prueba piloto, para la que ha elegido la tranquila isla de Wight como escenario, normalmente plagada de yates y bañistas. Según medios locales en la isla, al menos 127 personas han sido diagnosticadas con el virus (de 140.500 residentes) hasta este domingo, de las que han fallecido 28. Una tasa muy alta propia tanto de la peculiar demografía de la isla como por el escaso tamaño de la muestra.

Test para los que reporten sus síntomas

La 'app', como otras muchas análogas que se están desarrollando en países de todo el mundo, funciona mediante señales de Bluetooth que emite el móvil cuando otro terminal donde también se haya descargado la 'app' entre en la zona de cobertura cercana. La versión británica, NHSX app, desarrollada por investigadores de la Universidad de Oxford, pretende ser "una forma de garantizar que realmente podamos controlar esto [la pandemia] en el futuro y que no tengamos una segunda ola" de infecciones por coronavirus, según declaraciones del ministro de Transportes, Grant Shapps.

Celia Maza. Londres

A diferencia de la información que puedan obtener las brigadas de 'detectives' del virus (entre las que participarán cadetes del Ejército, según los primeros planes de Londres), una aplicación no tiene lagunas ni olvida. En su memoria recoge todos los contactos que hayan estado cerca del portador del teléfono en los 28 días anteriores. Cuando alguien reporta síntomas acordes con el coronavirus, el NHS, donde se centraliza la información, manda una alerta a los móviles de las personas que hayan estado en contacto con el presunto infectado, advirtiéndoles de que han podido estar expuestas al coronavirus, recomendándoles que se aíslen en sus casas y que reporten al NHS si tienen algún síntoma. Los receptores del mensaje no sabrán quién les contagió o cuándo lo hizo exactamente.

La tercera pata son los test: en esta primera fase en la isla de Wight, aquellos que informen voluntariamente de sus síntomas a través de la 'app' recibirán un kit de diagnóstico en sus casas en menos de 24 horas. Se trata de una primera promesa del ministerio de Sanidad, muy presionado por su cacareada meta de "100.000 test al día", una cifra a la que no llegó hasta este sábado (la semana pasada, se practicaban en un rango de 50.000-70.000 al día) y entre acusaciones de "inflar" la cifra contando los test distribuidos pero no los efectuados.

Comprobar su efectividad antes

Downing Street se ha mostrado esperanzado de que al menos la mitad de los cerca de 80.000 hogares que componen la isla se descargarán la aplicación, que probará su efectividad durante al menos dos o tres semanas antes de hacerse extensiva al resto de la población del Reino Unido. Allí, según los expertos epidemiólogos citados por el Ejecutivo británico, deberá ser descargada por al menos el 56% (el 80% de los usuarios de 'smartphones') de la población general para que sea realmente efectiva en el control de un rebrote tras el desconfinamiento.

Celia Maza. Londres

Este nivel de compromiso del público puede ser todo un reto. La aplicación TraceTogether, desarrollada en Singapur y tan loada como ejemplo a seguir para controlar la cadena de contagios, apenas fue descargada por un 15% de la población y no ha logrado impedir un rebrote en la ciudad-estado asiática. Se añaden además los aspectos técnicos (no todo el mundo tiene un 'smartphone' o una batería capaz de soportar el Bluetooth permanentemente encendido) y relativos a la privacidad. Al igual que en otros países, Reino Unido ha tenido que enfrentarse a las críticas de expertos preocupados por las implicaciones para los datos de los usuarios de una 'app' así. En Francia, la aprobación en el Parlamento de la aplicación StopCovid se ha retrasado a un debate posterior específico entre críticas en un país que se jacta de sus libertades, mientras que Alemania esta semana dio un giro de 180º en torno a su aplicación de rastreo en favor del 'contact tracing' más manual.

Hay dos conclusiones que se pueden sacar del experimento de la isla de Wight: si el Gobierno pretende esperar a las dos o tres semanas de prueba en la isla antes de empezar a promoverla en el resto del país, y si la 'app' es parte esencial de la estrategia del 'test, track and trace' junto al "ejército de detectives de contactos" humanos para poder levantar las restricciones del confinamiento en el país, a Reino Unido todavía le queda hasta finales de mes para empezar con el desconfinamiento. Si el experimento resulta exitoso y se aplica de forma generalizada en el país, no será solo para los británicos. Según una entrevista del ministro de Transportes, Grant Shapps, a Sky News, Reino Unido podría obligar a aquellos visitantes al país a descargarse la aplicación, como parte de las medidas más estrictas contra el coronavirus en los aeropuertos.

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