La estrategia 4/10: cuatro días de trabajo y 10 de encierro para evitar un segundo pico

Con el coronavirus, todo se encuentra en fase experimental. Los países a ambos lados del Atlántico apenas llevan conviviendo unos meses con el covid-19. De momento, sigue sin haber vacuna y nadie sabe a ciencia cierta si aquellos que vencieron la enfermedad presentarán luego algún tipo de secuela. Sin embargo, una vez superado el pico de la pandemia, a los gobiernos les toca dar un paso al frente para suministrar poco a poco oxígeno a la economía. El producto interior bruto (PIB) de Francia ha caído un 5,8%; el de Alemania, un 5,4%; el de España, un 5,2%, y, según los expertos, lo peor todavía está por llegar.

Llegó el momento, por tanto, de salir de la cueva y comprobar si las armas construidas, a lo largo de estas complicadas semanas, son lo suficientemente efectivas para ir ganando batallas contra ese enemigo “asesino y silencioso”.

En este sentido, el modelo propuesto por un grupo de expertos liderados por Uri Alon, docente del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel, ha llamado la atención de las autoridades de varios países. El biólogo de sistemas plantea batallar contra el covid-19 utilizando su propio ciclo. Esto se traduce en la fórmula del 4/10, es decir, permitir que los ciudadanos vuelvan a trabajar durante cuatro días y permanezcan luego aislados durante otros 10.

Celia Maza. Londres

“Según la información que tenemos actualmente sobre el covid-19, la mayoría de los portadores no contagian a otros durante los primeros cuatro días después de haberse infectado. A partir del quinto día, hay un periodo de 72 horas (tres días) en el que son infecciosos”, explica Alon a El Confidencial. “Por lo tanto, si alguien se contagiara durante los días en los que está trabajando, estaría luego en cuarentena los días en los que puede contagiar al resto, de tal manera que se reduce el riesgo”, matiza.

Confinamiento por turnos

La posibilidad del confinamiento cíclico está presente en las estrategias nacionales y nadie descarta que quizá nos veamos obligados a dar algún paso hacia atrás. La mismísima Alemania, alumno aventajado de Europa, ha registrado un ligero repunte en el número de casos, tras levantarse las primeras restricciones en el país. La tasa de contagios provocados por una persona afectada —la famosa R— ha pasado de 0,7 a 1, lo que ha dado de nuevo un giro ascendente a la evolución de la curva, obligando a las autoridades a frenar la desescalada. Es precisamente esta R lo que va a marcar nuestras vidas durante los próximos meses.

Por otra parte, los test a gran escala no son factibles en algunos de los países más afectados y las pruebas de anticuerpos para detectar la inmunidad tienen problemas de fiabilidad. Lo dicho, con el coronavirus, todo se encuentra en fase experimental.

Antonio Villarreal

Pero a partir de este lunes 4 de mayo, la gran mayoría de países de Europa comienza a salir de la cueva. En España, se llama el camino hacia la “nueva normalidad”; en Italia, “convivencia con el virus”; en Francia, “desescalada”; en Portugal, “estado de calamidad”… El reto, sin embargo, para todos es el mismo: reactivar la economía sin fomentar un segundo pico. Una compleja ecuación.

El experto advierte de que el modelo solo funcionaría bajo la condición de que todos los miembros de una familia lleven a cabo el mismo ciclo, incluidos los niños en los colegios, donde también plantea que haya diferentes turnos. Lógicamente, si pasados los 10 días de confinamiento hay alguien en el núcleo familiar que continúe con síntomas, la cuarentena tendría que extenderse.

Como segunda derivada, para que la estrategia fuera aún más efectiva, el biólogo recomienda dividir la población en dos grupos. Cada uno tendría un ciclo diferente de 4/10, lo que, según el experto, “aumentaría la actividad productiva y se reducirían la densidad de población y, por lo tanto, las tasas de infección en los días laborables”. La desventaja, no obstante, es que este escenario sería más difícil de implementar.

Salvaguardar la economía

El reputado 'Financial Times' —rotativo de referencia en la City londinense— se ha hecho eco estos días de este modelo. En el Reino Unido, el confinamiento se impuso más tarde que en otros países europeos. No fue hasta el 23 de marzo, cuando se habían registrado 967 casos y 74 muertes. Tanto adultos como niños siempre han podido salir a realizar deporte o pasear una vez al día.

De momento, la cuarentena está impuesta hasta el 7 de mayo. Aunque Boris Johnson se ha comprometido a explicar esta semana su hoja de ruta para “reactivar la economía, reabrir los colegios [el curso escolar no termina hasta finales de julio, aunque se han suspendido los exámenes] y garantizar que los británicos puedan ir a trabajar de manera segura”.

Celia Maza. Londres

Ahora que el Reino Unido se ha convertido en el tercer país del mundo, por detrás de Estados Unidos e Italia, más afectado por el covid-19 (las muertas superan ya las 28.000), Downing Street no quiere dar ningún paso en falso. Más aún teniendo en cuenta el 'pinchazo' de Alemania. Los científicos que asesoran al Gobierno británico señalan que la tasa de contagios se encuentra entre un 0,6 y un 0,9. Como para el resto de mandatarios, el objetivo de Johnson es evitar ahora a toda costa un segundo pico de la pandemia.

“En los modelos que ejecutamos, descubrimos que para que la R esté por debajo de 1 no es necesario tener un confinamiento continuo que suponga un desastre para la economía”, explica Alon. “Así que verificamos cómo crear una cuarentena inteligente y descubrimos que la proporción de cuatro días hábiles durante un periodo de dos semanas mantendría a flote muchos sectores. Obviamente, un confinamiento completo erradicaría el virus más rápido, pero tener a un millón de personas desempleadas también tiene un coste médico: muerte, depresión, tratamiento psicológico, etc. Necesitamos entender que algunas personas morirán independientemente de la política que implementemos”, añade el biólogo.

Áreas pequeñas

El impacto potencial del modelo creado por el Instituto Weizmann de Ciencias de Israel se ha simulado utilizando lo que se conoce como el modelo epidemiológico SEIR y un modelo macroeconómico, teniendo en cuenta la propagación del virus y el grado de participación de los trabajadores en el mercado laboral y, por lo tanto, en la producción.

Aplicado a Israel —donde el confinamiento se impuso el pasado 13 de marzo, cuando solo había cinco muertos—, la tasa de desempleo se reducía al 21% en comparación con el 32% del escenario con total confinamiento. De momento, el Ministerio de Educación de Israel está estudiando el modelo para aplicarlo en los colegios.

En Austria —con una población de casi nueve millones de personas y uno de los países europeos con menor tasa de letalidad por covid-19—, ya se ha implementado una medida similar en las escuelas. Los estudiantes regresarán a las aulas a mediados de mayo bajo un régimen especial de separación, divididos en grupos a semana partida, para reducir el aforo de las clases.

Antonio Villarreal

La actividad en institutos se reanuda el 4 de mayo para preparar los exámenes finales, mientras que los colegios reabrirán sus puertas el 18 de mayo, dos meses después de la entrada en vigor en el país de las medidas de confinamiento. Sin embargo, y para mantener el distanciamiento físico, la mitad de los escolares acudirá del lunes al miércoles y la otra mitad durante el resto de la semana, alternando entre sí para que puedan disfrutar del fin de semana. No obstante, las clases de gimnasia seguirán suspendidas hasta que termine el semestre, a principios de julio, y los estudiantes de más de 10 años deberán llevar mascarilla durante el recreo.

“Lo que sugerimos es probar este modelo primero en áreas más pequeñas. No es necesario que sea una ciudad. Puede tratarse también de una empresa. La clave es ver cómo evolucionan los resultados”, señala el experto, quien matiza que en todo momento la estrategia debe complementarse “con las medidas existentes de distanciamiento social, las mascarillas, los test y la protección de los grupos de riesgo”.

En este sentido, el biólogo se muestra convencido de las posibilidades de éxito y vaticina que desde el segundo o tercer mes de implementación, se podrían incluir también restaurantes, pubs, bares y otros lugares de alta interacción social.

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