Islas Feroe, la primera nación europea libre de coronavirus: "Ha sido como una guerra"

El 9 de mayo, las autoridades de las Islas Feroe, un archipiélago autónomo en el Atlántico norte, entre Dinamarca e Islandia, hicieron un anuncio: el último caso activo de coronavirus había superado la enfermedad. Las islas Feroe alcanzaban así los "cero casos" de covid-19, el primer territorio europeo en conseguir semejante hito. "Como nación, hemos conseguido lo que muy pocos otros países han conseguido hacer", celebraba por todo lo alto el primer ministro, Bárður á Steig Nielsen.

Dos días después, todavía siguen sin nuevos casos. Los comercios han reabierto, la gente ha vuelto a salir (abrigados) a las calles, las escuelas han reanudado sus clases y hasta ha regresado la liga local de fútbol, la primera liga europea en hacerlo en un continente todavía azotado por la pandemia de coronavirus. Lo último en levantar las restricciones, este mismo lunes, han sido las residencias de ancianos, protegidas con uñas y dientes por las autoridades de las islas.

"Ha sido como una situación de guerra. Todos nos hemos unido en la lucha contra este enemigo invisible", cuenta desde la capital Tórshavn Kristina Háfoss, parlamentaria feroesa y exministra de Finanzas (2015-2019), en entrevista con El Confidencial. El primer caso de coronavirus se detectó en las islas el 3 de marzo, y una semana después se aplicaban las primeras restricciones, desde el bloqueo de fronteras al cierre de escuelas, la cancelación de eventos públicos y los llamamientos a la población para que mantuvieran la distancia social.

El último nuevo caso fue detectado el 22 de abril. Desde entonces, no se han detectado nuevas infecciones, y dos meses y siete días después de que llegara el virus a las islas la última PCR del último paciente salió negativa. En total, se han registrado desde que se detectó el brote 187 casos de coronavirus (ningún fallecido), es decir, el equivalente a unos 380 casos por cada 100.000 habitantes. Algo menos de 100 casos por debajo de España, que está a 479 casos por cada 100.000 habitantes, y una cifra proporcionalmente similar a la del Reino Unido. "Al ser una población tan pequeña, nos conocemos casi todos. Todo el mundo conocía a alguien que ha tenido coronavirus", explica la parlamentaria feroesa.

"La razón principal [del éxito de las Islas Feroe] fue que aplicamos una estrategia muy pronto y al mismo tiempo elegimos implementar un testeo extensivo (...) y hemos hecho un rastreo de contactos de esas personas, y se las ha puesto en cuarentena. Así hemos tenido éxito en plantarle cara al virus", explica Háfoss.

Por supuesto, ser un pequeño archipiélago de 18 islas en medio del Atlántico Norte con poco más de 49.000 habitantes también ha facilitado la contención del virus. Con tan poca población, el lema de "test, test, test" que entona sin descanso la Organización Mundial de la Salud es mucho más asequible. Las autoridades locales han efectuado casi 172.000 test por millón de habitantes, una de las tasas más altas del mundo, y a día de hoy, al menos el 16% de la población ha sido testeada de coronavirus. Las medidas de control de la expansión del virus, que no llegaron a decretar el confinamiento estricto de la población, fueron similares a las tomadas por Dinamarca, administración de la que dependen. El 30 de abril se levantaron casi todas las restricciones, aunque con mensajes de cautela hacia la población.

Calendario ofrecido por el Gobierno de las Islas Feroe con las fechas claves del broteCalendario ofrecido por el Gobierno de las Islas Feroe con las fechas claves del broteCalendario ofrecido por el Gobierno de las Islas Feroe con las fechas claves del brote

Todavía a día de hoy, los vuelos diarios al aeropuerto de Vágar, el único de las islas siguen siendo muy reducidos (se han pasado de los algo más de 30 semanales a apenas 3, operados por la aerolínea local y solo para nacionales feroeses y residentes en las islas), y todos los que lleguen deben pasar un periodo de dos semanas de cuarentena. El traslado de pasajeros en los ferris ha sido suspendido.

"Sabemos que esto [la práctica desaparición del virus en la isla] puede cambiar muy rápido, así que ahora el foco está puesto en asegurarnos de que las personas que llegan a las islas entran en dos semanas de cuarentena", explica Hafoss. Además, se mantendrá el testeo intensivo de la población, con la intención de detectar posibles "casos ocultos" entre los asintomáticos.

Los infectados, de 20 años

Las Islas Feroe tienen apenas tres hospitales, que sin embargo no se han visto sobrepasados por el impacto de la pandemia. Los enfermos no han requerido ventilación mecánica y ninguno ha llegado a estar grave. La clave no ha sido un resistente ADN vikingo o necesariamente una sanidad extraordinaria (aunque la tasa de profesionales sanitarios por habitante es bastante alta), sino las franjas de edad donde se han detectado los contagios.

La mayoría de los infectados han estado en su veintena, el resto en sus 40 y un tercer grupo en la treintena. Muy pocos eran mayores. Las residencias de mayores, focos de la letalidad del coronavirus en muchos países europeos, desde España a Francia pasando por Italia o Reino Unido, han escapado del barrido del virus. Hasta el momento no se ha detectado ningún caso en este tipo de establecimientos. Las residencias han sido lo último en reabrir: hasta el momento, nadie podía visitar a sus familiares en este tipo de residencias.

La clave no ha sido un resistente ADN vikingo o una sanidad extraordinaria, sino las franjas de edad donde se han detectado los contagios

"Nuestra dura batalla ha merecido la pena. Nadie en las Islas Feroe ha estado gravemente enfermo de coronavirus, y pronto seremos capaces de volver a nuestra vida diaria tanto como se pueda dentro de estas circunstancias anormales", ha celebrado Bárður á Steig Nielsen, del partido liberal-conservador que gobierna el territorio autónomo en coalición.

Foto de archivo de la selección faroesa en un partido contra España durante el clasificatorio de la Eurocopa 2020 en septiembre de 2019. (Reuters)Foto de archivo de la selección faroesa en un partido contra España durante el clasificatorio de la Eurocopa 2020 en septiembre de 2019. (Reuters)Foto de archivo de la selección faroesa en un partido contra España durante el clasificatorio de la Eurocopa 2020 en septiembre de 2019. (Reuters)

Lo que quizá más expectación ha levantado de la desescalada feroesa ha sido la reanudación de la liga de fútbol. Los partidos se realizarán a puerta cerrada y prácticamente en silencio, sin vivas que animen los goles: solo se permitirá la entrada a 50 personas en el estadio, incluyendo los jugadores en el campo y el resto del equipo y apoyo técnico en la banda.

Pero la primera liga europea en reanudar sus partidos ha recibido un dramático aumento de popularidad: a los más acérrimos fans en las Feroe, que siguen los partidos por la radio, televisión u 'online', se han unido unos cuantos adictos al fútbol en Noruega, Suecia y Dinamarca, que han comenzado a retransmitir los partidos de la liga feroesa, a la espera de reanudar las propias.

Más allá del aspecto sanitario, las Islas Feroe han pasado también apenas sin despeinarse por el parón económico asociado a los confinamientos por el coronavirus. La base de su economía es la industria pesquera y la exportación de este tipo de bienes, con el salmón como producto estrella. "Durante esta crisis, aunque nos veremos afectados, con los precios de los productos en el mercado global cayendo, depender de exportaciones de productos alimentarios [pescado] nos hace menos vulnerables que el resto de países", apunta Háfoss, quien fue hasta 2019 ministra de Finanzas de las islas: "Todo el mundo necesita comida".

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