En tierra de nadie y con nombre soviético: la capital que recuperó a Stalin en el siglo XXI

A finales de abril de 1945, el dictador italiano Benito Mussolini era pasado por las armas y colgado boca abajo en la 'piazzale' Loreto de Milán. Poco después, pero en Alemania, Adolf Hitler se quitaba su vida (y la de su esposa) con los rusos entrando en Berlín. Y ahora, 75 años después, el mundo entero conmemora lo que puso fin a la Segunda Guerra Mundial, aunque cada uno, recordando lo suyo. Estados Unidos lo hace en septiembre, en homenaje a lo que ellos consideran el Día de la Victoria, la rendición de Japón ante los aliados tras el lanzamiento de las bombas de Nagasaki e Hiroshima —aunque también precipitada por la invasión soviética de Manchuria—. Mientras, en Rusia, las celebraciones del Día de la Victoria se celebran el 9 de mayo, tras la rendición de la Alemania nazi; también en muchas de las que entonces eran repúblicas soviéticas y en las que aún se llevan a cabo homenajes a figuras como la de Iósif Stalin.

Y entre ellas, el máximo homenaje que se le podía hacer tiene lugar en el año 2020 en Osetia del Sur, cuya capital, Tsjinval, pasará a ser denominada temporalmente Stalinir en nombre del dictador soviético al menos durante los eventos y celebraciones del fin de la guerra. El presidente de la región, Anatoli Bibílov, ha aprobado recientemente la doble designación de la capital para poder usar una nomenclatura que ya tuvo en el pasado con el objetivo de "preservar la memoria histórica" y en homenaje a los 75 años del aniversario del fin de la guerra. "Queda establecido el nombre de ciudad de Stalinir, junto con Tsjinval, pra los eventos dedicados a las fechas memorables en la historia de la República de Osetia del Sur", reza el decreto, aprobado el pasado lunes y recogido por varios medios de la región del Cáucaso.

Osetia del Sur cuenta con el reconocimiento de apenas unos pocos países del mundo. En tiempos de la URSS, obtuvo gracias a Stalin su autonomía como óblast —aunque dentro de Georgia, entonces república soviética también—, y con la caída de la Unión Soviética, la población suroestia declaró unilateralmente su independencia de Georgia. No sin ciertas hostilidades por el camino, en el año 2008 estalló una guerra entre Moscú y Tiflis por esta y otra de las regiones secesionistas de Geogia, Abjasia, que si bien duró poco en el tiempo, acabó con Georgia abandonando Osetia del Sur para pasar a control ruso. Sin embargo, antes de que acabara el mismo mes el entonces presidente ruso, Dimitri Médvedev, declarando la independencia de Osetia y Abjasia.

Vista como territorio ocupado por Rusia a ojos de Georgia, vive relativamente integrada en Rusia: utiliza el rublo como moneda, cuenta con una base militar rusa y recibe parte de su presupuesto desde Moscú. Ni la proximidad de los surosetios a Moscú ni la decisión de cambiar el nombre de la capital, aunque solo sea para fechas concretas como el Día de la Victoria (9 de mayo) o el comienzo de la invasión nazi sobre la URSS (22 de junio), han agradado a Georgia. El ministro para la reconciliación y la igualdad cívica de Georgia, Ketevan Tsikhelasvili, ha calificado esta medida de "absurda" y la define como una medida "trágica" por parte de las autoridades de la capital, fomentando sentimientos prosoviéticos. "Esta decisión no cambia el mapa, solo provoca indignación entre las personas que han vivido durante años en lo que ha venido siendo una base militar extendida y que fueron víctimas del absurdo experimento soviético, arrastrándolos de vuelta a ese pasado", ha señalado, según recogen los medios locales.

Ya fue Stalinir en 1934

Muchas localidades de la antigua URSS han recibido a lo largo de la historia los nombres de los líderes del momento. La actual San Petersburgo (Rusia) recibió el nombre de Leningrado tras la muerte de Lenin y hasta la disolución de la Unión Soviética, así como Volgogrado también fue, entre 1925 y 1961, Stalingrado. También la localidad armenia de Aygevan fue conocida durante un tiempo como Imeni Stalina, o Novokuznetsk (en Rusia de nuevo), que fue Stálinsk durante unas tres décadas en homenaje al líder. Incluso fuera de la URSS son muchos los lugares que, en algún momento de la historia, fueron renombrados en memoria del propio Stalin: la ciudad polaca de Katowice fue renombrada Stalinogród durante unos años; la ciudad alemana de Eisenhüttenstadt fue Stalinstadt y la húngara Dunaújváros, que fue durante un lustro Sztálinváros. Todas ellas significaban de un modo u otro 'la ciudad de Stalin'.

Corina Tulbure. Patara Khurvaleti (Georgia)

Lo mismo ocurrió con la capital surosetia, Tsjinval, que fue designada Stalinir —una mezcla entre el apellido de Stalin e Ir, la transliteración de la palabra Osetia en osetio— en 1934 en honor a Stalin, entonces presidente de la URSS. Tras su muerte y toda la polémica generada en torno a su periodo como líder soviético, las propias autoridades rusas cambiaron el nombre de la mayor parte de las ubicaciones que lo recordaban, y en la actual Osetia del Sur, Tsjinval recuperó su nombre original. Aun con cierta crítica en la parte georgiana, Stalin mantiene una relativa popularidad en la actualidad en la zona.

Marcha por el aniversario del nacimiento de Stalin en su ciudad natal, Gori, en Georgia (Reuters)Marcha por el aniversario del nacimiento de Stalin en su ciudad natal, Gori, en Georgia (Reuters)Marcha por el aniversario del nacimiento de Stalin en su ciudad natal, Gori, en Georgia (Reuters)

Nacido en Gori, Georgia, y con raíces osetias, a Stalin se le sigue recordando en muchos puntos de la zona, pero en Osetia del Sur, cuyo liderazgo de facto recibe una fuerte financiación económica y respaldo militar de Rusia —de hecho, el propio Bibílov ha pedido en más de una ocasión anexionarse a Rusia—, la capital es conocida por muchos por su nombre soviético y no por el actual. "No hay ninguna razón ideológica para esto", explica a RFE/RL el analista político Vyacheslav Gobozov. "Se llaman a sí mismos 'stanlinianos', pero no porque estén honrando a Stalin, sino porque es poner énfasis en su relación personal con la ciudad, con su historia y con el significado de Stalinir para Osetia del Sur". Sin embargo, entre algunos residentes esta nomenclatura provoca "sentimientos encontrados", según la analista Dina Alborova. "Recordar el nombre de Stalinir evoca emociones negativas, porque casi todas las familias de la ciudad tuvieron que escapar de la represión", señala a Eurasianet.

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