Drama en EEUU: "Antes donábamos comida; ahora, dependemos de la ayuda"

La crisis económica asociada al coronavirus está provocando que bancos de alimentos, ONG y entidades de ayuda a los más necesitados como Cáritas se encuentren desbordadas. Cada día miles de personas acuden a estos lugares con la esperanza de recibir alimentos para poder comer después de quedarse en el paro o agotar todos sus recursos económicos.

Pero esta difícil situación no es exclusiva de España, sino que se está repitiendo en muchos otros países. Steven Santacruz es un ciudadano que vive en San Antonio, en el estado norteamericano de Texas. Él hace cola de otra manera, subido en su coche, pero la situación es la misma: necesita comida, como otros cientos de miles de personas de todo el país.

David Brunat

Santacruz explica a la BBC que "esta pandemia ha afectado a todos, incluida la gente que viene a este sitio a pedir comida. Algunos tenían buenos empleos antes del coronavirus, mientras para otros esta es la primera vez. Están en shock de estar en esta fila". Y la situación se repite en cada coche que circula y que abre su capó para que los voluntarios se lo llenen gratis de comida.

Alimentos para sobrevivir

Willie Paul está con su mascarilla al volante de su coche esperando pacientemente a que avance la cola. Lleva con él a su nieto, que está a su cargo, y explica su caso: "Esta mañana me preguntó qué íbamos a desayunar y no supe qué decirle". En el mismo sentido se explica Michael Spears: "Estoy acostumbrado a valerme por mí mismo y ahora me encuentro buscando ayudas y esperando en colas como ésta para sobrevivir".

Brenda no podrá volver a su trabajo cuando reabra la peluquería ya que no tiene quién pueda cuidar de sus hijos porque los colegios siguen cerrados

Pero si hay un caso que resume cuál es la situación de millones de personas en todo el mundo es la de Brenda Zuniga y su familia. Ella es peluquera y dejó de trabajar hace dos meses, cuando se cerró el negocio al que iba cada día. Desde entonces la única ayuda ha sido la del cheque del gobierno, pero no es suficiente y las facturas se acumulan: "En mi casa había dos sueldos, pero las personas no se dan cuenta de lo importante que es ese segundo ingreso hasta que lo pierden".

Ahora a Brenda y a su familia se les amontonan las facturas y tiene miedo de perder su casa. Además, sus dos hijos no podrán volver en meses al colegio lo que significa que ella no podrá retomar su trabajo cuando reabra la peluquería por tener que cuidarlos. Una situación que ha llevado a esta familia norteamericana a tener que pedir ayuda, cuando antes era al revés: "Solíamos donar comida al banco de alimentos, pero ahora dependemos de él. Toda ayuda es poca".

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