De zona de picnic familiar a fosa común del ISIS: "Un posible castigo para los impuros"

"En primavera crecen flores salvajes y las familias vienen y buscan entre las grietas sitios donde sentarse a la sombra": así define Zakaria lo que se conoce como el cañón de Al Hota, en el norte de Siria, muy cerca de la frontera con Turquía. En los últimos años, no obstante, ha tenido un uso diferente. La ONG Human Rigths Watch (HRW) publicó a principios del mes de mayo un informe en el que presentaba pruebas que demuestran que este desfiladero se ha convertido en una fosa común utilizada por Estado Islámico hasta la caída de la 'capital del califato', la ciudad de Raqqa, a finales del año 2017. La razón de esta investigación había surgido años antes, después de que en 2014 se publicara en la prensa siria un vídeo en el que se veía cómo un grupo de hombres enmascarados arrojaban el cuerpo de un hombre al abismo.

"El vídeo es impactante", asegura HRW: en él se veía como este grupo de personas lanzaba el cuerpo inerte de una persona al desfiladero de Al Hota, mientras uno de ellos lanzaba vítores al aire. Pero treinta segundos después de éste, el grupo de enmascarados lanza un segundo cadáver. Aunque con las imágenes no se puede afirmar con rotundidad que se trata, efectivamente, del grupo yihadista, la ONG lo tiene claro. "Además del vídeo, hay testimonios de locales e investigaciones periodísticas [que van en esta dirección]", asegura Nadim Houry, uno de los coatuores del informe de HRW, en entrevista con France 24. "También sabemos que Estado Islámico ha hecho lo mismo en otras simas de Irak", sostiene.

La zona donde se encuentra el desfiladero era "tranquila y bonita", según explica el propio Houry, exdirector general del programa de Terrorismo/Antiterrorismo de HRW y actualmente director ejecutivo de la Iniciativa de Reforma Árabe, en el informe. "El lugar donde alguna vez había servido para que las familias se juntaran a merendarse" era ahora una "fosa común abierta". "Nos acercamos al bordo y enseguida confirmamos uno de nuestros miedos: los caminos estaban plagados de minas terrestres sin explotar. No podíamos caminar más para mirar lo que había dentro del pozo", señala. Aunque lo que sí constataron fue que el lugar estaba intacto, indicador de que, aparentemente, no habían tratado de ocultar sus crímenes.

Imagen del cañón de Al Hota (Siria) tomada desde un 'drone' (HRW)Imagen del cañón de Al Hota (Siria) tomada desde un 'drone' (HRW)Imagen del cañón de Al Hota (Siria) tomada desde un 'drone' (HRW)

Aunque el desfiladero atraía mucho a las familias, la gente de la zona ya tenía cierto miedo a acercarse a él. "Este cañón siempre ha sido polémico: es intrigante. Todavía levanta mucha fascinación entre la gente local, porque hay una leyenda que cuenta que una criatura fantástica secuestra a gente", señala Houry en su entrevista. "Lo cierto es que es una fosa común más, una de entre muchas otras. Hay en torno a una veintena en la región, y miles de personas han desaparecido durante el califato de Estado Islámico, tanto occidentales como sirios e iraquíes".

Un vídeo de 2014, ¿por qué un informe ahora?

La principal duda que surge en torno a este informe es por qué en 2020. "Todo empezó con un vídeo de Estado Islámico, filtrado en 2014 y publicado en los medios sirios en junio de aquel año (...). En aquel momento, el grupo controlaba la región y no pudimos investigar. Yo ya conocía bien la zona, porque había estado allí en 2013, y ya entonces se escuchaban rumores sobre cadáveres lanzados por el abismo del cañón", señala Houry. Sin embargo, la ONG no pudo trasladarse a la zona hasta el verano de 2017, cuando Estado Islámico estaba a punto de ser expulsado de la región de Raqqa. Que el vídeo saliera a la luz fue, según HRW, un error de uno de los terroristas, que se trasladó hasta la ciudad de Tal Abyad para dejar su ordenador en una tienda para que lo repararan. "El trabajador de la tienda, con quien hablé después de esto, dijo que quería exponer los crímenes del ISIS".

Los rumores sobre el desfiladero de Al Hota como vertedero de cadáveres se extendieron desde el inicio del conflicto sirio

Al inicio de la guerra en Siria, en 2011, ya comenzaron a extenderse por la región los rumores del desfiladero de Al Hota siendo utilizado como vertedero de cadáveres y HRW tiene testimonios de diferentes locales que habían escuchado hablar de ello, pero la ONG no fue capaz de confirmar todas estas informaciones. "Un periodista local entrevistó a un residente de la zona que dijo que había subido a Al Hota con otras tres personas una noche, cuando vio cómo varios soldados eran arrojados a la garganta; dos de los cuerpos habían quedado atrapados en unos salientes y, según esta historia, lograron sacarlos del cañón y enterrarlos como merecían. Entrevisté al periodista pero no pude encontrar a su fuente", explica el autor principal del informe. "Dos cuerpos quedaron en los bordes de Al Hota; el primero, a una profundidad de unos diez metros, el segundo a unos 15 metros. Por la noche los sacamos y los enterramos, en silencio y en secreto", relata el texto original, publicado en Al Jumhuriya.

El vídeo publicado en 2014 en el que se ve cómo lanzan cuerpos al cañón de Al HotaEl vídeo publicado en 2014 en el que se ve cómo lanzan cuerpos al cañón de Al HotaEl vídeo publicado en 2014 en el que se ve cómo lanzan cuerpos al cañón de Al Hota

Fue difícil, no solo por el acceso a una región controlada por Estado Islámico, sino por muchas otras cosas. "Para empezar, es difícil llegar hasta el desfiladero; está desierto, está muy lejos de la carretera y los caminos están llenos de minas y explosivos. Luego, el abismo, que es muy pronunciado, con una caída de unos 50 metros. Pero también hubo otras complicaciones", explica a France24 el propio Houry. "El pueblo de Suluk está a solo cinco minutos en coche, pero sus habitantes tenían meido a responder preguntas. Aunque Estado Islámico estaba perdiendo terreno, todavía tenía varias células y miembros que no quisieron rendirse".

Cuando el equipo de HRW llegó a Al Hota, su principal objetivo era grabar con un 'drone' hasta el fondo del cañón, y esta fue otra de las causas de que el informe se haya publicado ahora, y no entonces. "Hasta septiembre de 2018 no pudimos incorporar dos dispositivos tecnológicos franceses que funcionaban sin GPS: era imprescindible esto último, ya que se había ordenado a las empresas que cortaran su señales para ayudar en la lucha contra el grupo yihadista. Fue esta tecnología la que nos permitió ver a unos 50 metros de profundidad. Fue un reto inmenso", explica. Y allí descubrieron algo, pero no todo. "Las imágenes muestran seis cuerpos flotando en una especie de agua viscosa, probablemente bolsas de petróleo. No hemos podido identificar los cuerpos, ni tampoco sumergirnos bajo la superficie, pero seguramente haya otros cadáveres allí".

Para HRW es vital poder "dar respuestas" sobre el destino de las miles de personas desaparecidas durante el conflicto sirio; "sería una forma de volver a poner las cosas en orden y ayudar al país a reconstruirse; permitiría a las familias llorar a sus muertos y al país entero a pasar una página de su historia". Sobre lo que no hay posibles respuestas, por ahora, es acerca de las razones que llevaron a usar este desfiladero (y muchos otros) como fosa común. "Quizás sea un castigo a las personas 'impuras' que, según el pensamiento yihadista, no merecen ser enterradas. Pero comprender esta práctica requiere mucha investigación antropológica".

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