Conspiración 'copy-paste': el loco artículo que inició la teoría del laboratorio de Wuhan

El 6 de febrero, los investigadores Botao Xiao y Lei Xia publicaron en 'ResearchGate' un 'preprint', avalado por la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China, titulado “Posibles fuentes del nuevo coronavirus”. El artículo, de apenas 684 palabras, llegaba a una conclusión insólita para entonces: “Además de tener orígenes debidos a la recombinación natural y a un intermediario, el coronavirus asesino probablemente tuvo su origen en un laboratorio en Wuhan”.

Unos días más tarde de su publicación, cuando se empezó a difundir la noticia por las redes sociales chinas, el 'paper' desapareció de internet. Botao Xiao, principal autor e investigador de biomecánica molecular en la Universidad de Tecnología del Sur de China, reconoció al 'Wall Street Journal' que su especulación sobre los posibles orígenes del virus “estaba basada en artículos publicados y en los medios y no estaba apoyada en pruebas directas”. Era cierto. Su breve artículo, que nunca habría pasado la revisión por pares, estaba repleto de inexactitudes y medias verdades. Pero su arrepentimiento llegó demasiado tarde.

Carlos Barragán

El 'preprint' quedó guardado en internet y se convirtió en munición para los círculos más conspiranoicos, convencidos de que el virus no se transmitió de un animal a un humano en el mercado de Huanan en Wuhan, como aseguran gran parte de la comunidad científica y la Organización Mundial de la Salud. Dos meses y medio más tarde, esta misma teoría alternativa lucha por hacerse 'mainstream' en EEUU, país donde casi un 30% de la población piensa que el coronavirus surgió de un laboratorio. Gran parte de responsabilidad la tiene la Casa Blanca, que en su cruzada contra la ciencia lleva semanas difundiendo esta idea para cargar contra Pekín, desviar las culpas por las consecuencias de la pandemia y allanar la reelección de Trump en noviembre de 2020.

¿Pruebas? Recortes de prensa

"Existe una enorme evidencia de que ahí [en un laboratorio de Wuhan] es donde comenzó todo", dijo recientemente Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU. Unos días después, Donald Trump hizo una declaración similar en una rueda de prensa. Y la pregunta que surge es: ¿qué pruebas tienen en Washington que no conoce el resto del mundo? Recientes investigaciones apuntan a que, al igual que Botao Xiao y Lei Xia en su informe, podrían tener las mismas que todos: ninguna.

Documentos de Inteligencia compartidos entre los países que conforman la alianza Five Eyes (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda) aseguran que es "altamente improbable" que el brote de coronavirus se expandiera como resultado de un accidente en un laboratorio, según explicaron este martes dos fuentes occidentales a la CNN. "Es muy probable que ocurriera de forma natural y el contagio a humanos llegara con la interacción con animales", añaden las mismas fuentes. Pero hay más.

El 'Daily Telegraph' australiano, un tabloide en manos del multimillonario Rupert Murdoch, publicó el pasado fin de semana un artículo analizando la teoría del origen del virus en un laboratorio de Wuhan. En él citaban el supuesto informe de 15 páginas, de autoría desconocida, que estuvo circulando semanas atrás entre las agencias de Inteligencia. En el texto se recopilaban pruebas del encubrimiento chino en los primeros compases de la pandemia, así como indicios de la fuga del virus de un laboratorio.

Carlos Barragán

Agentes australianos, sin embargo, desmintieron la información. Ese informe de 15 páginas, declararon al periódico, estaba basado en ‘open source’ y “no contenía material clasificado”. El propio primer ministro australiano, Scott Morrison, negó que tuvieran ninguna prueba que incriminara a Pekín sobre un origen alternativo del virus: "No hay nada que nos indique que eso [el laboratorio] fuera la fuente original". Por si fuera poco, un espía australiano aseguró este domingo a 'The Guardian' que el reporte podía venir de EEUU: “Mi instinto es que fue una herramienta para construir una contranarrativa y aplicar presión a China. La intención detrás es lo más importante”, dijo.

La orina de murciélago

En esos intercambios de información entre los servicios de Inteligencia se habrían repartido, además, informes sobre la falta de seguridad del Instituto de Virología de Wuhan, especializado en la investigación de coronavirus en murciélagos. Como supuestas pruebas, se enfatizaba la falta de equipamiento de los laboratorios, pero también se incluían anécdotas tan bizarras como la de un investigador chino sobre el que orinaron murciélagos y que tuvo que ponerse en cuarentena.

Y es aquí donde llegamos, de nuevo, al artículo de Botao Xiao y Lei Xia. Ellos también mencionaban el mismo ejemplo de la orina de murciélago como posible prueba de los fallos de gestión de los laboratorios en Wuhan. Había más ejemplos que tampoco demostraban nada, como el empeño en buscar los murciélagos en el mercado de Huanan.

“Según informes municipales y testimonios de 31 residentes y 28 visitantes, los murciélagos nunca se comieron en la ciudad ni se vendieron en el mercado”, afirmaban los autores, recalcando que ese tipo de murciélago se encuentra a cientos de kilómetros de Wuhan. Sin embargo, apenas indagaron en la teoría dominante entre los científicos, que asegura que es muy probable que el virus hubiera saltado de un murciélago a un animal intermedio antes de pasar a un humano. Es lo mismo que ocurrió con el brote del SARS en 2002, cuando el virus pasó de unos murciélagos a las civetas de palma (unos felinos parecidos a las ginetas) y acabó infectando a humanos.

Europa Press

Esta teoría del laboratorio, pese a que está ganando peso entre el gran público en Estados Unidos, cada vez se tiene menos en cuenta entre los servicios de Inteligencia de otros países. Incluso la propia CIA se ha mostrado reticente a ser una mera comparsa de Trump. El director interino de Inteligencia, Richard Grenell, publicó una declaración inusual en la que descartaba que el virus se hubiese creado de forma “artificial o modificado genéticamente”.

El comunicado, que no descartaba por completo la teoría del laboratorio, se publicó horas después de una información del 'New York Times' que aseguraba que altos cargos de la Administración Trump habían presionado a las agencias de Inteligencia para que encontraran vínculos entre los laboratorios de Wuhan y el origen del coronavirus. De momento, no han encontrado nada. El efecto contrario, como apuntaba el exagente Alex Finley, podría ser el desprestigio de la CIA.

"Mi apuesta es que la mayoría de esos informes de prensa eran funcionarios de la Administración Trump diciendo 'tenemos pruebas de que viene de un laboratorio' y esas citas se convirtieron en pruebas incluidas en el informe de Inteligencia", dijo en Twitter. “Así no es como los servicios de Inteligencia funcionan. Es bastante vergonzoso que la comunidad de Inteligencia estadounidense permitiera que se escribiera algo así”.

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