China cierra la ciudad de Shulan (700.000 habitantes) por miedo al rebrote en el noreste

China ha impuesto unas duras medidas de confinamiento, similares a las que cerraron la ciudad de Wuhan al inicio de la pandemia, sobre la ciudad de Shulan, de 700.000 habitantes y en la provincia noreste de Jilin, cercana a la frontera con Rusia y Corea del Norte, donde se han detectado durante las últimas semanas varios rebrotes de coronavirus que amenaza con hundir los esfuerzos de China por controlar la enfermedad en su territorio.

Todas las aldeas y complejos residenciales de la ciudad, de 700.000 habitantes (algo más que Sevilla), fueron cerradas a mediodía del lunes, según un comunicado de las autoridades locales, recogido por el diario South China Morning Post (SCMP). Sólo podrá salir al exterior una persona por hogar cada dos días para hacer la compra de artículos de primera necesidad, todos los suministros serán entregados por tiendas locales, se ha prohibido el acceso de personas no residentes en la provincia y nadie puede entrar o salir de estas aldeas con casos sospechosos o confirmados. Estas medidas de confinamiento son similares en dureza a las aplicadas en Wuhan en enero, tras reconocerse los primeros casos de la pandemia de coronavirus.

Carlos Barragán

El cierre de Shulan se produce cuando Pekín se prepara para celebrar este jueves su gran evento político, el Congreso Anual del Partido Comunista Chino, retrasado de su sesión original por la pandemia. Según China, el país podría aliviar esta semana algunas restricciones fronterizas y afirma que los casos de transmisión local del covid-19 estaban "en general" bajo control.

Según el diario gubernamental China Daily, Shulan es "el último punto caliente de la pandemia en el país": cientos de personas estaban bajo cuarentena médica y la vida de la ciudad podría no volver a la normalidad en semanas.

La Comisión Nacional de Sanidad de China ha informado de 6 nuevos contagios por coronavirus SARS-CoV-2 este lunes, por los 7 de la víspera, prolongando así una racha de 8 días consecutivos por debajo de la decena de nuevos casos diarios. De los 6 casos, 3 fueron por contagio local: uno detectado en la cuna del brote, la provincia centro-oriental de Hubei, mientras que los otros dos se diagnosticaron en la provincia nororiental de Jilin (donde se localiza la ciudad de Shulan), un nuevo foco que en los últimos días ha dejado más de una treintena de contagiados.

El origen, un misterio

El brote en Shulan fue detectado hace dos semanas, y desde entonces al menos 36 personas han sido infectadas en la provincia de Jilin y tres en la vecina Liaoning. Todos los casos detectados están relacionados con una trabajadora de una lavandería de 45 años de la Oficina de Seguridad Pública de Shulan, que dio positivo el 7 de mayo. La forma en que la mujer contrajo la enfermedad sigue siendo un misterio, ya que no se habían reportado casos locales durante los 73 días anteriores a su positivo y no había viajado fuera de la provincia ni había estado en contacto con nadie que regresara del extranjero, informa el SCMP.

Ante el temor de que un rebrote estuviera incubándose en la ciudad sin ser detectado, las autoridades chinas impusieron un bloqueo parcial en Jilin la semana pasada, y su distrito de Fengman elevó su alerta de nivel medio a alto el lunes después de que otras tres personas, todas vinculadas al grupo Shulan, dieron positivo el domingo. Eso llevó el recuento a 12 casos solo en el distrito. El distrito de Fengman y Shulan son los únicos dos lugares en China en el nivel de alerta superior.

El noreste del país, que limita con Rusia y Corea del Norte, se ha convertido en un área de gran preocupación para las autoridades chinas, ya que los casos parecen haber sido traídos desde el otro lado de la frontera y más tarde comenzaron a extenderse localmente.

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