Bélgica experimenta con sus 'burbujas corona' para aliviar las restricciones sociales

Si solo pudieras invitar a los mismos cuatro familiares o amigos durante las próximas semanas, ¿a quién elegirías? Este es el dilema que el gobierno belga ha planteado a sus ciudadanos de cara a la segunda fase del desconfinamiento.

Desde este domingo, Día de la Madre en Bélgica, cada familia podrá recibir en su hogar a otras cuatro personas con la condición de que “siempre sean las mismas”. Asimismo, estas ‘burbujas corona’ implican que esas personas, que deben provenir del mismo hogar, solo podrán visitar al otro grupo; una especie de contrato "recíproco".

Así lo anunció el pasado miércoles la primera ministra belga, Sophie Wilmès, después de ser acusada de priorizar la economía sobre los deseos de las personas de reunirse con amigos y familiares.

En casa se deberán respetar las distancias de seguridad y los hogares que dispongan de jardín o terraza deberán mantener estos encuentros en el exterior.

Aunque esos acercamientos "no reemplazarán la felicidad o el hecho de abrazar a las personas que queremos", hay que seguir respetando las normas, advirtió Wilmès.

Se deberán respetar las distancias de seguridad y los hogares que dispongan de jardín o terraza deberán mantener estos encuentros en el exterior

En concreto, este sistema, indicó, "permitirá saber con más facilidad quién ha estado en contacto con quién".

Confusión ante esta medida

La medida ha provocado mucha confusión entre la ciudadanía por la letra pequeña de la misma. "El problema es que la forma en que se comunicó la idea no fue muy clara desde el principio", señala a ‘The guardian’ Karen Phalet, profesora de psicología en la Universidad Católica de Lovaina. Mucha gente no entendió que los cuatro invitados debían provenir del mismo hogar.

Los epidemiólogos que asesoran al gobierno decidieron que el número de personas fuese cuatro porque coincide con la capacidad actual para hacer un seguimiento de contactos si alguien enferma. Emparejar dos hogares también reduce el efecto multiplicador de riesgo que se obtendría al permitir una mezcla más variada, pero los modelos epidemiológicos no cuadran con la forma en que las personas socializan en la vida real.

Discrepancias de las familias

Los belgas, especialmente las familias numerosas o aquellos progenitores separados que se han vuelto a casar, manifiestan sus discrepancias ante esta medida.

P. B.

Un ejemplo claro es el de Anne, una empleada del sector financiero de 45 años, que señala al periódico británico que “es terriblemente complicado. Entiendo la intención, pero con la letra pequeña de la ley es completamente imposible”. La mujer, que actualmente vive en Bruselas con su marido y sus dos hijas adolescentes, plantea su disconformidad: “¿Qué pasa si elegimos una familia completa de cuatro que se convierte en nuestro único contacto y nosotros el suyo? Eso significa que no puedo permitir que ninguno de los amigos de mis hijas les visite".

Además, apunta a que su prioridad es ver a su hijo adolescente de una relación anterior, que vive con su padre y tiene asma, lo que significa que ha estado aislado del resto de la familia. Pero no quiere separar a sus dos hijas de sus amigos.

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