Así quiere encontrar Corea del Sur a los 1.500 posibles contagiados tras cerrar los bares

Las autoridades han ordenado el cierre de más de 2.100 locales de ocio nocturno como discotecas, clubes y bares de la ciudad de Seúl después de que se haya detectado un repunte de decenas de contagios relacionados con la reapertura el pasado fin de semana de estos negocios en el conocido barrio de Itaewon.

La orden administrativa firmada por el alcalde, Park Won Soon, implica la "suspensión inmediata" e indefinida de la actividad para estos negocios y amenaza con "graves penalizaciones" en caso de incumplimiento, según recoge la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

"La falta de despreocupación puede provocar una explosión de contagios. Nos hemos dado cuenta tras las infecciones en grupo de clubes de Itaewon", ha añadido Park.

Las autoridades coreanas han informado de 18 nuevos contagios, 17 de ellos relacionados con un individuo que visitó cinco de estos locales

Este sábado las autoridades coreanas han informado de 18 nuevos contagios, 17 de ellos relacionados con un individuo que visitó cinco locales el pasado fin de semana. Sin embargo, la cifra podría aumentar porque hay al menos 1.500 registrados en las entradas de los clubes, de los cuales 1.300 no han podido ser localizados.

De hecho, las autoridades han instado a quienes hayan visitado los locales de Itaewon el pasado fin de semana a hacerse la prueba y evitar salir de casa para evitar más contagios.

Corea del Sur retomó el miércoles a la normalidad tras lograr reducir los contagios a números de dos cifras pese a ser uno de los países afectados en primer lugar tras la salida del coronavirus de su país de origen, China.

Hasta ahora el país asiático ha seguido un método bastante exitoso para conteger los contagios por el covid-19, que seguramente empleen también para localizar a los posibles infectados por la reapertura de las discotecas. Los asiáticos han atacado al coronavirus desde tres flancos: tests rápidos, control a través del móvil y aislamiento.

Test rápidos

Una de las lecciones clave de MERS fue que doblar la curva requería un plan acelerado para diseñar, fabricar y distribuir pruebas precisas. En la pandemia del coronavirus, ninguna democracia grande ha sido mejor en estos aspectos que Corea del Sur, recoge 'The Atlantic'.

Ernesto Torrico

A fines de enero, solo una semana después del diagnóstico del primer caso del país, los funcionarios del gobierno instaron a las compañías médicas a desarrollar kits de prueba de coronavirus y les dijeron a los fabricantes que se prepararan para la producción en masa. A mediados de febrero, mientras el Reino Unido hablaba de la "inmunidad colectiva" y el presidente Donald Trump predijo que el virus desaparecería "milagrosamente" en semanas, Corea del Sur producía miles de kits de prueba todos los días. Para el 5 de marzo, Corea del Sur había evaluado a 145.000 personas, más que los Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Italia y Japón juntos.

El gobierno instó a las compañías médicas a desarrollar kits de prueba y dijeron a los fabricantes que se prepararan para la producción en masa

Para evitar que los hospitales sean invadidos por pacientes, como sucedió en 2015, los coreanos abrieron 600 centros para pruebas y fueron pioneros en el uso de estaciones de prueba para reducir el contacto cara a cara en interiores. Inspirados en los mostradores de autoservicio en los restaurantes de comida rápida, estos centros emergentes ofrecieron a los pacientes pruebas de 10 minutos sin obligarlos a abandonar sus automóviles.

Rastreo con alta tecnología

En la mayoría de los países, el rastreo se refiere a la práctica de entrevistar a pacientes para saber dónde, cuándo y a quién podrían haber transmitido la enfermedad. Corea del Sur combina ese enfoque con la vigilancia de alta tecnología hecha posible por la legislación posterior al MERS mencionada anteriormente.

"La forma en que Seúl lo hace es, enviarán una alerta diciendo que había X número de nuevos casos confirmados hoy, si los hay, y que puede verificar sus rutas en el sitio web del distrito", dice en 'The Atlantic' Yung In Chae, un escritor de Seúl. “En la web, cada paciente se identifica por su género y su edad. También señalan, con asteriscos, si sus casas han sido desinfectadas, si hubo contactos y si llevaban máscaras todo el tiempo. Últimamente, la mayoría de nuestros casos han sido importados, por lo que las rutas son bastante aburridas: las personas van desde el aeropuerto, a la cuarentena en su casa, a su centro de salud comunitario para hacerse la prueba".

Manuel Ángel Méndez

Este nivel de vigilancia podría alarmar a algunos estadounidenses. Pero, de nuevo, es importante considerar la respuesta de Corea del Sur en el contexto del brote de MERS.

El rastreo nacional de la actividad ciudadana arroja resultados rápidos. Un sábado de abril, un hombre de 58 años fue diagnosticado con coronavirus. Los datos de vigilancia mostraron que había votado en las elecciones y había visitado varios restaurantes en días anteriores. En 48 horas, Corea del Sur identificó y, en algunos casos, entrevistó, a más de 1.000 personas que potencialmente tuvieron contacto con él. Todos recibieron instrucciones de autoaislarse, por lo tanto, acordonar la propagación del virus. A finales de mes, no aparecieron nuevos grupos en los datos de infección de Corea.

Aislamiento

Para separar a los enfermos de los sanos, los pacientes de Corea del Sur se dividen en varios grupos. Los ancianos y las personas con enfermedades graves van directamente a los hospitales. La gente moderadamente enferma es enviada a dormitorios de aislamiento, donde son monitoreadas. Y a los "contactos" asintomáticos de casos recientemente diagnosticados se les pide que se pongan en cuarentena en sus hogares y usen baños, platos y toallas separados de sus habitantes. Los funcionarios del servicio de salud se registran dos veces al día para controlar sus síntomas.

Las llegadas internacionales también están sujetas a reglas de aislamiento. Corea del Sur exige que los pasajeros extranjeros que se aíslen dos semanas. Los coreanos que llegan del extranjero deben descargarse una aplicación que registre sus síntomas en los días posteriores a su llegada. A principios de abril, Corea del Sur informó que más de 170.000 viajeros entrantes habían descargado la aplicación, y casi 9.000 de ellos habían reportado síntomas que requerían hospitalización o cuarentena obligatoria.

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