Los obispos italianos se enfrentan al gobierno por seguir prohibiendo las misas

Giuseppe Conte anunciaba este domingo las medidas que llevará a cabo su gobierno en la segunda fase de la desescalada. Italia empezará su vuelta a la normalidad el próximo lunes 4 de mayo y lo hará con una serie de medidas dirigidas a lo que el propio primer ministro italiano definía como "fase de convivencia con el virus".

Entre esas disposiciones se encuentran la posibilidad de visitar a familiares que vivan en la misma región, la apertura de parques y jardines, la posibilidad de pasear de manera individual y la ampliación hasta las 15 de personas de los permisos para celebrar funerales, siempre eso sí, con mascarillas. Sin embargo, se sigue prohibiendo celebrar misas.

Javier Brandoli. Roma

Esa decisión ha provocado la respuesta de los obispos italianos, que han publicado una nota que recoge Vatican News con su rechazo a la medida: "Los obispos italianos no pueden aceptar ver comprometido el ejercicio de la libertad de culto. Debe quedar claro para todos que el compromiso de servicio a los pobres, tan significativo en esta emergencia, proviene de una fe que debe alimentarse en su fuente, especialmente la vida sacramental".

Sin misas de momento

La Conferencia Episcopal Italiana explica que ha habido "semanas de negociaciones", pero que no han servido para que el gobierno presidido por Conte lo tuviera en cuenta. Por eso, "recuerda a la Presidencia del Consejo y al Comité Técnico-Científico su deber de distinguir entre su responsabilidad (dar indicaciones precisas de carácter sanitario) y la de la Iglesia, llamada a organizar la vida de la comunidad cristiana, respetando las medidas previstas, pero en la plenitud de su autonomía".

Desde el gobierno italiano solo se comprometen a estudiar un protocolo que permita la participación de los fieles en las celebraciones lo antes posible

La ministra del Interior italiana, Luciana Lamorgese, había dejado abierta días atrás la posibilidad de que se ampliara la libertad de culto. Sin embargo, el decreto aprobado por su gobierno ha dejado fríos a los obispos italianos que exigen "que la Iglesia pueda reanudar su acción pastoral (en el momento en que se reducen las limitaciones asumidas para hacer frente a la pandemia)".

La respuesta del consejo asesor de Conte no va más allá de comprometerse a "estudiar un protocolo que permita la participación de los fieles en las celebraciones litúrgicas en condiciones de máxima seguridad lo antes posible", aunque sin poner encima de la mesa ninguna fecha concreta.

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