2.000 euros en pizza y distancia social, la fiesta de la policía de Nueva Jersey

Westampton es una pequeña localidad que no llega a los diez mil habitantes del estado norteamericano de Nueva Jersey. En el pasado habían organizado diferentes eventos sociales con su comunidad, en los que no faltaban fiestas, barbacoas y helados, pero este año fueron un paso más allá: crearon la fiesta de la pizza… pero con distanciamiento social.

La acción tuvo lugar el pasado fin de semana, en plena pandemia por el coronavirus: los agentes anunciaron el evento a través de su página de Facebook, pero no se esperaban el éxito que iba a tener: en apenas una hora recibieron 275 pedidos que se encargaron de trasladar a los diferentes restaurantes de la zona y después los propios policías se encargaron del reparto.

El jefe de policía de Westampton, Stephen Ent, ha explicado a la CNN que "estábamos pensando en una forma de dar una luz positiva a lo que está sucediendo. Queríamos poner una sonrisa en sus caras y ayudar a respetar la orden de confinamiento del gobernador Murphy". Por eso crearon el evento y respetaron todas las normas.

Un reparto único

Cuando llegó el momento de entregar los pedidos, los agentes fueron en sus coches de policía repartiendo pizzas por todo el municipio. Tal y como reconocía uno de los vecinos "fue genial ver salir de un coche a un policía vestido de uniforme, con una máscara puesta y con una pizza para mí. Eso es algo que no se ve todos los días".

Fue genial ver salir de un coche a un policía de uniforme, con una máscara y con una pizza para mí. Eso es algo que no se ve todos los días

No todos los habitantes de Westampton que intentaron conseguir una pizza lo consiguieron, pero lo importante era la idea, como reconoce una vecina, Kathleen Goldstein, en un comentario de Facebook: "¡Aunque muchos de nosotros no pudimos hacer un pedido, el gesto fue una muestra monumental de gratitud a nuestro pueblo y su gente! Todos apreciamos todo lo que el Departamento de Policía de Westampton ha hecho para mantenernos seguros a nosotros y a nuestra comunidad".

La policía pagó de su bolsillo los más de 2.000 dólares que costaron las pizzas y lo hicieron a través de un fondo que crearon para patrocinar este tipo de eventos comunitarios. Una forma de estar más cerca todavía de sus vecinos y de sacarles una sonrisa en un momento en el que Estados Unidos atraviesa una de las mayores crisis de su historia.

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