Sin cuarentenas y con sanciones: Irán se enfrenta a "millones" de muertos de Covid-19

En lo que tarde en leer este artículo, un iraní habrá muerto por coronavirus. Cada hora, al menos 50 iraníes son infectados y cada 10 minutos, uno fallece por la enfermedad, advertía esta semana Kianush Jahanpur, portavoz del Ministerio de Sanidad de la República Islámica. Según las cifras oficiales, hoy día Irán registra 20.610 casos de infectados por Covid-19, de los que han fallecido 1.556. Oficialmente. Las cifras reales, según admiten las propias autoridades, desbordadas, son mucho mayores.

El cóctel de una tardía y descoordinada respuesta gubernamental contra la epidemia, la incapacidad -y reticencia- de las autoridades de imponer cuarentenas y las dificultades económicas fruto de las crecientes sanciones estadounidenses ponen al país al borde de una explosión de muertes por coronavirus: según un reciente estudio matemático de la Universidad Tecnológica Sharif de Teherán, "en el mejor escenario" los contagiados alcanzarán 120.000 y los muertos rondarían los 12.000. En el peor, si no se impusieran cuarentenas y el sistema sanitario colapsara, el pico de la epidemia no se alcanzará hasta finales de mayo y los muertos podrían llegar hasta los 3,5 millones.

Enrique Andrés Pretel

Estas víctimas podrían quedar, sin embargo, fuera de las estadísticas oficiales. Las autoridades iraníes han admitido que sólo dedican tests de diagnóstico en los casos más graves y que no los practican a los fallecidos. Ante la falta de confianza y claridad, se ha desatado una guerra de cifras. Una batalla que no solo ha luchado el gobierno de la República Islámica contra los varios estudios matemáticos y epidemiológicos que estiman un alcance mucho mayor de la epidemia de coronavirus que el admitido, sino también contra las dispares cifras que ofrecen las propias autoridades iraníes locales y provinciales.

Mientras Irán reportaba el 24 de febrero apenas 12 muertos, un diputado de la provincia de Qom, donde se inició el brote, denunciaba que solo en la ciudad se habían registrado ya 50 fallecidos por la enfermedad. En esas fechas, precisamente en Qom se preparaban de urgencia fosas mortuorias "tan vastas" (zanjas de más de 90 metros de longitud) que se podían detectar desde el espacio, según imágenes de satélite obtenidas por el Washington Post.

Las imágenes por satélite revelas las enormes fosas preparadas para víctimas del Covid-19 (Foto: YouTube)Las imágenes por satélite revelas las enormes fosas preparadas para víctimas del Covid-19 (Foto: YouTube)Las imágenes por satélite revelas las enormes fosas preparadas para víctimas del Covid-19 (Foto: YouTube)

Cuando Irán reportaba el 2 de marzo 54 muertos, cifras recopiladas y autentificadas por la BBC persa de autoridades médicas locales cifraban los muertos en más de 210. El director del Centro Nacional de Investigación de enfermedades infecciosas, Masoud Mardani, afirmó en la televisión local que para el 14-15 de marzo, entre un 30 y un 40% de la población de la capital iraní (8,9 millones) podría estar infectada de coronavirus. Un día después, fue obligado a desdecirse. Este 16 de marzo, Radio Farda (la rama iraní de Radio Free Europe) afirmaba "haber sido capaz de confirmar, con datos de autoridades provinciales y agencias locales, al menos 1.500 muertos por coronavirus". Las cifras oficiales entonces eran apenas 853.

Infectando a otros países

Mientras Irán jugaba a sus cifras por lo bajo, los casos de positivos en ciudadanos iraníes detectados en otros países se multiplicaban. El 4 y 5 de marzo, dos vuelos de evacuación de ciudadanos chinos pudieron salir de Teherán. En aquel entonces, Irán admitía apenas 240 positivos. Las autoridades chinas encontraron 11 casos de Covid-19 de 311 pasajeros. A finales de febrero, Canadá registró varios positivos en coronavirus en varias personas con historial de viaje a Irán. Un hecho que sorprendió a un equipo de investigadores de la Universidad de Toronto. En un estudio sostenían que, teniendo en cuenta el volumen de viajes aéreos entre Irán los países donde se han detectado casos de origen iraní, para el 23 de febrero estimaban al menos 18.300 infectados por coronavirus en la República Islámica. Entrevistados por varios medios estadounidenses unas semanas después, los investigadores apuntaban a principios de marzo que los infectados rondarían ya los 28.000. Más de dos semanas después, sin haber impuesto cuarentenas ni confinamientos, Irán reporta hoy apenas 20.600.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha apuntado que las cifras reales de la epidemia serían al menos cinco veces superiores a las ofrecidas por las autoridades iraníes. "El número de casos reportados podría representar solo alrededor de una quinta parte de los números reales. La razón es que las pruebas, como es el caso incluso en algunos países europeos ricos, se restringen a casos severos", afirmó el Rick Brennan, miembro del equipo médico de la OMS enviado a Irán, a la agencia Reuters.

Ni cuarentenas ni tests

Cuando el equipo de la OMS llegó a Irán, el país solo tenía 22 laboratorios capaces de analizar muestras de diagnóstico del Covid-19. Ahora Irán contaría con al menos 40 laboratorios. Sin embargo, los tests siguen escaseando: según testimonios de personal hospitalario a el Financial Times, a los sospechosos de tener coronavirus se les aplican test de sangre buscando anticuerpos que luchan contra la infección, aunque por sí solos esos tests no son capaces de diagnosticar el coronavirus.

Con ya más de 1.500 muertos oficiales (el tercer peor foco, después de Italia y China, aunque apenas 200 fallecidos por delante de España), las autoridades iraníes intentan a duras penas poner coto a la epidemia de coronavirus. Se han cancelado los rezos de los viernes en las ciudades principales del país por primera vez desde la Revolución Islámica de 1979, las escuelas permanecerán cerradas durante al menos dos semanas más, se han liberado temporalmente 54.000 prisioneros de las cárceles iraníes y se ha pedido a los ciudadanos que eviten las multitudes. Por primera vez en más de 50 años (en toda la historia desde que fue fundada la República Islámica), Irán ha solicitado un préstamo al Fondo Monetario Internacional. Solicita 5 mil millones de dólares para la lucha contra el coronavirus.

A. A.

Sin embargo, muchas de esas medidas llegan tarde. A principios de marzo, rechazaron burlonamente las cuarentenas -"unas medidas remanentes de la II Guerra Mundial"-, se celebraron elecciones y, según denuncian médicos en un reportaje del New York Times, se reprendió al personal sanitario por utilizar mascarillas... Todo en nombre de preservar la calma ante el público. Tras declarar los dos primeros casos el 19 de febrero, en apenas 72 horas se convirtieron en el peor foco del coronavirus fuera de China. Un número desproporcionado (al menos el 8% de los parlamentarios) de personalidades públicas, incluidos dos vicepresidentes, contagiadas de coronavirus e incluso fallecidas (varios asesores del ayatolá Jamenei y del president Hasán Rohani, un exembajador) han hecho temer que, entre la población, el virus haya corrido a sus anchas.

En Qom, ciudad santa del islam chií y sitio de peregrinaje para miles de personas, las autoridades tardaron semanas en empezar a imponer medidas. Cuando finalmente se decidieron a cerrar los mausoleos, cientos de personas se revelaron contra las medidas e intentaron entrar en el lugar de culto. Esto es solo un ejemplo de las dificultades que están teniendo las fuerzas del orden en imponer medidas de cuarentena.

Según ha admitido el propio alcalde de Teherán, Pirouz Hanachi, las autoridades serían incapaces de aplicar una cuarentena estricta: "No tenemos ni la capacidad ni la posibilidad de poner Teherán en cuarentena. No podemos cuidar a las personas en la cuarentena. Eso es en parte por las sanciones".

En un intento de recuperar la narrativa, las autoridades iraníes apuntan a las sanciones de EEUU, que el presidente Donald Trump ha renovado hace apenas una semana, como el motivo de que su sistema de salud esté ahogándose. El presidente iraní, Hasan Rohaní, ha pedido este sábado en una carta dirigida al pueblo de EEUU que "detenga este capítulo oscuro en la historia estadounidense".

Aunque los medicamentos y los alimentos están exentos de las sanciones, la realidad es que al estar penalizadas las transacciones financieras con Irán cualquier importación es complicada, por lo que numerosas organizaciones y países han tenido que donar material médico a Teherán. "Las sanciones han socavado drásticamente la capacidad del pueblo iraní para combatir el coronavirus y, como resultado, algunos ciudadanos están perdiendo la vida", denunció Rohaní.

En la misiva, difundida el sábado por los medios oficiales, el presidente subrayó asimismo que "incluso en estas circunstancias de pandemia, el Gobierno de EEUU no ha abandonado su política maliciosa de máxima presión y, por lo tanto, en la práctica ayuda a la propagación de este virus con sus sanciones".

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