La médica de Wuhan que dio el soplo sobre el coronavirus (y que China quiere censurar)

"Si hubiera sabido lo que iba a pasar, no me habría importado la reprimenda": así se ha expresado la directora de emergencias del hospital central de Wuhan, Ai Fen, en una entrevista publicada en la revista china 'Renwu' y que ahora ha sido eliminada de Internet. Tal y como recoge el diario británico 'The Guardian', la reacción de esta doctora llega después de ver a varios de sus colegas morir después de contagiarse con el coronavirus que provoca el Covid-19, cuando algunos de ellos habían avisado a las autoridades de la presencia de un virus nuevo. Ai Fen ha criticado, además, a los responsables del hospital en el que trabaja por haber suprimido las advertencias tempranas del brote.

[Última hora del coronavirus]

La propia doctora asegura que fue reprendida por sus superiores cuando alertó, ya en diciembre, de la presencia de un virus similar al SARS (síndrome respiratorio agudo grave), que en 2003 provocó una epidemia infectando a 8.000 personas y provocando la muerte de 800. Aquella enfermedad dio pie a una crisis que acabó rebajando el PIB de China un 1,1%, aunque los analistas sostienen que la situación actual es diferente a la que existía entonces. El coronavirus actual se ha cobrado más de 3.000 vidas solo en China, entre los que se encuentran cuatro médicos de su hospital. Uno de ellos, el oftalmólogo Li Wenliang, de 34 años, había sido reprendido por la Policía a principios de enero y él mismo falleció días después por el virus sobre el que trató de avisar.

Tras esta situación, Ai Fen se ha sumado a otros doctores, críticos con las acciones del Gobierno de Pekín, que arriesgan sus trabajos e incluso su libertad para hablar sobre las condiciones de Wuhan. "Si hubiera sabido lo que iba a pasar, no me habría importado la reprimenda. Hubiera hablado de eso con quien fuera, donde fuera que pudiera”, dijo en la entrevista. La entrevista, que se hizo pública el martes, ha sido eliminada rápidamente de las redes sociales y la propia revista que la realizó, 'Renwu', ha eliminado el artículo. 'The Guardian' ha tratado de contactar con la doctora sin éxito, mientras que muchos usuarios han logrado publicar capturas de pantalla del artículo.

La censura contra este artículo ha sido 'sorteada' por muchos usuarios, que han publicado nuevas versiones de la entrevista escrita en 'emojis' o en código morse, así como en pinyin, el sistema de romanización para el chino mandarín. En la entrevista, Ai sostiene que el pasado diciembre, tras recibir los resultados de laboratorio de un caso, el informe contenía los términos "coronavirus SARS". Tras leer el informe, la médica dice que notó un fuerte sudor frío recorriéndole el cuerpo, y que rodeó la palabra SARS, tomó una foro y se la envió a un excompañero de la facultad de Medicina, doctor en otro hospital de la ciudad china. La misma noche, la foto ya se había extendido entre los círculos médicos de la ciudad, también compartida por el oftalmólogo Li Wenliang.

Esa misma noche, Ai asegura que recibió un mensaje de su hospital en el que le advertían de que esa enfermedad no debía divulgarse arbitrariamente para evitar el pánico. Según la revista, dos días después fue convocada por el jefe del comité de inspección disciplinaria del hospital y reprendida por "difundir rumores" y "dañar la estabilidad". Así pues, y ante la imposibilidad de informar de los casos, pidió a su personal que utilizara equipos de protección adecuados y máscaras, aunque las autoridades del hospital dijeran lo contrario. "Vimos cada vez más pacientes entrando, a medida que el radio de propagación de la infección iba creciendo", explicó, después de ver que diferentes pacientes sin conexión con el mercado de comida que se cree que fue la fuente de los primeros casos.

"¿Podría haber salvado vidas?"

Según su propio relato, el 21 de enero, día sioguiente al que las autoridades chinas confirmaban la transmisión del virus entre seres humanos, el número de enfermos que acudieron a emergencias ya era superior a 1.500, el triple de lo habitual. En este momento, Ai recuerda cómo hay momentos que no podrá eliminar de su memoria, como aquel en el que un anciando recibía el certificado de defunción de su hijo, de 32 años, o el de un padre tan enfermo que no era capaz de salir solo de su propio coche y que, antes de poder hacer nada, ya había fallecido. Ai recuerda en esta entrevista cómo, cuando iba a solicitar el traslado a la UCI de una mujer, su yerno se acercó para darle las gracias. La mujer murió cuando ella regresaba de hablar con el paciente. "Sé que solo fueron unos segundos pero esto me pesa mucho. En el tiempo que tardé en hablar con él, ¿podría haber salvado su vida?", se pregunta.

En los inicios del brote, las autoridades públicas de Wuhan informaron de ocho personas sancionadas por difundir rumores sobre este virus. Si bien no está claro si el oftalmólogo que falleció era uno de estos, la doctora asegura que la reprimenda venía del hospital, no de más arriba. Aun así, muchos colegas le han preguntado a Ai si ella es una de esas 'denunciantes' sancionadas. "Yo no fui la 'informadora'. Yo fui la que dio la información que luego trascendió".

No hay comentarios

Publicar un comentario

Página principal