Adios al último defensor de 'la simple gripe': Trump despierta de golpe al coronavirus

Justo antes de que el presidente Donald Trump compareciera ante la nación y anunciara la cancelación de la mayoría de los vuelos con Europa para frenar la expansión del coronavirus en Estados Unidos, los espectadores de Fox News -su canal favorito- veían a la exsenadora republicana Sarah Palin rapear en televisión vestida de oso en el popular programa “El cantante enmascarado”.

Nada refleja mejor el estado mental de negación que ha vivido la Casa Blanca estas semanas pese el avance imparable del Covid-19, con casi 130.000 infectados globales, más de 4.600 muertos y 124 países afectados. Pero Trump, en plena campaña electoral por su reelección en noviembre, decidió jugar la carta de una "simple gripe" durante casi un mes, pese a que en Estados Unidos la enfermedad ya se había confirmado a principios de febrero y, hasta la fecha, ha infectado a 1.312 personas en 42 estados y Washington, con al menos 38 fallecidos.

A. Alamillos

En un sobrio discurso a la nación desde el Despacho Oval y sin espacio para la improvisación, el mandatario desgranó durante 10 minutos un paquete de medidas de emergencia tras semanas minimizando la amenaza de la epidemia y negándose a actuar. Por el momento, ha prohibido la entrada a pasajeros que hayan estado en zona Schengen en los últimos 14 días (no incluye a Reino Unido o Irlanda, con 1.312 y 43 casos, respectivamente) y su Gobierno impulsará un multimillonario plan de recorte de impuestos para trabajadores y pequeñas empresas.

“El virus no tendrá ninguna oportunidad contra nosotros”, dijo mirando fijamente el teleprónter. Trump insistió en que el riesgo de este “virus extranjero” que “comenzó en China y se expandió por el mundo” es muy bajo para la mayoría. “Ninguna nación está más preparada ni es más resistente. Estamos todos juntos en esto. Debemos dejar fuera la política, parar el partidismo y unirnos como una nación y una familia”, aseguró.

Hace apenas dos semanas, Trump dijo que la solicitud de los demócratas de 8.500 millones de dólares para enfrentar el Covid-19 era demasiado elevado y sostuvo que 2.500 millones eran suficientes. El miércoles, pedía una suspensión de impuestos y del copago sanitario, medidas que podrían costar 100 veces más -unos 300.000 millones de dólares-.

La realidad ha forzado al presidente a actuar, después de que los mercados globales entraran en mínimos de una década, la NBA suspendiera la temporada después de que un jugador diera positivo, mientras escuelas, universidades y museos por todo el país comenzaban a cerrar sus puertas. Por si la noticia no había llegado a todos los hogares del país, el actor Tom Hanks y su esposa Rita Wilson anunciaron que se habían contagiado con el coronavirus.

Surfear la crisis en año electoral

La pregunta es si, tras semanas acusando a los medios y a los demócratas de tratar de "inflamar" la crisis, el cambio de narrativa podrá ayudar a Trump a surfear el impacto económico de la crisis, la línea de flotación de la campaña del magnate republicano. El 9 de marzo, cuando EEUU ya contaba con 546 casos de infectados por coronavirus, Trump seguía intentando restar importancia al brote. "El año pasado, 37.000 estadounidenses murieron por la gripe común. (...) Nada se cierra, la vida y la economía siguen adelante. En este momento tenemos 546 casos confirmados de coronavirus, con 22 muertes. ¡Pensad en ello!". El jueves es ya el séptimo peor foco de la enfermedad fuera de China.

“La UE no aprueba el hecho de que la decisión de EEUU de imponer una prohibición de viaje fuese tomada unilateralmente y sin consulta”

La reacción europea se ha limitado a un breve comunicado conjunto de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, en el que rechazan la decisión americana en un lenguaje muy suave: “La UE no aprueba el hecho de que la decisión de EEUU de imponer una prohibición de viaje fuese tomada unilateralmente y sin consulta”.

La prohibición de viajeros desde la UE no impedirá, sin embargo, la expansión del brote en el país, donde se teme que los positivos por coronavirus comiencen a subir con fuerza por el aumento de los tests de diagnóstico. La expansión de la enfermedad en Estados Unidos ha incluido varios fallos clave en la cadena de prevención de contagios. Tras un primer caso aislado detectado el 21 de enero, errores en la cuarentena de los estadounidenses repatriados desde Wuhan y Hubei, así como el retraso de varias semanas en empezar a desarrollar test de diagnóstico facilitaron la expansión del virus por el país. Los primeros test de diagnóstico del coronavirus fueron aprobados a principios de febrero, más de dos semanas después de que se detectara un primer caso en Washington DC y más de un mes después de que comenzara la epidemia en China. Y aun así, los Hospitales y clínicas se quejan de que no tienen reservas suficientes.

Según testimonios recogidos en la prensa estadounidense, muchos ciudadanos en EEUU, creyendo poder estar cargando con el virus por sus últimos viajes o su relación con otros infectados, no han sido capaces de ser analizados, pese a sus múltiples peticiones. En EEUU se han practicado al menos 1.700 tests de diagnóstico (cinco por cada millón de habitantes, muy por debajo de los tests que se han hecho en, por ejemplo, Italia: más de 50.000, 826 por millón), pero desde el 8 de marzo el Centro de Control de Enfermedades (CDC) dejó bruscamente de publicar los datos.

Tras semanas sin dar conferencias públicas sobre el coronavirus y haber delegado el equipo de respuesta a la enfermedad en su vicepresidente Mike Pence, el 26 de febrero Trump dio una inusual rueda de prensa sobre la respuesta del Gobierno de EEUU al coronavirus. Acababa de diagnosticarse el primer caso de contagio local, es decir, que no había viajado o tenido contacto con alguien que hubiera viajado a China. Pese a todo, Trump insistió en rebajar la amenaza: “Estamos en el nivel bajo. Podríamos estar con solo una o dos personas [contagiadas] dentro de poco”.

Dos semanas después, el virus se ha expandido a 14 estados de EEUU y la capital, Washington. Los gobiernos locales han empezado a tomar medidas como prohibir grandes eventos. La más radical es el aislamiento de un municipio entero en EEUU, New Rochelle, al norte de la ciudad de Nueva York y mayor foco de coronavirus del estado con el apoyo de la Guardia Nacional para tratar de frenar los contagios en el condado.

"Los medios debería ver esto como un tiempo de unidad y fuerza. Tenemos un enemigo común, de hecho, un enemigo del Mundo: el coronavirus. Debemos derrotarlo de forma rápida y efectiva. ¡No hay nada más importante para mí que la vida y la seguridad de Estados Unidos!", tutieaba Trump el miércoles en la noche, Ya pocos ven al coronavirus como una "simple gripe".

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