Se retira Diego, la tortuga centenaria que salvó a su especie teniendo 800 hijos

Diego se ha ganado su retiro dorado. Con 100 años recién cumplidos, esta tortuga gigante volverá a su hábitat natural ocho décadas después de haberse visto obligada a salir de la isla Española (Galápagos, Ecuador). Fue a mediados de los años cincuenta, cuando la caza indiscriminada de estos animales para venderlos en el mercado negro provocó que esta especie quedará en serio peligro de extinción. Sin embargo, Diego fue fundamental para salvar su especie... convirtiéndose en un semental.

En la década de los cincuenta, los científicos fueron capaces de rescatar a catorce tortugas de la especie Chelonoidis hoodensis, entre las que se encuentra Diego. Ante el temor de que pudiera desaparecer de la faz de la Tierra, decidieron llevarlas al centro de reproducción de la isla de Santa Cruz con el objetivo de conseguir fortalecer su diezmada población. Diego, de hecho, fue repatriado desde un zoológico de San Diego, donde fue llevado en la década de los treinta.

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Pero el problema de la desaparición de esta especie de tortuga gigante iba mucho más allá de lo que supone que una especie deje de existir: en su ausencia, las plantas leñosas comenzaron a crecer en el terreno, lo que provocó que animales como la iguana, el lobo marino o el albatros fueran perdiendo espacio, provocando que estos animales autóctonos comenzaran también a reducir su población, pudiendo provocar una futura desaparición de sus especies.

Así fue como en 1976 se decidió poner en marcha un programa de reproducción de esta especie de tortuga, en la que Diego tuvo mucho que decir. Cuando se puso en funcionamiento, solo existían dos machos y 12 hembras de su especie vivos: cuarenta y cuatro años después, la población consta de más de 2.000 animales, de los que un 40% aproximadamente son descendientes de Diego. O, dicho de otro modo, de las 2.000 tortugas, unos 800 son hijos directos.

Diego ha conseguido tener más de 800 descendientes. (EFE)Diego ha conseguido tener más de 800 descendientes. (EFE)Diego ha conseguido tener más de 800 descendientes. (EFE)

Su capacidad procreadora ha permitido que su especie, en claro peligro de extinción, pase a gozar de buena salud y que incluso haya podido ser devuelta a su hábitat natural, consiguiendo repoblar la isla Española para evitar que esta impresionante especie se extinguiera. El programa de reproducción pasó a estar formado por quince tortugas diferentes, pero Diego pasó a ser fundamental con su capacidad para aumentar la población de la isla.

Los expertos consideran el plan todo un éxito, pero quieren seguir monitorizándolo para ver cómo se desarrolla en los próximos años. A día de hoy, el problema no está en la tasa de supervivencia -situado en más de un 52% desde que son devueltas del centro de reproducción a su hábitat natural-, sino en su ADN: y es que si buena parte de la especie pertenece a un mismo 'padre', es negativo porque se acaba con la variabilidad genética de la especie.

Tras conseguir repoblar a su especie, condenada a desaparecer, Diego regresará a la naturaleza con los deberes hechos. Volverá a la isla Española para vivir en su hábitat natural ochenta años después de tener que salir. A sus 100 años, vivirá un retiro dorado, que llegará después de que se 'desintoxique': deberá librarse de las semillas o plantas que haya comido en Santa Cruz y que no existen en la isla Española para evitar un impacto negativo en la zona.

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