Berlín se convierte en la meca de los británicos que huyen del Brexit

Rachel Riesner-Marriott tomó su propia decisión poco después de aquel fatídico 23 de junio de 2016, el día en el que la mayoría de sus compatriotas decidió en un referéndum que el Reino Unido debía dejar la Unión Europea. "¿Pero qué ha ocurrido de ayer a hoy?", se dijo Rachel en Berlín a la mañana siguiente, todavía incrédula. El enfado dejó paso pronto al temor y la incertidumbre y surgieron las dudas sobre su futuro en el país en el que vivía entonces desde hacía unos cuatro años.

Poco después visitó la Oficina de Extranjeros en Alemania para registrar su recién renovado pasaporte británico y preguntó por sus opciones. "Me recomendaron informarme sobre las condiciones para obtener la ciudadanía", cuenta. Fue entonces cuando decidió presentar los papeles para obtener la nacionalidad alemana por el temor a ese Brexit incierto, en días en que apenas se vislumbraba el calvario que debe conducir a fines de este mes de enero al divorcio entre la UE y el Reino Unido. El proceso que empezaba ella de forma individual también era largo y complejo. Tenía que demostrar sus conocimientos del idioma y aprobar un test de naturalización que comprueba que los futuros ciudadanos conocen lo suficiente de la historia y la cultura alemanas.

Carlos Barragán

"Estudiar para los exámenes me tomó un año", dice Rachel, porque tenía que compaginar la preparación con su empleo como maestra dekindergarten. Y estaba, además, la proverbial y enrevesada burocracia germana. En julio de 2018 recibió finalmente el pasaporte de su nueva patria, casi dos años después del referéndum sobre el Brexit y, sobre todo, antes de que se venciera el plazo de dos años para que Londres concretase la anunciada salida del bloque comunitario.

Un 'boom' de pasaportes expedidos

El caso de Rachel Riesner-Marriott es uno entre miles en los últimos tres años y medio. La cifra de británicos que tramitaron un pasaporte alemán se disparó entre 2016 y 2018 hasta los 17.000 casos, según recogen cifras de la Oficina Federal de Estadísticas germana, en las que se puede ver también la comparación con los 15 años previos: en ese periodo, solo 4.800 británicos obtuvieron la nacionalidad alemana. El 'boom' reciente empezó en 2016 con casi 2.900 naturalizaciones registradas, entonces una nueva cifra récord, seguidas por 7.500 en 2017 y 6.600 en 2018. Esa avalancha de nacionalizaciones ha convertido a los británicos en el segundo grupo más grande de extranjeros que tramitan la ciudadanía alemana, solo por detrás de los turcos, la principal comunidad de inmigrantes en el país.

"Yo no hubiera hecho el trámite si no fuera por el Brexit", dice Loveday Wright. Esta periodista de 29 años se naturalizó en 2019, después de seis años viviendo en Berlín, para evitar perder los privilegios de los que goza aún. En particular, el derecho a tener dos pasaportes, uno británico y uno alemán, este último el que le permitirá seguir siendo ciudadana comunitaria después del 31 de enero de 2020, si se cumple el último plazo pactado entre Londres y Bruselas.

Celia Maza. Londres

"Mientras estemos en la UE, se nos permite conservar el pasaporte británico al sacar el alemán", comenta. "Podría ser que eso no cambie después del Brexit, que haya un acuerdo especial", agrega. "Pero pensé que lo mejor que podía hacer es sacar el pasaporte antes, por si acaso", comenta Wright respecto a todas las incertidumbres que rodean aún al proceso. "No quería tampoco que mi visa estuviese ligada a un trabajo en específico", dice también sobre las posibles restricciones a las que podrían tener que atenerse más adelante los británicos que quieran tramitar un permiso de residencia en algún país de la Unión Europea.

Una ciudad muy atractiva

En Alemania viven unos 100.000 ciudadanos británicos, según estimaba la embajada del Reino Unido a finales de 2018. La mayoría de ellos en Berlín, probablemente la metrópoli europea más atractiva de la última década debido a las distintas crisis, también para muchos jóvenes españoles. Y una ciudad en la que la llegada masiva de foráneos ha hecho que los alquileres se disparen y donde no es raro que en bares o cafés de barrios de moda como Kreuzberg, Prenzlauer Berg o Berlín-Mitte los camareros prefieran hablar inglés en lugar de la lengua vernacular.

Uno de esos locales es el "Crazy Bastard Sauce", una mezcla de tienda y restaurante regentada por un inglés de Manchester en Neukölln, un barrio tradicionalmente de turcos y árabes, que se ha empezado a poblar de inmigrantes de todos sitios. Entre ellos, muchos británicos. "Es increíble. Si caminas por la calle por aquí, por momentos lo único que escuchas es inglés", dice Sebastian Knight. Aunque lleva ya 13 años en Alemania, Knight nota el cambio en la capital teutona: "Antes, en Inglaterra la gente joven quería irse a Londres. Pero hoy muchos vienen a Berlín. Tiene que ver con que Berlín está de moda", cree. Además, con algo que él llama la decadencia del "British Empire", plasmada ahora en el inminente Brexit.

El "Crazy Bastard Sauce" es un local pequeño y simpático que cierra sus puertas dos días a la semana para preparar su producto estrella: las salsas picantes, elaboradas también con ingredientes exóticos de América Latina o de la India. Eso, explica Knight, hace que su clientela sea diversa. "El 30% son británicos", cuenta. "Cuando yo era joven, uno venía a Berlín a enseñar inglés. Pero hoy puedes venir sin saber nada de alemán y conseguir un buen trabajo", agrega respecto a la llegada de muchos compatriotas.

Celia Maza. Londres

"Me he encontrado a muchos que llegaron después del referéndum", explica por su parte Rachel Riesner-Marriott, que se volcó al activismo político tras sus días de angustia posteriores al "sí" al Brexit de 2016. Desde hace dos años forma parte de un grupo de británicos preocupados por la situación de su país que se reúnen una vez al mes informalmente en un bar o en un café berlinés, al estilo de las típicas tertulias de su país de acogida, y a la que ella llama como en alemán, Stammtisch. Ahí discuten asuntos burocráticos o intercambian consejos sobre asesoría jurídica y analizan las políticas del Gobierno de Boris Johnson hostiles a la Unión Europea.

"Este tiempo ha moldeado mucho mi identidad", asegura Rachel. La ahora germano-británica detesta a Johnson y se enerva al hablar del "caos del Brexit". Ella se define a sí misma como amante convencida del proyecto europea. "La UE está llena de privilegios y de derechos", dice, aludiendo a la época convulsa que viven el continente y el resto del mundo. "¿En que otro lugar del globo puedes moverte y vivir libremente en 27 países?", compara. "Espero de verdad que la UE sobreviva".

No hay comentarios

Publicar un comentario

Página principal