Trenes antediluvianos y atascos épicos: la odisea lusa de Greta para llegar a Madrid

Greta Thunberg arribará al muelle de Alcántara, en Lisboa, la mañana de este martes, en la que pretende ser su última parada antes de acometer el trayecto final hasta Madrid, donde participará en la cumbre del clima. Pero tras haber cruzado el Atlántico en catamarán, soportando adversas condiciones climáticas que han retrasado sus planes, puede que la travesía esté a punto de convertirse en odisea precisamente cuando más cerca está de llegar a la meta.

Thunberg está a punto de descubrir lo que para los portugueses es una realidad que esbozan con media sonrisa: Madrid puede estar cerca en el mapa, pero eso no implica que se llegue en poco tiempo. Más bien al revés.

Ante las posibilidades del viaje de Greta, los portugueses se han lanzado a compartir chanzas en redes sociales, donde aconsejan a la activista que mejor "vaya a pie o en patinete eléctrico" o incluso "en burro" hasta España. "El viaje en tren Lisboa-Madrid va a tardar tanto tiempo que, cuando llegue a Madrid, la niña ya tendrá 52 años", defendía un usuario en Facebook.

Nacho Alarcón. Bruselas

Otros celebran que desembarque en Portugal porque dará visibilidad a las pobres comunicaciones entre ambos países. "Por lo menos, la llegada de Greta permitirá entender una cosa: no hay un solo trayecto en tren útil que conecte Lisboa con Madrid", comentaba otro ciudadano portugués en Twitter.

Y así, Thunberg, sin proponérselo, está a punto de poner de relieve varias 'patatas calientes', principalmente la antigüedad de los trenes, de la que se han quejado habitantes del interior de Portugal y el propio Ayuntamiento de Évora, fronterizo con Extremadura. El asunto ahora es ver cómo resuelve Greta su travesía, algo que ha generado más expectación entre los portugueses que su propia participación en la cumbre de Madrid.

El viaje en tren Lisboa-Madrid va a tardar tanto tiempo que, cuando llegue a Madrid, la niña ya tendrá 52 años

La llegada de Greta en velero desde Nueva York, sin pasar previamente por las Azores u otros países de la UE, ha generado una gran movilización institucional, pues implica la amable colaboración del puerto de Lisboa y el Servicio de Extranjería y Fronteras (SEF) a la Policía Marítima que le permita entrar en Portugal.

Desde el muelle de Lisboa, adonde se calcula que llegará entre las ocho y diez de la mañana, hasta Ifema, la adolescente sueca, enemiga acérrima de los aviones por su alto impacto ambiental, tiene a su disposición varias opciones.

En busca de la menos contaminante, podría decantarse por el tren. Mala idea si se tiene prisa. Son 10 horas de trayecto en el mejor de los casos, con dos paisajes posibles: Castilla y León o Extremadura. La otra opción, que finalmente ha descartado en favor del tren, era por carretera: aun contando con que sea un vehículo eléctrico —y que encuentre puntos de recarga— tiene por delante las vías más congestionadas de la península Ibérica.

Próximas paradas: todas

Recurriendo a las vías ferroviarias, la adolescente tenía dos opciones, o hacerlo durante el día, con la línea Alto Alentejo, o atravesar el país durante la noche, con la línea de Beira Alta, la que finalmente ha escogido.

El viaje diurno dura casi 11 horas, saliendo de Lisboa a las 8:15 de la mañana y llegando a Madrid alrededor de las 20:08. Es importante subrayar que se trata de horas estimadas y la puntualidad a veces es llamativa por su ausencia. En cualquier caso, Thunberg tendría en este camino la posibilidad de conocer a fondo Portugal, puesto que este tren hace parada en prácticamente todas las estaciones y apeaderos que encuentra a su paso.

Además, tendrá que cambiar tres veces de tren. El primer transbordo es en la ciudad de Entroncamento, donde subiría a una Allan "de los años cincuenta" que no supera los 100 kilómetros por hora, subraya la prensa portuguesa, y además está a punto de celebrar 70 años de servicio. Encierra además un importante 'pero' para Greta: es de gasóleo. Se mantendría en este tren hasta llegar al lado español, donde habría un nuevo cambio, también un tren diésel, hasta Mérida. Allí se produciría el último cambio para subirse al definitivo, uno de media distancia que la llevaría a Madrid.

David Brunat

En el tren nocturno, opción que finalmente ha elegido, se evita estos transbordos. Tras su llegada al muelle del puerto de Lisboa, donde la espera una delegación de jóvenes activistas, Thunberg se dirigirá a un hotel de la capital lusa, donde descansará unas horas antes de reanudar el viaje, según una información obtenida por el periódico local 'Diário de Noticias' de la ONG ambientalista Zero, que ha ayudado a la joven a gestionar su llegada a Lisboa.

El tren hotel Lusitânia, reducto de románticos y salida resignada para castellanoleoneses residentes en Lisboa cuando quieren ir a casa, parte a las 21:25 de la estación de Santa Apolónia de la capital lusa, y pasa por Coimbra, Mangualde y Guarda, entre otros, antes de llegar a Vilar Formoso, en la frontera.

Se produce aquí otra de las excepcionalidades ferroviarias Portugal-España: para pasar entre Vilar Formoso y Fuentes de Oñoro, poblaciones a las que separan un kilómetro y medio en línea recta, se emplean 15 minutos. El motivo es el necesario cambio de la locomotora que tira de los vagones, puesto que el lado español no está electrificado hasta Salamanca y es preciso contar con tracción a diesel. A las 8:40, Thunberg llegaría a la estación de Chamartín. Habrían pasado 10 horas desde la partida.

¿Y en coche?

Quizá previendo estas complicaciones, la Junta de Extremadura llegó a ofrecer a la activista la opción de un coche eléctrico. Es cierto que 'a priori' podría parecer una opción más rápida, ya que el trayecto se realiza en entre cinco y seis horas, pero hay que contar con que haya puntos de recarga suficientes. La Consejería de Transición Ecológica y Sostenibilidad de la Junta argumentó que ir en coche permitiría a la joven sueca "observar la dehesa extremeña, el mejor exponente de ecosistema de lucha contra el cambio climático". Lo cierto es que tendría tiempo de sobra para contemplarla. Dependiendo del modelo de coche eléctrico y consecuentemente de su enchufe, podría tardar hasta nueve horas contando los desvíos necesarios para encontrar puntos de recarga.

EFE

Y sin olvidar que primero será necesario superar el tráfico de Lisboa. La ciudad acaba de ser elegida por tercera vez como la más congestionada de la península Ibérica, según un estudio de TomTom. Más de 570.000 vehículos circulan diariamente por la capital lusa, donde se calcula que los conductores pasan 42 minutos cada día atrapados en atascos.

Thunberg tiene todavía unas horas para perfilar su plan, el tiempo que pasará en Lisboa para reponerse un poco de la travesía marítima y, si se cumple el guion, saludar al alcalde, dar una rueda de prensa y conocer a otros activistas climáticos. La comisión parlamentaria de Ambiente no descarta ir en bloque a recibirla al muelle. Quizás ellos puedan orientarla sobre la mejor forma de ir a Madrid sin coger un avión, que cumple el trayecto en apenas una hora.

No hay comentarios

Publicar un comentario

Página principal