Qué debes saber sobre la jefa de la Comisión Europea y por qué debería importarte

Ursula von der Leyen (Bruselas, 1958), la nueva presidenta de la Comisión Europea, es bastante desconocida en la política alemana, donde ha pasado toda su vida como escudera de la canciller Angela Merkel. Así que no se puede pedir que sea inmediatamente popular en el resto de Estados miembros de la Unión Europea. Sin embargo hay muchas razones por las que los europeos deben quedarse con su nombre.

España, que en general sigue viendo el debate europeo desde la barrera, ha sido el primer destino al que ha viajado Von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea para asistir a la cumbre del clima en Madrid. Jean-Claude Juncker, su antecesor, ha visitado solo unas cuantas ocasiones los países sureños, a pesar de que durante la última década han sufrido enormemente los errores de cálculo que se han cometido durante la gestión de la crisis. Si España quiere convertirse en prioritaria para los líderes el Ejecutivo comunitario sería positivo que el público español se familiarice con él.

Nacho Alarcón. Bruselas

Durante el próximo lustro el nombre de Von der Leyen saldrá en miles de ocasiones en prensa, radio y televisión. Hay una serie de consejos prácticos a la hora de criticar y discutir sobre temas europeos, especialmente en lo que se refiere a la nueva presidenta, su mandato, qué es lo que hace o deja de hacer. Aquí van algunos.

Has participado en su elección

No, Von der Leyen no es una líder escogida antidemocráticamente para dirigir un selecto cuerpo de burócratas globalistas. Aunque el proceso es muy deficiente y tiene más sombras que luces, lo cierto es que has tenido mucho que ver en la elección de la alemana. Primero, porque la han elegido todos los Estados miembros; es decir, los Gobiernos elegidos en las urnas de cada país. Incluido el tuyo. ¿Te parece un proceso oscuro? Pues hay que empezar por señalar a tu propia capital.

Segundo, porque los líderes han tenido en cuenta los resultados de las últimas elecciones europeas, celebradas el pasado 26 de mayo de 2019, en la que las dos grandes familias europeas, populares y socialdemócratas, perdieron la mayoría hegemónica con el crecimiento de liberales y verdes. Y tercero porque la Eurocámara, elegida por sufragio directo y universal por los ciudadanos europeos, tiene el poder de rechazar al candidato propuesto por los gobiernos. De hecho, los eurodiputados han obligado a Von der Leyen a cambiar varios nombres de comisarios y algunas carteras.

Nacho Alarcón. Bruselas

Es un mito, por lo tanto, que el presidente de la Comisión Europea no es elegido por ninguna vía democrática y que los ciudadanos no tengan ningún poder sobre el proceso de su nombramiento. Es cierto que no es una elección directa, pero esto es, fundamentalmente, por la negativa de los Estados miembros, es decir, de tu país. Son los jefes de Estado y de Gobierno los que han torpedeado el sistema del ‘spitzenkandidaten’, por el cual el Parlamento Europeo se comprometía a solo escoger como presidente de la Comisión Europea a un candidato que hubiera participado en las elecciones europeas. Seguía siendo un sistema deficiente, pero era un avance.

Si estás preocupado porque consideras que los líderes de la Comisión Europea y la cúpula de la UE no están sometidos a la responsabilidad democrática lo que tienes que hacer es presionar al Ejecutivo nacional para que apoye una democratización del proceso de nombramientos. Porque sí, es tremendamente mejorable; pero no, no depende de una nebulosa llamada “UE”. Insistir en que Bruselas es una maquinaria de burócratas no elegidos por la voluntad popular es cierto, pero algo torpe. Funciona igual que los engranajes de los ministerios españoles, donde los votantes no eligen a los funcionarios y técnicos que hacen que la administración funcione y que son fundamentales para que todo siga rodando.

Las naranjas de Valencia no las puedes defender solo

En el contexto de las últimas elecciones, se ha extendido el debate sobre la incapacidad de España de protegerse ante determinados problemas comerciales, como el generado por la importación de naranjas desde Sudáfrica o las acciones estadounidenses contra las aceitunas de mesa españolas. Algunos países han señalado que la incapacidad del Gobierno de defender a los productores españoles es por estar en el marco de la Unión Europea.

Pero lo cierto es que la única defensa para los productos (y los consumidores) españoles está en Bruselas. España sola no puede defenderse en un mundo de gigantes (ni siquiera ya Alemania o Francia pueden) y solo logrará protegerse cuando se mueve de forma conjunta con un mercado de más de 500 millones de consumidores.

Eso quiere decir que el futuro comercial de España, como el del resto de la Unión Europea, está en manos de Von der Leyen y su equipo, dado que la política comercial es competencia de la Comisión Europea, que recibe el mandato negociador por parte de los Estados miembros. Su comisario de Comercio, el irlandés Phil Hogan, y la directora general de Comercio, la alemana Sabine Weyand, son los encargados de negociar nuevos acuerdos comerciales y por ende, son también las personas claves para proteger a España, sus productores y sus consumidores.

Nacho Alarcón. Bruselas

La reunión entre Juncker y el presidente estadounidense Donald Trump en julio de 2018 hizo ver a todo el mundo el poder que tiene el presidente del Ejecutivo comunitario a la hora de defender los intereses estratégicos de la UE. Aquella reunión hizo, de hecho, que Berlín empezara a plantearse no pelear tanto la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) para centrarse en intentar obtener el liderazgo de la Comisión Europea.

Eso, además, es una buena noticia para los españoles. De ninguna manera España podría negociar de forma efectiva con Estados Unidos. La UE sí puede. El problema es que el Gobierno tiene que tener la influencia suficiente en Bruselas como para poner los asuntos que le interesan en lo alto de la agenda europea.

Con (no contra) las capitales

No es un secreto para nadie que los políticos españoles tienden a no hablar de Europa durante las campañas electorales. Fundamentalmente porque sirve de chivo expiatorio si hay que ejecutar medidas duras y para adueñarse de las victorias europeas de forma descarada cuando llega el momento de repartirse los éxitos.

Europa es el padre de todos los fracasos y el huérfano de todas las victorias. Nadie quiere compartir el suculento bocado del éxito, pero tampoco nadie quiere compartir el amargo trago de la venenosa derrota. Es una ecuación perfecta en la que los Estados miembros se pueden apropiar de todo lo bueno y lanzar al basurero todo lo malo. Vale para todo: migración, medidas económicas y sociales.

Héctor G. Barnés

Pero la realidad es que nada se hace o deshace en Bruselas sin que los Estados miembros estén a bordo (a veces todos y en otras ocasiones la enorme mayoría). La construcción europea se hace con, y no contra, las capitales. Lo que debes saber del funcionamiento de la UE es que el poder de Von der Leyen es bastante limitado y lo que hace en gran medida es proponer medidas sobre el marco sobre el que están dispuestos a jugar los Estados miembros.

El bloqueo con un sistema migratorio que funcione o la falta de acuerdo para completar una unión bancaria real son muestra de que cuando un puñado de Estados miembros se oponen a algo, incluso si esa medida podría ser positiva, las propuestas no salen para delante. No se impone, no hay un macroestado europeo que pone encima de la mesa lo que hay que hacer sí o sí.

La externalización del procés

El problema catalán es una de las principales preocupaciones de los españoles desde que salió la sentencia del ‘procés’. Una de las claves durante todo el proceso independentista ha sido el uso de Bruselas para “internacionalizar” su causa. El Parlamento Europeo ha sido -y sigue siendo- el epicentro de ese intento.

Von der Leyen asumirá la misma postura de Juncker sobre Cataluña: es un tema interno de España

Hasta en algo tan interno como es el independentismo en Cataluña, la nueva presidenta de la Comisión Europea juega un rol clave. Desde octubre de 2017 el vicepresidente de la institución, Frans Timmermans, fue instrumental para frenar el discurso independentista en la capital comunitaria. Von der Leyen ya ha anunciado que durante el próximo lustro su Ejecutivo asumirá la misma postura que el de Juncker: no es el trabajo de la Comisión mediar entre un Estado miembro y una de sus regiones. Esa mediación internacional es uno de los principales objetivos independentistas.

Estos son solo algunos de los elementos que tienes que tener en cuenta cuando discutes sobre la legitimidad de Von der Leyen, el rol de España en la UE y de la UE en España. Es solo la base de la discusión. Hay muchos otros asuntos a tener en cuenta. La presidenta de la Comisión Europea jugará un papel crucial en la transición ecológica europea, en el encaje que Europa tendrá en un mundo cada vez más polarizado y será la pieza central en una serie de debates sobre el futuro del continente que afectan de forma directa y frontal al futuro de los españoles.

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