Luz verde al 'impeachment' contra Trump: su destino queda ahora en manos del Senado

La Cámara de Representantes de Estados Unidos, controlada por los demócratas, votó el miércoles a favor de someter a un 'impeachment' al presidente Donald Trump, quien se convierte en el tercer mandatario en la historia del país norteamericano en enfrentar este proceso. El destino del mandatario queda ahora en manos del Senado, donde la mayoría republicana parece decidida a liquidar con celeridad el juicio político, probablemente en enero.

Después unas ocho horas, una mayoría de los 427 congresistas (hay cuatro vacantes) aprobaron el primer artículo del 'impeachment' contra Trump, por abuso de poder por supuestamente presionar a Ucrania para que interfiriera en la campaña electoral estadounidense. Ahora se disponen a votar el segundo, por obstrucción al Congreso, debido a sus maniobras para bloquear la comparecencia de testigos clave. El magnate republicano, de 73 años, habría retenido una ayuda militar clave para Ucrania con el objetivo de que Kyiv investigara al precandidato demócrata Joe Biden.

Argemino Barro. Nueva York

“Hoy, como líder de la Cámara, solemne y tristemente abro el debate del 'impeachment' del presidente de Estados Unidos", dijo la demócrata Nancy Pelosi al dar comienzo una sesión maratoniana. "La visión de la República de nuestros fundadores está amenazada por las acciones de la Casa Blanca. Si no actuamos ahora, estaríamos eludiendo nuestro deber. Es trágico que las acciones temerarias del presidente hagan necesario un 'impeachment'. Pero no nos dio otra opción", agregó en tono sombrío.

En el centro de la controversia, la llamada telefónica que sostuvo en julio Trump con su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelenskiy. Según los demócratas, Trump congeló 391 millones de dólares en fondos de seguridad para combatir a los separatistas respaldados por Rusia y le pidió a cambio de desbloquearlos que investigara a Biden y su hijo Hunter, quien fue contratado en el consejo de una compañía energética del país mientras su padre era vicepresidente en el Gobierno de Barack Obama. Trump ha acusado a los Biden de corrupción, aunque no ha presentado pruebas.

El mandatario había advertido el martes que el juicio político es "una declaración de guerra a la democracia" del país y exigió el "cese inmediato" de lo que calificó como una "fantasía", en una dura carta dirigida a Pelosi. "Ustedes son quienes interfieren con las elecciones de EEUU. Ustedes son quienes subvierten la democracia. Ustedes son quienes obstruyen la Justicia. Ustedes son quienes están llevando dolor y sufrimiento a nuestra República para su egoísta beneficio personal, político y partidista". El miércoles, Trump calificó el proceso de un "asalto a América".

Un soporífero evento histórico

Los líderes del Senado ya discuten sobre cómo llevar a cabo un proceso justo en un momento de alta polarización. El jefe de la bancada republicana, el senador Mitch McConnell quiere pasar página con celeridad para concentrarse en la carrera por la reelección, pese al deseo de Trump de verse reivindicado ante el público y las advertencias de algunos de sus colegas de que un procedimiento demasiado rápido podría perjudicarles electoralmente.

Argemino Barro. Nueva York

Sin embargo, los sondeos apuntan a que el 'impeachment' no va a decantar la balanza electoral y que el interés del público general se ha apagado en medio de interminables testimonios y farragosos procesos burocráticos. Mientras los políticos discutían en el Capitolio, apenas unos grupos con docenas de manifestantes protestaban en varios puntos de Washington contra Trump, algunos disfrazados de Papá Noel llevando mensajes como "Todo lo que quiero para la Navidad es que el Congreso lo juzgue".

El debate del miércoles en la Cámara de Representantes fue otra muestra de cómo este "evento histórico" se ha transformado en un acto soporífero y predecible. El formato en el que cada congresista disponía de apenas uno o dos minutos para sustentar su voto convirtió la sesión en un plomizo pingpong de soflamas partidistas que se repetían -en distintas variantes- hasta la saciedad. Los demócratas advirtiendo de la amenaza que supone Trump para la democracia e insistiendo en que "nadie está por encima de la ley". Los republicanos desestimando todo como un complot político-mediático para deshacer la elección de 2016 y descabalgar a un líder que parece inmune a los escándalos. La sensación de que todo sigue el guion previsto se ha visto reflejada en los mercados, que apenas se inmutaron ante la sucesión de mini discursos.

Argemino Barro. Nueva York

“Este (proceso) es un asombroso abuso de poder y una vergonzosa manipulación de la justicia que manchará las reputaciones de todos los responsables durante generaciones", aseguró Tom McClintock, un republicano de California.

“Donald Trump utilizó sus altos poderes como presidente para presionar a una nación extranjera para perjudicar al que percibe como su principal oponente político", sintetizó Steve Cohen, un demócrata de Tennessee.

En el juicio político en la Cámara Alta, los congresistas actúan como fiscales y los senadores, como jurados. Ninguno de los dos impeachments previos -Bill Clinton en 1998 y Andrew Johnson en 1868- logró separar al presidente de su cargo. Tampoco parece que vaya a suceder esta vez. Para que Trump sea declarado culpable, los demócratas necesitan dos tercio de los votos (67 de los 100 senadores), en una cámara donde apenas cuentan con 45. Con las filas republicanas prietas, el envite parece destinado a naufragar. La única vía que les queda ahora para sacar a Trump de la Casa Blanca es la misma que lo llevó allí hace tres años: las urnas, el próximo 3 de noviembre de 2020.

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