La parálisis política deja a España fuera de la flota europea en el Golfo Pérsico

España no participará por ahora en la misión europea liderada por Francia para proteger la ruta que transita por el Estrecho de Ormuz, situado en el Golfo Pérsico. El principal motivo de su ausencia es la parálisis política que sufre el país desde las elecciones generales en abril. En Europa empiezan a asumir que hay ciertas decisiones estratégicas que España, hasta que no forme gobierno, no podrá tomar.

Recientemente, París contactó al gobierno español y a varias capitales europeas para preguntar si contaban con su participación en Ormuz, un punto geoestratégico clave por donde circula el 20% del crudo comercializado en el mundo. Países Bajos y Dinamarca ya han confirmado su presencia y diez países más están a la espera de conseguir la aprobación parlamentaria. Esta misión tiene su razón de ser en varios ataques de piratas contra petroleros internacionales entre mayo y junio de este año, que provocaron una subida del precio del crudo y una escalada de tensiones en la región.

El petrolero japonés 'M.Star' sufrió una explosión el miércoles 28 de julio de 2010, cuando navegaba en el estrecho de Ormuz. Imagen cedida por la Agencia de Noticias Emiratos (WAM) El petrolero japonés 'M.Star' sufrió una explosión el miércoles 28 de julio de 2010, cuando navegaba en el estrecho de Ormuz. Imagen cedida por la Agencia de Noticias Emiratos (WAM) El petrolero japonés 'M.Star' sufrió una explosión el miércoles 28 de julio de 2010, cuando navegaba en el estrecho de Ormuz. Imagen cedida por la Agencia de Noticias Emiratos (WAM)

“Las capitales europeas entienden que el hecho de que el Gobierno español esté en funciones limita su poder de decisión”, explica una fuente diplomática europea conocedora de las negociaciones, que en septiembre se mostró sorprendida ante el rechazo español pese a su interés previo en participar en el proyecto.

España, lejos de Europa​

Preguntado por esta operación en Ormuz, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores se remite al Consejo de Ministros del 13 de diciembre. En esa reunión se prorrogó las misiones militares en el exterior en las que participan actualmente las Fuerzas Armadas, que implican a 2.800 militares y suponen un gasto de 1.176 millones de euros. No se incluyó ninguna misión en el Golfo Pérsico. La ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, reconoció en la rueda de prensa posterior que no se preveían cambios sustanciales, tan solo “ligeros ajustes operativos en algunas de ellas”.

Este caso refleja muy bien cómo ha cambiado la percepción del papel de Madrid en Europa en apenas medio año, así como las consecuencias de llevar nueve meses sin gobierno. En abril, después de que Pedro Sánchez ganara las elecciones generales con un 28,67% de los votos y se convirtiera de facto en el principal líder socialista en la UE, se habló de que España se podría convertir en el actor más importante de Europa después de Francia y Alemania. Es decir, aprovecharse del vacío que dejaría el Reino Unido tras el Brexit y de la inactividad del gobierno populista en Roma. Pero la incapacidad para formar ejecutivo en verano y las posteriores elecciones de noviembre -que arrojaron un bloqueo similar- han frustrado los planes.

Nacho Alarcón. Bruselas

“La formación de gobierno en España no preocupa mucho en Bruselas, pero si seguimos así corremos el riesgo de desaprovechar la oportunidad de ser importante en la UE”, enfatiza Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano. "Aún hay posibilidades, porque habrá Brexit en enero y el gobierno proeuropeo en Italia es circunstancial. Sin embargo, nos podemos ganar la reputación de que no se puede contar con nosotros y que, en el mejor de los casos, no hacemos nada y no causamos problemas”.

Entre otras cosas, los ocho meses en funciones del Gobierno han paralizado la agenda exterior del presidente, una de las esferas más mimadas de su actividad y en la que se siente más cómodo. En este tiempo, los viajes al extranjero de Pedro Sánchez se han ceñido a los desplazamientos a cumbres a las que tenía que acudir por razón de su cargo, nada más.

Un gobierno eternamente en funciones​

Pero el bloqueo pesa cada día más en las tareas domésticas del Ejecutivo. Las comparecencias del Consejo de Ministros se han convertido en un púlpito en el que la portavoz se ve obligada, desde hace meses, a impartir doctrina sobre las negociaciones de investidura -una labor que sin embargo se conduce más desde el partido-, porque el Gobierno no tiene facultades para aprobar iniciativas que vayan más allá de la actividad ordinaria de despacho o la atención a cuestiones de urgencia. Todo el impulso del Gabinete se halla paralizado, mientras las Cortes no pueden avanzar precisamente por la falta de una investidura.

José Antonio Zarzalejos

El PSOE y Unidas Podemos no han hecho público aún su programa de gobierno conjunto, por lo que no se conocen las medidas concretas que ambos intentarán implementar en una legislatura que, si echa a andar, se espera convulsa y tal vez corta por la falta de estabilidad parlamentaria y la dependencia de ERC. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias sí divulgaron, dos días después de las elecciones del 10-N, su hoja de ruta básica para los cuatro próximos años. En ella apuestan por la derogación de los aspectos más lesivos de la reforma laboral; la protección de los servicios públicos, especialmente la educación, la sanidad y la dependencia; el blindaje de las pensiones y la búsqueda de la sostenibilidad del sistema; la transición ecológica justa y la lucha contra la emergencia climática; el fortalecimiento de las pymes y autónomos y el impulso de la reindustrialización y el sector primario o la aprobación de nuevos derechos (como la eutanasia) y la profundización de las medidas de memoria histórica.

También están a la espera el despliegue de las "políticas feministas" (lucha contra la violencia machista, reforma del Código Penal para que el consentimiento expreso de la mujer sea clave en los delitos sexuales, la igualdad retributiva, la equiparación total de los permisos de paternidad y maternidad); la atención a la España vaciada; la búsqueda de la justicia fiscal y el equilibrio presupuestario o el combate a la precariedad en la cultura. Por supuesto, otra de las carpetas pendientes es la salida al "conflicto político" en Cataluña, materia fundamental de debate con ERC y de la que apenas se conocen detalles, más allá de que, si se cierra el acuerdo entre las dos fuerzas, habrá una mesa de negociación entre gobiernos. Sánchez quiere que esta sea la legislatura "del diálogo" y de la "distensión" territorial.

Sánchez (i) e Iglesias se abrazan tras firmar un acuerdo para la formación de un Ejecutivo. (EFE)Sánchez (i) e Iglesias se abrazan tras firmar un acuerdo para la formación de un Ejecutivo. (EFE)Sánchez (i) e Iglesias se abrazan tras firmar un acuerdo para la formación de un Ejecutivo. (EFE)

Los socialistas quieren impulsar también pactos de Estado con el resto de fuerzas parlamentarias, también con la derecha: grandes consensos para tejer una reforma educativa largo tiempo pendiente, sobre inmigración, para la modernización de la Administración de Justicia, un 'pacto verde' alineado con el Green Deal impulsado por la Comisión Europea, acuerdos de Estado por la industria, la ciencia y la innovación, por la universidad, la cultura y contra la violencia machista. En este capítulo se incluye también un nuevo acuerdo en la Comisión del Pacto de Toledo para garantizar la sostenibilidad del sistema y el blindaje de las pensiones.

Una flota contra la piratería

De haber participado, España podría haber aportado fragatas, patrulleros o aviones de patrulla marítima, tal y como ya hace en la operación Atalanta, misión europea conjunta donde se lucha contra la piratería somalí en el Cuerno de África. “Sorprende el sobreesfuerzo que España ha venido manteniendo en la operación Atalanta, en ocasiones en solitario, y que ni siquiera se plantee una participación, aunque sea simbólica, en el Golfo”, subraya Fernando Ibáñez, experto en seguridad marítima y profesor de la Universidad a Distancia de Madrid (Udima) y del Campus Internacional de Seguridad y Defensa (Cisde).

Francia confirmó este jueves, a través de la portavoz de las Fuerzas Armadas Anne-Cecile Ortemann, que mandará su Fragata Courbet en enero, mientras que Países Bajos aportará otra fragata y un helicóptero en febrero y Dinamarca se unirá al Golfo en septiembre de 2020. Se esperan más incorporaciones a lo largo del año próximo.

EFE

Esta misión se ha organizado en paralelo a la creada por Estados Unidos en verano, justo cuando tuvieron lugar varios ataques contra barcos mercantes internacionales en aguas del Golfo. Estados Unidos culpó a Irán y a sus milicias de estar detrás de ellos, aunque Teherán negó tener nada que ver. Además, en julio el país persa capturó un petrolero en Ormuz después de que el Reino Unido hubiera retenido uno en Gibraltar. Meses más tarde, esos barcos fueron liberados.

En los últimos meses, Francia, Alemania y otros países europeos han evitado unirse a Estados Unidos para no molestar a Teherán y tratar de reflotar el acuerdo nuclear firmado con Irán en 2015, del que Washington se salió en 2018. Irán ha mostrado su recelo a este tipo de operaciones, afirmando que deberían dejar la protección en manos de los actores regionales.

No hay comentarios

Publicar un comentario

Página principal