¿Feliz Navidad? Banksy vuelve a su hotel de Palestina con un belén herido sin estrella

La manera de celebrar la Navidad ha variado a lo largo de la historia pero hay cosas que permanecen cada año: los adornos, las copiosas comidas, los regalos y los villancicos. Y casi todos hablan de lo mismo: la estrella que guio a los reyes magos, María y José junto al niño Jesús en el pesebre... El belén es un clásico en muchos hogares e instituciones públicas —algunos más curiosos que otros— y el artista Banksy, cuya identidad sigue siendo un misterio, no ha querido dejar pasar la oportunidad de estas épocas para construir el suyo propio. Bajo el nombre 'La cicatriz de Belén', ha montado su propio escenario bíblico en un hotel palestino, con la crítica a la que ya nos tiene acostumbrados: el belén de Banksy no tiene estrella, tiene un agujero de un disparo; y tampoco el escenario es un clásico pesebre, sino un muro gris, emulando la frontera de hormigón de Cisjordania.

"Banksy intenta ser la voz de los que no pueden hablar", explica a la BBC el propietario del hotel elegido por el artista británico para instalar su obra. Wissam Salsaa es el dueño de 'The Walled Off Hotel' —'El hotel enclaustrado'—, un edificio de tres plantas y diez habitaciones que fue fundado por el propio Banksy. Ubicado en territorios ocupados y con vistas al muro israelí que rodea la ciudad, era el escenario perfecto para que el artista vuelva a hacer "su propia contribución a la Navidad". "Es una buena manera de recuperar la historia de Belén, la historia de la Navidad, de una manera diferente, para hacer a la gente pensar un poco más", sostiene el propietario.

La fachada de 'The Walled Off hotel', el hotel fundado por Banksy, frente a una parte del muro que rodea Belén en Cisjordania (Reuters)La fachada de 'The Walled Off hotel', el hotel fundado por Banksy, frente a una parte del muro que rodea Belén en Cisjordania (Reuters)La fachada de 'The Walled Off hotel', el hotel fundado por Banksy, frente a una parte del muro que rodea Belén en Cisjordania (Reuters)

Una "Navidad modificada", así presenta su obra el propio Banksy desde su perfil de Instagram, donde publica cada una de sus obras. Tras su belén, se pueden leer algunas palabras desdibujadas, un 'love' (amor) algo más marcado que una 'paix' (paz) mucho más borrosa y algo que parece que hace referencia a la libertad. El hotel de Banksy se fundó hace algo más de dos años, y se presenta como una provocación artística constante que busca atraer todas las miradas. "Que cada visitante saque su propio significado", explicaba en la inauguración el propio Salsaa a la agencia EFE.

Características propias de este hotel son, además del belén de 2019, una habitación que lleva el nombre del artista, con una cama gigante sobre la que descansar bajo una de sus obras —la de una pelea de almohadas entre un palestino y un soldado—; un 'pìano bar' en el que ninguna persona toca (pero sí suena música); un ascensor permanentemente 'fuera de servicio' tapado con una pared de ladrillos o los llaveros con forma de trozo de muro israelí. Y el hotel tiene, además, "las peores vistas del mundo", en palabras del propio Banksy.

El muro de la vergüenza

El muro se empezó a levantar en 2002 a iniciativa del Gobierno de Israel, con el objetivo de impedir que entraratan "atacantes" en Israel o en los asentamientos judíos. Los palestinos, sin embargo, lo vieron como un grave ataque a su integridad, como una forma de despojarles de sus tierras e impedir un futuro Estado. Dos años después, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) lo declaró ilegal, aunque en un dictamen no vinculante que las autoridades israelíes han obviado todos estos años. Aún sin terminar (la idea es construir 721 kilómetros de muro), la barrera de hormigón circula por la denominada 'línea verde', una frontera no real aceptada internacionalmente con el armisticio que puso fin a la guerra árabe-israelí en 1949, aunque en su mayor parte se extiende por territorio cisjordano (cerca de un 80%).

[Palestina, un lugar donde el balón de fútbol choca contra el muro]

El hotel, concretamente, se encuentra en el Área C de Cisjordania, controlada militarmente por Israel pero con permisos de entrada tanto a israelíes como palestinos: esto no fue fruto del azar tampoco; el director y propietario del local buscaba que 'The Walled Off Hotel' fuera un "espacio de diálogo" frente a este muro que ha dejado atrapados a muchos palestinos, no solo por la frontera física, sino por la política de 'permisos' para acceder. El muro no solo cuenta con la negativa de la Justicia internacional; el papa Beneficto XVI condenó, allá por 2009, esta frontera de separación en un mundo "en que las fronteras están cada vez más abiertas".

Otra de las obras de Banksy, esta vez en Gaza (Reuters)Otra de las obras de Banksy, esta vez en Gaza (Reuters)Otra de las obras de Banksy, esta vez en Gaza (Reuters)

No solo Banksy ha dejado su firma en este muro: hace un par de años el grafitero australiano Lushsux pintaba en un tramo del hormigón, también a la altura de Belén, una imagen del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de su homólogo israelí, Benjamin Netanyahu, fundidos en un beso. "El muro es un mensaje en sí mismo. No necesito escribir 'Palestina libre' o algo así, algo realmente directo (...) que la gente ignorará", explicaba el autor a la agencia Reuters. "Quizás la gente empiece a mirar el fondo y a observar los alambres de púas y a la gente atrapada aquí". Desde 2005, en este mismo muro aparecieron una decena de pintadas de Banksy, entre ellas una de las más conocidas: la de una niña flotando tirada por unos globos, pero también palestinos con los trajes de rayas de los judíos de los campos nazis o un agujero por el que se ve una playa tropical.

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