El último 'juguete' de Kim Jong-un: Samjiyon, así es su gran "utopía socialista"

Muy sonriente, efusivo y rodeado de fuegos artificiales: así es como Kim Jong-un, máximo mandatario de Corea del Norte, celebró la inauguración de la última ciudad del país: Samjiyon. Es el gran proyecto del jerarca norcoreano, quien ha intervenido directamente en las indicaciones para llevar a cabo la construcción de una localidad que está llamada a convertirse en la gran joya de su imperio. No en vano, la considera la "epítome de la civilización moderna".

Desde que Kim Jong-un se convirtiera en el máximo responsable de Corea del Norte, uno de sus grandes sueños era construir su ciudad ideal, un lugar que representara su idea de gobierno. Después de varios años, ha sido este lunes cuando se llevó a cabo la inauguración de Samjiyon, levantada junto al monte sagrado de Paektu, un lugar mítico de peregrinación donde el propio mandatario norcoreano asegura que nacen las raíces de su familia.

A. A.

No en vano, el propio Kim Jong-un afirma que Samjiyon es una "utopía socialista", una sociedad perfecta y justa donde todo discurrirá en perfecta armonía. O, dicho de otro modo, un reflejo de lo que el propio mandatario asegura que es su gobierno del país. Más allá de sus propias impresiones, es una de las mayores iniciativas económicas que ha llevado a cabo, en su idea de conseguir que el país sea autosuficiente y no dependa de terceros. Aunque las técnicas sean discutibles.

Se trata de una ciudad pensada para unos 16.000 habitantes -es capaz de albergar a unas 4.000 familias-, distribuidos en 380 bloques de edificios públicos que ocupan decenas de hectáreas. Además de los nuevos apartamentos, la nueva ciudad norcoreana cuenta con varios hoteles, un par de instalaciones comerciales, centros culturales y médicos, y hasta una estación de esquí, situada en el monte Paektu, siendo el proyecto de mayor envergadura de los últimos años.

Imagen de Samjiyon en el momento de ser inaugurada. (Reuters)Imagen de Samjiyon en el momento de ser inaugurada. (Reuters)Imagen de Samjiyon en el momento de ser inaugurada. (Reuters)

"Hemos querido remodelar, llegando a la excelencia, el distrito natal de Kim Jong-il -padre de Kin Jong-un, fallecido en 2011- para convertirlo en un paraíso y elevarlo a ser el mejor pueblo del mundo, mientras avanzamos con vigor para hacer progresar la causa del levantamiento de una potencia socialista", afirmó Choe Ryong-hae, el presidente de la Asamblea Suprema del Pueblo de Corea del Norte durante la inauguración. Pero no es oro todo lo que reluce.

La construcción de Samjiyon se retrasó por la escasez de materiales, situación que se dio por las sanciones internacionales para intentar frenar su programa nuclear. Pero Corea lo arregló con brigadas de trabajadores formadas por jóvenes, desertores y activistas de derechos humanos, algo que la comunidad internacional señala como esclavitud, al obligarles a trabajar hasta 12 horas diarias a cambio de la oportunidad de ser universitarios o poder ingresar en el Partido Comunista.

De igual manera, Kin Jong-un aprovechó el acto para mandar un nuevo 'recado' a Estados Unidos en forma de amenaza: "Le corresponde a Washington decidir qué regalo de Navidad es el que quiere tener a final de año". De momento, el máximo mandatario norcoreano ha conseguido levantar una de las grandes ideas económicas que había proyectado a corto plazo, la ciudad de Samjiyon, la gran "utopía socialista" que quiere convertir en ejemplo de ciudad sostenible y autosuficiente.

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