El radicalismo de Bolsonaro no ahuyenta el capital español: "Todo en Brasil es positivo"

“Brasil está mejorando. Hay menos intervencionismo y más posibilidades de crecimiento. Jair Bolsonaro tiene un buen equipo. Paulo Guedes me parece un magnífico ministro de Economía, porque tiene ideas claras de aperturismo: busca inversiones y pretende reducir el control estatal. Para mí todo esto es positivo”. Este es el balance que trazaba a mediados de diciembre Fabián Alfaro, un empresario madrileño que lleva más de 20 años en Brasil y que ya trabajó en Dragados. Lo hizo en el marco del Encuentro Empresarial Brasil-España, realizado en Río de Janeiro con la presencia de 40 empresas españolas.

Desde 2003, España tiene una relación estratégica con Brasil, que representa la tercera inversión española en el mundo. Además, con cerca de 42.000 millones de euros de inversiones, España es el tercer país inversor en Brasil, solo por detrás de Estados Unidos y Holanda. La llegada al poder del primer presidente de extrema derecha desde el fin de la dictadura en Brasil, en 1985, supuso un importante cambio de rumbo en la política económica y exterior del país más grande de América Latina.

Valeria Saccone. Río de Janeiro

Un año después de la investidura de Jair Bolsonaro, los empresarios españoles no se muestran preocupados con su manera histriónica de expresarse, ni con su política medioambiental, en el año en el que la deforestación aumentó un 83%. Tampoco parece ser un impedimento el desprecio por los derechos humanos de un presidente que pretende explotar los recursos naturales de la Amazonía brasileña, aunque sea a costa de los derechos de los indígenas; que acusa a las ONGs e incluso al actor Leonardo DiCaprio de haber causado los incendios en la selva amazónica; y que espeta a los periodistas que le hacen preguntas incómodas que tienen “cara de homosexual”.

Brasil se abre a las empresas españolas

“El Gobierno de Bolsonaro ha conseguido estabilizar la economía, reducir la tasa de inflación y los tipos de interés. Además, está embarcado en un programa de concesiones de infraestructuras. Las empresas españolas son muy buenas en este área, están entre las mejores concesionarias de infraestructuras en el mundo. El hecho de que Aena haya ganado la gestión de los aeropuertos del Nordeste de Brasil es un buen ejemplo”, afirma Fernando Salazar Palma, presidente ejecutivo de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE). “En la situación actual, Brasil necesita el conocimiento y el saber hacer de las empresas españolas. Hay muchas oportunidades y tenemos posibilidades”, resume.

Por su parte, el embajador de España en Brasil, Fernando García Casas, asegura que la relación bilateral es muy buena y que los empresarios afincados en Brasil quieren seguir invirtiendo. “Las empresas españolas han creado 130.000 empleos directos en Brasil. Al mismo tiempo, la responsabilidad social de estas empresas beneficia a más de cinco millones de brasileños. Si miramos a la situación económica, la inflación está baja y también están cayendo los tipos de interés. El desempleo se está reduciendo y se ha conseguido aprobar la reforma de las pensiones. El año 2019 se va a cerrar con un crecimiento del 1% y para el año que viene se habla de un 2,5%. Yo diría que estamos entrando en una ola positiva de crecimiento económico en Brasil”, señala el diplomático español a este periódico.

Valeria Saccone. Río de Janeiro

“Ahora los cantos que nos llegan es que va a haber un proceso de liberalización más acentuado que antes y que se va a fortalecer la seguridad de las inversiones, con lo cual la incertidumbre de los años anteriores probablemente deje de ser un obstáculo. Yo estoy convencido de que el programa de expansión de Brasil puede ser aprovechado por las empresas españolas”, apunta José Luis Curbelo, presidente de la Compañía Española de Financiación del Desarrollo (Cofides).

El ambicioso programa de privatizaciones que prepara el Ministerio brasileño de Economía también es visto como un aliciente para las empresas españolas en busca inversiones rentables. Y de hecho, durante el encuentro empresarial entre Brasil y España, dos miembros del Ejecutivo de Bolsonaro se esmeraron en ilustrar con todo lujo de detalles el plan de concesión de infraestructuras públicas, que incluye aeropuertos, puertos, carreteras y ferrocarriles industriales.

El caramelo de las privatizaciones

“Las privatizaciones, sin dudas, representan una oportunidad excelente para el capital español. Ya ha habido algunos proyectos con gran participación de las empresas españolas y el futuro va por ahí. El foco del Gobierno y del sector privado está puesto en el plan de privatizaciones. Pero hay que tener en cuenta que son proyectos difíciles, que requieren inversiones potentes y que ponerlos en práctica con rapidez no es fácil”, afirma José Manuel Martínez, responsable de la constructora Azvi para América Latina.

Para este ejecutivo el primer año del Gobierno de Bolsonaro ha supuesto más expectativas que realidad. “Se esperaba que los cambios se materializaran de una forma mucho más rápida. Uno de los problemas de Brasil es el desempleo, que afecta sobre todo al sector de la infraestructura y la construcción. Reactivar proyectos y poner licitaciones en marcha es esencial para reducir el paro. La realidad es que en 2019 ha habido poco inicio o reinicio de obras. En este sentido, 2019 ha sido un año fallido”, analiza Martínez.

Milagros Marcos Ortega

Por su parte, el Gobierno en funciones de España está muy interesado en atraer el capital brasileño hacia España. Esta ha sido la misión principal de Xiana Méndez, secretaria de Estado de Comercio de España y presidenta del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), durante su visita a São Paulo, Brasilia y Río de Janeiro. “Intentamos visibilizar España como plataforma de inversiones durante una reunión con la Federación de las Industrias del Estado de a São Paulo. Las empresas brasileñas frenaron la internacionalización en los años de la crisis y las que lo hicieron, prefirieron quedarse en los mercados más cercanos de la región latinoamericana. Ahora es el momento de volver a plantear estrategias de internacionalización, poniendo el foco en las empresas europeas”, explica Méndez a El Confidencial.

El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, aprobado en julio tras 24 años de complicadas negociaciones, abre nuevos caminos a la cooperación hispano-brasileña. A la espera de que sea ratificado, todavía queda la revisión legal, un procedimiento que entraña cierta complejidad; la traducción a los diferentes idiomas de la UE y el beneplácito del Consejo Europeo. Las estimaciones más optimistas prevén que el texto podría pasar al Parlamento Europeo y a los parlamentos de los Estados miembros en el segundo semestre de 2020.

"Una oportunidad histórica"

“Tenemos una oportunidad histórica para crear el área de libre comercio más grande del mundo, que puede beneficiar a 480 millones de consumidores. Hay que superar las dificultades y conseguir que el acuerdo entre en vigor”, auspicia el embajador de España en Brasil, al mismo tiempo que recuerda que España lo apoyó desde el primer momento. “No es casualidad que las negociaciones del acuerdo con el Mercosur arrancaron en Madrid hace ya demasiado tiempo. El acuerdo ofrece muchas posibilidades a las empresas del sector de servicios, que en España es muy competitivo. Claro que existen riesgos, sobre todo en el sector agropecuario, pero es cuestión de que durante el proceso de negociación se vayan acotando”, agrega Fernando Salazar Palma, del grupo CESCE.

El acuerdo entre el Mercosur y la UE también puede incentivar a Brasil a cumplir los compromisos medioambientales previstos por el Acuerdo de París, que Bolsonaro amenazó con abandonar en una clara emulación de las políticas del mandatario estadounidense Donald Trump. “El acuerdo comercial tiene un capítulo dedicado al desarrollo sostenible. Existe un procedimiento ad hoc en caso de incumplimiento, que prevé la apertura de un procedimiento de solución de diferencias en el que participa la sociedad civil, además de la creación de un panel de expertos y la publicación de un informe, que puede impactar en la reputación de los países infractores. Eso juega a favor”, señala la secretaria de Estado de Comercio.

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