Viaje a Uxbridge, el distrito que puede dejar a Boris Johnson en ridículo y sin su escaño

A la salida de la estación de Uxbridge, Martin agita su cubo con monedas para animar a los transeúntes a realizar una donación para los veteranos de la I y II Guerra Mundial. A cambio, él les obsequia con la famosa amapola de tela que los británicos lucen con orgullo en la solapa cada mes de noviembre. A sus 82 años, ya ha visto a muchos primeros ministros pasando por Downing Street. "Yo siempre he votado a los tories. La señora Thatcher fue fantástica. Theresa May, sin embargo, era muy débil. Pero ahora nos vamos a recuperar porque Boris Johnson es un hombre muy enérgico. Lo hará muy bien y solucionará todo este jaleo del Brexit", anuncia.

En la calle principal, el puesto de flores empieza ya a vender sus árboles de Navidad. Hay un mercadillo donde se sirve el típico 'mulled wine' (vino caliente) de estas fechas. Y luego empiezan a ramificarse centenares de avenidas laberínticas donde los pisos de protección oficial se entremezclan con casas victorianas, aunque no lucen un aspecto tan elegante y pomposo como el que se respira en el exclusivo barrio de Chelsea, en el corazón de la capital y donde viven las grandes fortunas, claramente pro conservadoras.

A simple vista, no hay nada que llame especialmente la atención en este distrito al noreste de Londres. Y, sin embargo, es crucial de cara a las elecciones anticipadas del 12 de diciembre: se trata de la circunscripción por la que Boris Johnson se presenta como candidato 'tory'. Y no hay certeza de que pueda mantener su escaño.

Celia Maza. Londres

Los conservadores lideran todas las encuestas. Pero, debido al complejo sistema electoral del Reino Unido, donde cada distrito elige a un representante para la Cámara de los Comunes y el escaño se gana por la diferencia de un solo voto, el 'premier' no tiene la silla asegurada.

Uxbridge lleva votando por el Partido Conservador desde 1966. Cuando Johnson se presentó para los comicios de 2015, obtuvo una holgada mayoría de 10.695 votos. Sin embargo, en las elecciones anticipadas de 2017, la estrecha ventaja se redujo tan sólo a 5.034 votos. Esto lo convierte ahora en un distrito "marginal", es decir, con sólo un puñado de votos cambiando de bando podría salir un diputado laborista.

La cuestión es que en los últimos años ha habido un importante cambio demográfico. En 'Uxbridge and South Ruislip' -nombre completo de la circunscripción- ya no hay tantos vecinos como Martin recogiendo donaciones para veteranos de guerra. Ahora las minorías étnicas juegan un papel crucial en el censo. Y, ante todo, destaca el incremento de jóvenes, según los sondeos, más pro laboristas y pro UE. En el referéndum de 2016, el 57% del electorado votó por el Brexit. Pero ahora el sentimiento de la comunidad ha cambiado.

Un rival musulmán, inmigrante y laborista

En este sentido, Ali Milani se ve con posibilidades. A sus 24 años, este musulmán de origen iraní, que llegó al Reino Unido siendo un niño, está decidido a quitar al primer ministro su asiento en la Cámara Baja. Amante de los comics, no le gusta llevar traje y asegura que no quiere ser "un político tradicional".

En cada uno de los mítines recalca las diferencias que le separan con su rival: "Boris ha sido cincelado para convertirse en primer ministro prácticamente desde que nació. Su ambición, su preocupación siempre ha sido poder mudarse al Número 10, mientras que la nuestra era cómo podíamos alimentarnos".

La verdad es que el 'tory' y el laborista son la cara y la cruz. El primero, un británico, blanco, de clase más que acomodada, educado en los colegios y universidades más elitistas que pasa más bien poco por la circunscripción. El segundo, hijo de inmigrantes, musulmán, de clase trabajadora y un vecino que ha vivido allí toda la vida.

Celia Maza. Londres

Milani es especialmente conocido en la Universidad de Brunel -situada en el corazón del distrito- donde hasta 2017 fue presidente del sindicato de estudiantes. Esto es quizá lo único que le asemeja con su contrincante político, ya que Johnson también fue representante de los alumnos durante sus años en Oxford. Se presentó por varias formaciones hasta que finalmente lo consiguió por los 'tories'.

En caso de que el premier perdiera ahora su escaño, técnicamente podría autonombrarse 'Lord' para poder seguir al frente del Gobierno. Ya lo hizo en su momento el marqués de Salisbury, quien ocupó el cargo de primer ministro hasta en tres ocasiones, retirándose en 1902. Con todo, sería una tremenda humillación que podría terminar forzando su salida.

El campus Brunel es amplio. Actualmente acoge a 15.000 jóvenes, de los cuales, 7.476 son extranjeros. En este último grupo, hay 2.200 comunitarios, a los que el Brexit les supondrá un gran impacto económico. Actualmente, los europeos pagan las mismas matriculas que los británicos, alrededor de 9.000 libras anuales. Pero cuando el Reino Unido salga del bloque, tendrán que hacer frente a los mismos costes que pagan ahora los extracomunitarios, alrededor de 21.000 libras anuales.

Boris es una copia de Trump. Mal nos van a ir las cosas como salga

Por no hablar de los problemas que ocasionará el fin de libertad de movimiento. Esto fue precisamente lo que llevó a Henrique a adelantar sus planes. "Soy portugués. Supuestamente tenía que venir el año próximo. Pero tal y como están las cosas decidí venir antes y hacer ya aquí el curso de acceso a universidad. No quería correr riesgos con el Brexit", asevera.

Renz, estudiante de Económicas, escucha la conversación mientras se fuma un cigarro en uno de los descansos entre clase y clase. "Boris es una copia de Trump. Mal nos van a ir las cosas como salga", tercia.

Un manifestante del grupo ecologista 'Extinction rebellion' protesta en Uxbridge. (EFE)Un manifestante del grupo ecologista 'Extinction rebellion' protesta en Uxbridge. (EFE)Un manifestante del grupo ecologista 'Extinction rebellion' protesta en Uxbridge. (EFE)

Pasando por la cafetería y el puesto donde se reparan las bicicletas está el sindicato de estudiantes. Su actual presidente es Ranjeet Rathore, un licenciado en Derecho de 23 años, nacido en India. "Así que ¿tú eres el nuevo Ali?", pregunto. Se ríe. "La verdad es que nadie me lo había dicho antes", contesta. "Sí llegue a conocerle. No nos extrañó cuando decidió meterse en política porque siempre estuvo muy implicado. Yo la verdad es que de momento no me veo", matiza.

Rathore asegura el sindicato es neutral y no hace campaña por ninguno de los partidos, pero sí han trabajado duro para animar a los estudiantes a registrarse para participar en los comicios del 12 de diciembre. "Hemos insistido mucho ya que pueden votar desde el distrito donde estudian. Hemos realizado una intensa campaña en redes. En estas elecciones hay mucho en juego. Hay sentimientos de todo tipo. Mucha frustración entre los estudiantes europeos por no poder participar… Veamos que ocurre", relata. Por primera vez, la universidad pondrá a disposición de los estudiantes autobuses desde el campus hasta los colegios electorales para facilitar la participación.

Uno de los grandes factores a tener en cuenta cuando se convocaron los comicios fueron las fechas. Liberal Demócratas y Laboristas mostraron su preocupación ante la posibilidad de que la cita con las urnas coincidiera con las vacaciones de navidad, lo que reduciría el voto joven.

"Fck Boris"

Ante todo lo que está en juego en este distrito, Momentum -considerada la guardia pretoriana de Jeremy Corbyn- ha reforzado estos días su campaña en la universidad de Brunel. Existe incluso un grupo llamado "Fck Boris". Fue precisamente por el enérgico activismo de las bases laboristas por lo que Corbyn se convirtió, para sorpresa de muchos, en líder de la formación. Y fue también por el activismo de las bases, por lo que se consiguió, contra todo pronóstico, evitar que el Partido Conservador consiguiera la mayoría absoluta en las elecciones de 2017. Por lo tanto, nadie se atreve ahora a descartar ningún escenario.

El candidato laborista por el distrito de Uxbridge Ali Milani. (Reuters)El candidato laborista por el distrito de Uxbridge Ali Milani. (Reuters)El candidato laborista por el distrito de Uxbridge Ali Milani. (Reuters)

En cualquier caso, el distrito no se centra solo al campus universitario. Por el norte se extiende hacia el corazón conservador de Buckinghamshire. Por el sur colinda con la circunscripción dominada por la clase obrera de 'Hayes y Harlington', donde se presenta como candidato laborista, John McDonnell, portavoz de Economía de la oposición.

La circunscripción se encuentra también muy cerca del aeropuerto londinense de Heathrow y será una de los afectadas ahora por su extensión. Una de las grandes promesas de Johnson cuando se presentó por primera vez como candidato en Uxbrigde en 2015 fue que se pondría "delante de las excavadoras" si fuera necesario para detener las obras. Sin embargo, cuando tuvo lugar la votación crucial sobre esta cuestión en la Cámara de los Comunes en junio de 2018, casualmente el 'tory' -que en ese momento era ministro de Exteriores- se encontraba de viaje oficial en Afganistán.

"Boris no cumple sus promesas… Pero, ¿algún político lo hace? Por lo menos él me cae bien", asegura Anna, de 32 años, mientras pasea a su bebé por el mercadillo navideño de la calle principal. Votará por el 'tory' a pesar de haber apoyado en su día la permanencia del Reino Unido en la UE. "Hay mucha gente en el barrio que votó por el Brexit y ahora está arrepentida. Si hubiera un nuevo referéndum, las cosas saldrían distintas. Pero no lo va a haber. Así que es mejor pasar página", sostiene.

Entrada la noche, regreso a la estación. Ya no hay rastro de Martin ni de amapolas en recuerdo de los veteranos. Ahora hay dos chicas jóvenes repartiendo gratis una conocida bebida energética. Quizá la mejor metáfora del cambio generacional de un distrito que podría hacer historia al dejar sin escaño al primer ministro.

En UK, más votos no es siempre más escaños

En el Reino Unido, el sistema electoral crea siempre intensos debates durante las campañas, ya que, debido a sus peculiaridades, el partido más votado no siempre es el que consigue más escaños.

Se trata de un sistema uninominal mayoritario que divide a Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte en 650 circunscripciones, con una media de 70.000 electores cada una. Cada circunscripción elige a un diputado, no directamente al primer ministro.

Para ganar, el candidato no necesita obtener una mayoría de votos (es decir, el 50% + 1). Sólo requiere tener un voto más que el resto. En otras palabras, el candidato que más votos recibe se lleva el escaño mientras que el resto de los sufragios caen en saco roto. De esta manera, se favorece la formación de grandes mayorías, pero se hace a costa de ser muy poco proporcional.

El llamado 'First Past The Post' (FPTP, traducido como "el primero que llega a la meta gana") data de 1948. Desde su entrada en vigor, ha sido calificado como "injusto y desigual". Pero se le perdonaba todo porque –según sus creadores- permitía "gobiernos fuertes, estables y decisivos". 

Analizando los resultados de las elecciones de 2015 es fácil comprobar lo poco representativo que resulta. La formación más perjudicada, sin duda, fue la euroescéptica UKIP, liderada entonces por Nigel Farage. A pesar de que fue la tercera fuerza más votada, recibiendo el 12,6% de los votos, tan solo consiguió un escaño. Por su parte, los nacionalistas escoceses del SNP –que sólo tenían candidatos en Escocia- consiguieron 56 escaños con sólo el 4,7% de los votos.

El laborismo, según los expertos, es el más beneficiado por este sistema porque tiene el voto distribuido de manera más uniforme por todo el país. Requieren, por tanto, de menos papeletas para conseguir una victoria a nivel nacional. Los conservadores, sin embargo, tienen el apoyo concentrado en determinadas zonas. En 2005, por ejemplo, se presentó a Tony Blair como el "ganador" de las elecciones, con el 35,2% de los votos. Pero en 2010, se consideró que David Cameron había logrado un "victoria muy débil", a pesar de haber cosechado el 36,1%.

Con todo, los 'tories' siempre se han opuesto a cambiar de sistema por miedo a que otro modelo les ponga aún las cosas más complicadas. Por este motivo, hicieron una potente campaña a favor del "no" en el referéndum de 2011, cuando se planteó a los británicos cambiar al Voto Alternativo, que proponían los liberaldemócratas, donde los votantes numeran a sus candidatos por orden de preferencia. El pueblo votó entonces 68% a favor de quedarse con el  FPTP frente al 32% que abogaba por un cambio. Hoy, sin embargo, un 61% votaría por una reforma.

Por su parte, los expertos consideran que el sistema ha quedado obsoleto y si los partidos minoritarios cada vez toman más protagonismo, deben tener su representación en la Cámara de los Comunes.

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