Netanyahu será imputado por fraude y soborno, ahondando la crisis en Israel

El primer ministro de Israel, Benjamín 'Bibi' Netanyahu, será formalmente procesado por varios cargos de fraude, sobornos y abuso de confianza en tres casos de corrupción investigados por la justicia del país. La decisión, anunciada este jueves por la fiscalía e histórica por afectar por primera vez en la breve historia del país a un primer ministro en el cargo, ahonda aún más en la parálisis política de Israel, que tras la repetición electoral no ha conseguido formar nuevo gobierno, precisamente, por la posibilidad de que Netanyahu fuera encausado.

Laurent Perpigna. Tel Aviv

El Fiscal general del país, Avichai Mendelblit ha anunciado la decisión de presentar oficialmente cargos contra el mandatario en tres casos de corrupción, bajo el nombre de 'Caso 4000', 2000 y 1000. La imputación se produce después de más de un mes de deliberaciones en la oficina de la fiscalía, tras un careo preliminar de cuatro días con el equipo de la defensa del primer ministro.

En los casos investigados por la justicia, Netanyahu habría cometido cohecho con empresarios del mundo de la comunicación para favorecer sus intereses políticos. A instancias de Netanyahu, el empresario Shaul Elovich, que controlaba el grupo Bezeq telecomunicaciones y el sitio de noticias Walla, habría presionado para obtener una cobertura positiva, en detrimento de sus rivales políticos.

¿Fin de la 'era' Netanyahu?

La imputación de Netanyahu, que actualmente ejerce en funciones su cargo de primer ministro -mientras duran las negociaciones de coalición tras las elecciones celebradas en septiembre- dificultará aún más que continúe en un hipotético nuevo gobierno que continúe con sus 10 años consecutivos de mandato.

Las urnas del 17 de septiembre dieron un casi empate técnico entre los dos principales partidos, el Likud (de Netanyahu) y Azul y Blanco (del opositor Benny Gantz), con una ligera ventaja para este último. En este escenario de parálisis, ante la dificultad de cuadrar los números para ambos partidos, muchas voces pidieron un gobierno de coalición nacional que no se ha podido materializar. Entre otras razones, por la promesa de campaña del partido centrista Azul y Blanco de que el Benjamín Netanyahu -sobre el que ya pesaban las sospechas de corrupción, a la espera de la imputación formal- no estuviera en una coalición de gobierno.

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