María Andrés, directora del Parlamento Europeo en España: "Las cuotas funcionan"

A partir del 7 de noviembre, las mujeres españolas trabajan gratis. Se trata del fenómeno de la brecha salarial, la diferencia que hay entre lo que ganan los hombres y las mujeres por hora. Las cifras -que son de Eurostat- se pueden dibujar de muchas maneras: las mujeres cobran un 15,1% menos sus compañeros masculinos (un 15% del año son 55 días) por cada euro que gana un hombre una mujer recibe apenas 84 céntimos... La brecha salarial es solo un ejemplo de la desigualdad que todavía impera entre hombres y mujeres incluso en Europa, considerada por otra parte uno de los mejores lugares del mundo para nacer mujer.

Para María Andrés, directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España, todavía queda mucho camino por recorrer y las instituciones europeas pueden liderar el rumbo. Entre las medidas estrella para intentar cerrar esa brecha salarial durante la nueva legislatura que empieza la UE, destaca establecer una ley europea de transparencia salarial y rescatar -después de que fuera congelada en el Consejo Europeo- la directiva para establecer cuotas mínimas de mujeres en los consejos de administración de las empresas. Pese a lo polémico de la medida, que por el momento solo se ha aplicado en algunos países de Europa (Francia impone un mínimo del 40%), Andrés está convencida: "Está demostrado que las cuotas funcionan", afirma. "El tiempo, por sí solo, no es la solución".

PREGUNTA. El 7 de noviembre conmemoramos el día de la brecha salarial en España [el 3 de noviembre en Europa] ¿Sigue siendo necesario, en 2019, tener un día que nos recuerde esto?

RESPUESTA. Siempre que no haya igualdad salarial entre hombres y mujeres seguirá siendo necesario conmemorar un día como este, en el que las mujeres empezamos simbólicamente a trabajar gratis hasta final de año. La brecha salarial media de la Unión Europea a día de hoy es del 16% y del 15,1 en España. ¿Dónde estábamos hace unos años? Si uno echa la vista atrás en las estadísticas, vemos que por ejemplo, desde el 2002 hasta día de hoy, que la situación ha mejorado, claro que sí. En España hemos pasado de un 20% de brecha salarial en el 2002 hasta un 15,1 en el 2017, que son los últimos datos que tenemos.

¿Hemos avanzado? Sí. Pero es muy necesario seguir llamando la atención sobre este tema porque sigue estando ahí. Las mujeres seguimos ganando unos 84 céntimos por cada euro que ganan los hombres, a mayor edad, mayor brecha salarial, no es lo mismo los 30 años que los 50 [varios estudios han demostrado que la brecha salarial se amplía entre hombre y mujer tras la llegada del primer hijo], y además las causas que hay detrás de esa brecha salarial siguen existiendo. ¿Cuáles son esas causas? El hecho de que las mujeres nos hemos incorporado en el mercado laboral completamente pero el hombre no ha llegado a entrar en la casa, en las labores del hogar. El peso de las tareas domésticas, del cuidado de los niños, del cuidado de los mayores, sigue recayendo de manera muy pronunciada en las mujeres. ¿Qué significa eso? Pues que las mujeres se reincorporan muy tarde y cuando se reincorporan al mercado laboral suelen ser las que eligen trabajar a tiempo parcial, el 24% de las españolas trabajan a tiempo parcial, y solo el 7% [6,4%, según las últimas cifras del INE] de los hombres, con lo cual cotizan menos durante su vida laboral, alcanzan menos puestos en cargos directivos y todo eso hace que, además, cuando se jubilen, tengan menos pensión. La brecha de las pensiones hoy día en Europa es de hasta el 35,7%. Todas esas causas siguen estando ahí, por eso es importante poner remedio con diferentes iniciativas.

P. Algunas voces dicen, sin embargo, que como se habla de cifras medias cuando se habla de la brecha salarial, en realidad es una cuestión de tiempo. Las mujeres históricamente entraron más tarde en la educación superior, más tarde en el mercado laboral... Sería cuestión de tiempo, generacional, que lleguen a esos puestos altos que conllevarían mayores salarios...

R. El tiempo solo no es la solución. El tiempo nos ayuda a poner las cosas en su sitio y a que se corrijan las desigualdades, pero sin medidas, sin herramientas que aceleren ese cambio... Mira, leí hace poco una estadística que decía que la igualdad legal en Europa solo llegará de verdad en 200 años si no hacemos nada para evitarlo. Yo no tengo 200 años de tiempo, ¡y mis hijas tampoco!

Entonces, ¿qué medidas son importantes como aceleradores de ese cambio que se va a perpetuar seguro a lo largo del tiempo? Una, el hecho de la conciliación, el hecho de que necesitamos más medidas para que las mujeres puedan incorporarse al mercado laboral soltando otras responsabilidades, o compartiendo con el marido, la pareja o con quien sea. Por eso, la directiva europea de permisos parentales me parece especialmente acertada para combatir esa brecha salarial, pero eso solo te soluciona los primeros meses o la infancia del niño, luego hay otro tema, que es importantísimo, es el de la trasparencia de los salarios. Dices que con el tiempo se corrige porque las mujeres no han llegado a puestos directivos, bueno pues es que el problema de la brecha salarial es que en muchas ocasiones estamos viendo que en el mismo tipo de trabajo las empresas remuneran más a los hombres que a las mujeres, porque tienen por lo que sea una cifra salarial más ventajosa. Eso solo se conseguirá evitar con medidas que por ahora no son a nivel europeo sino iniciativas nacionales, países como Suecia o Alemania, de imponer que las grandes empresas con muchos trabajadores tengan que tener mucha más trasparencia sobre los salarios, para que no haya a igual empleo, diferente sueldo.

En ese sentido, Ursula von der Leyen, la primera presidenta de la Comisión Europea, ha prometido que en sus cien primeros días de mandado va a proponer una directiva europea sobre este tema, que imponga la transparencia sobre salarios.

Y ya, la última medida, es lo que dices tú, que como no llegamos a consejos de administración ni a puestos de liderazgo, nos cuesta mucho más estar ahí y ese es otro techo de cristal del que se sustenta la brecha salarial. En ese sentido, existe una directiva sobre igualdad de género en los consejos de administración que quería imponer cuotas, que se propuso hace años y que se bloqueó en el Consejo [el conjunto de los Veintiocho jefes de Estado o de Gobierno]. La segunda promesa que tiene Ursula von der Leyen es desbloquear esa directiva en el Consejo para que en esta legislatura consigamos tener una ley europea que imponga cuotas en los consejos de administración.

Tanto la transparencia como las cuotas son dos medidas que ayudarían a avanzar mucho ese cambio, que se hará algún día de todas maneras, pero que no tenemos 200 años para seguir esperando.

P. Estamos hablando mucho de Von der Leyen, y aunque consiguió que la composición de su Comisión Europea fuera paritaria, al menos en sus primeros candidatos, ahora, después de las tres candidaturas a comisarios que han sido tumbadas por el Parlamento, ya no es paritaria, pues al menos dos de los candidatos que los países han ofrecido para sustituir a las candidatas vetadas son hombres...

R. Hay que esperar al nombramiento definitivo para ver si finalmente consigue que sea paritario o no, si Ursula va a dar la batalla o va a permitir que sean esos dos candidatos, en cualquier caso lo que importa yo creo que es el gesto y es el esfuerzo de por lo menos caminar en esa dirección. Las cuotas, por ejemplo que es una medida un poco coercitiva para aumentar esa visibilidad de las mujeres da mucha polémica sobre ese tema y yo creo que está demostrado que funcionan. En España, gracias a que hay una ley de cuotas desde el 2007 en los partidos políticos nos hemos acercado muchísimo más a la paridad entre hombres y mujeres en las listas y en la esfera de poder incluso que lo que está ocurriendo en las empresas, donde no hay cuotas obligatorias.

P. Siguiendo con Von der Leyen, los medios han publicado que ella va a vivir en el interior de la Comisión Europea. ¿Como encaja esto con la conciliación de la que hablábamos antes?

Las mujeres estamos siempre marcadas por estereotipos y los roles de lo que se espera de nosotras y lo que no se espera, y el problema es que además juzgamos con mucha dureza a las mujeres que se apartan de cualquier estereotipo. Si fuera un hombre a lo mejor no me estarías haciendo esta pregunta. Si fuera un hombre que se ha hecho un apartamento, o se ha puesto un estudio con una cama y una ducha para los días que tenga que quedarse hasta tarde. A lo mejor ella lo ha hecho para poder contar con mayor flexibilidad, aguantar los días que tenga largas jornadas allí y luego poderse coger y teletrabajar dos días desde casa cuando sea posible... Pero eso la gente no lo piensa. El problema es que muchas veces nos dejamos llevar por estereotipos de papeles y roles de cómo debería ser la mujer perfecta, trabajadora, madre de sus hijos, que concilia... A lo mejor esa es su medida de flexibilidad que ella ha hecho para poder conciliar y cuando esté en Alemania con los niños, o en Bruselas o donde esté pueda tener más... Yo creo que debemos de dejar de juzgar duramente a las mujeres y lo que tenemos que poner es un abanico grande de opciones. Las personas que quieran conciliar estando muchas más horas en casa, que puedan tener flexibilidad de horarios, las personas que a lo mejor trabajen tres días intenso y luego se quieran ir, o el teletrabajo... O sea, la flexibilidad de horarios, el teletrabajo, dejar de juzgar a las mujeres por el presentismo o absentismo, o cuantas horas calientan la silla, me parece que es el primer cambio social que tenemos que conseguir si queremos de verdad perseguir esa conciliación.

Nacho Alarcón

P. En el tema de la brecha salarial al menos, España está mejor que la media europea, y que algunos países como la propia Alemania.

R. Es un ejemplo muy claro. En el norte de Europa, en Alemania por ejemplo, se quiere proteger tanto a la mujer que cuida de los hijos que se le da una baja laboral de tres años para que cuide de los niños, pero claro, eso hace que la mujer se desenganche de tal manera del mercado laboral que luego su reincorporación es más costosa. Y además, porque tiene esa posibilidad se la juzga con mucha dureza si decide no utilizarla y reincorporarse antes, con lo cual ese parón y esa asunción de que es la mujer la que tiene que parar tres años para cuidar de los niños pequeños sigue perpetuando ese rol de que es la mujer la que tiene que frenar.

Si en Alemania paran tres años mínimo cuando tienen hijos, y además como han hecho ese parón luego se reincorporan muy mayoritariamente solo a tiempo parcial, cotizan menos, la brecha salarial es mayor. Hasta 21 puntos en esta estadística. 15,1 en el caso de España, 21% la brecha salarial en Alemania. Reino Unido es del 20,8...

Pero insisto: hay que liberarse de roles, de prejuicios y hay que poner todas las medidas posibles para que haya flexibilidad, y no es nada fácil porque escapar a los roles sociales es muy complicado en todos los países, en el norte y en el sur.

P. ¿Qué iniciativas está teniendo el Parlamento Europeo para paliar esta brecha? Hemos hablado de propuestas de Von der Leyen en la Comisión, pero ¿y el Parlamento?

El Parlamento lleva muchos años conmemorando este día para llamar la atención sobre esa desigualdad, y aparte de camapañas de comunicación es la institución que está trabajando a pie de calle siempre para legislar en temas como los que hemos citado, las cuotas en los consejos de administración, que se bloqueó en el Consejo y sí había pasado el Parlamento, ya tiene un acuerdo el Parlamento en su primera lectura. La directiva sobre conciliación y paternidad la luchó el Parlamento muchísimo y además luchó por que fuera más ambiciosa. En el tema de transparencia, como es la Comisión la que tiene que proponer, y no hay ninguna propuesta sobre la mesa, tendremos que esperar a que la proponga.

Nacho Alarcón. Bruselas

P. En cuanto a la Comisión Europea, se ha retrasado el comienzo de su andadura -que se esperaba para este 1 de noviembre- por la perrogativa que tenía el Parlamento para echar para atrás candidatos a comisarios que no encajaran... ¿Puede seguir este tira y afloja entre la Comisión y el Parlamento? ¿Cuánto cree que podrá empezar la Comisión von der Leyen, con el visto bueno del Parlamento?

R. Estamos hablando de una prolongación bastante contenida en el tiempo. Las fechas que se manejan en los pasillos en Bruselas es entre diciembre y finales de enero, yo quiero pensar que para principios de febrero tengamos ya una nueva comisión fuerte, en marcha y confirmada.

P. ¿El hecho de que Von der Leyen no haya pasado por el Parlamento ha dificultado la relación?

R. El hecho que Ursula von der Leyen no fuera una candidata en las elecciones europeas, no fuera spitzenkandidaten [para las elecciones europeas de 2014, se acordó en el Parlamento Europeo que el presidente de la Comisión debía salir de una de las listas de la Eurocámara que concurrieran en los comicios. Aunque entonces Jean-Claude Juncker, candidato del PPE, se convirtió en el presidente de la Comisión, en las elecciones de 2019 el proceso naufragó y fue finalmente elegida Von der Leyen, exministra de Defensa alemana], ha hecho que tenga que trabajar ahora más deprisa y de manera acelerada para ganarse la legitimidad en el Parlamento Europeo y en demostrar que se toma en serio las responsabilidades del Parlamento Europeo. El Parlamento por su parte lo único que ha hecho es ejercer ese deber que tiene de auditoría y de control sobre la Comisión Europea para asegurarse de que los candidatos son los mejores y que son idóneos para el puesto. Tanto desde el punto de vista de sus posibles conflictos de interés financiero como de capacidades para el puesto.

P. ¿Está sacando músculo el Parlamento Europeo, demostrando que es una institución clave en la UE?

R. No creo que se esté jugando con los 'hearings', o audiciones a los comisarios, para sacar músculo. Lo que creo es que es un Parlamento más complejo, porque es un Parlamento más plural, con más partidos políticos que entran en escena para conformar mayorías necesarias, antes, con solo dos partidos, grandes grupos, se podía legislar y obtener mayorías claras, y ahora se necesitan cuatro. Entonces, la necesidad para forzar consensos y mantener una mayoría de los eurodiputados contentos con un resultado o el contrario, pues es más complejo. Estamos ante un Parlamento que en ese sentido es más plural, y por lo tanto más complejo y más impredecible.

P. Es inevitable preguntar por el Brexit, siempre con un nuevo retraso. ¿Cómo se está viendo desde el Parlamento, que es el que tiene que dar el último visto bueno al acuerdo de salida del Reino Unido de la UE?

R. (Ríe) El Parlamento está ya desde hace muchos meses preparado para dar los últimos pasos que sean necesarios para concluir este proceso que se está alargando tanto. Estamos esperando a que por fin el Parlamento británico se pronuncie para poder ser nosotros los que sometamos a votación la ratificación o no del acuerdo del Brexit. Yo creo que en ese sentido es un acuerdo que está muy estudiado por parte del Parlamento Europeo, se ha participado desde el principio en las negociaciones, con un equipo negociador que ha estado muy presente... En ese sentido creo que el Parlamento Europeo está muy tranquilo, está esperando a que por fin se le permita someter al proceso de ratificación ese famoso acuerdo y que acabe este proceso que está siendo tan dañino para todos.

No hay comentarios

Publicar un comentario

Página principal