Los que se van, los que se quedan, los que vienen: retrato coral de un Brexit que no llega

Andreas, de 19 años, se mudó el año pasado a Alemania con su padre y su madre. Viven en un bloque de pisos de protección oficial con refugiados sirios. La vida allí es muy diferente a la que tenían en Aberdeenshire (Escocia), pero, tras muchas noches en vela, la familia llegó a la conclusión de que era la mejor opción: Andreas padece leucemia. El temor a que el tratamiento pudiera quedar interrumpido tras un Brexit sin acuerdo les llevó dejar su hogar y empezar todo de cero. "Ahora, al menos, tenemos la tranquilidad mental de que puedo terminar las sesiones de quimio con la esperanza de que me recupere por completo", sostiene el joven.

Se suponía que este 31 de octubre, a las 24 horas, el Reino Unido debía haber abandonado la Unión Europea. Pero no lo ha hecho. Al igual que tampoco lo hizo el pasado 29 de marzo. Más de tres años después del histórico referéndum de 2016, Westminster sigue sin encauzar un divorcio que se antoja eterno. Lejos de acercar posturas, los políticos británicos han embarcado ahora al país en unas elecciones generales para el 12 de diciembre -las terceras desde 2015- con tremendas repercusiones no sólo para la Cámara de los Comunes sino también para la propia UE. Dependiendo de quién sea el próximo primer ministro británico, Londres podrá tener una relación más o menos cercana con el bloque, o, incluso, celebrar un segundo referéndum.

El problema es que mientras tanto la incertidumbre está forzando a muchas personas a cambiar sus vidas. Los informes -confirmados por las propias autoridades- que advierten de problemas de suministros de alimentos y medicinas en caso de una salida abrupta no han pasado desapercibidos a ciudadanos como Uschi, madre de Andreas, quien ha decidido poner tierra de por medio junto a su esposo escocés. Y no es la única: un estudio realizado por académicos de la Universidad de Oxford y el Centro de Ciencias Sociales de Berlín revela que la emigración de británicos a países de la UE está ahora en su punto más alto de la última década.

Antonio Villarreal

"Yo soy alemana. Me mudé a Escocia en 1997 cuando conocí a mi marido. Tenemos 2 hijos. Aunque no éramos ricos, en Aberdeenshire éramos lo suficientemente felices. Pero llegó el Brexit y lo cambio todo", relata Uschi a este diario.

"Después del referéndum me di cuenta de que el trabajo que tenía no pagaría las facturas en el futuro, ya que la salida de la UE arruinaría la economía. Busqué otro empleo y traté de adaptarme, pero en 2017 a Andreas le diagnosticaron leucemia. La angustia de que, con un Brexit duro, se pudiera quedar sin medicinas, nos hizo hacer las maletas”, explica.

Gracias a la libertad de movimiento la gente podía conocerse, enamorarse y tener hijos. Éramos europeos. Pero el Brexit nos ha reducido

Se cumple ahora un año de la mudanza y reconoce que no está siendo fácil. Su hijo mayor se ha quedado en Escocia estudiando en la universidad. Su marido, que está jubilado, intenta hacerse poco a poco al nuevo idioma. "Yo trabajo y él es que el tiene que lidiar con los médicos. Fue él quien me animó a irnos del Reino Unido. Fue una decisión muy compleja, muy meditada. Primero pensamos mudarnos a la República de Irlanda. Solicité también un trabajo en Italia. Pero finalmente acabamos en Alemania”, detalla.

El joven Andreas (Cedida)El joven Andreas (Cedida)El joven Andreas (Cedida)

Para Uschi lo más complicado de su nueva vida es haber perdido “la sensación de familiaridad”. "Mi corazón todavía está en Escocia, en este pequeño y sorprendente pueblo de Huntly, con su maravillosos vecinos", lamenta. "Gracias a la libertad de movimiento la gente podía conocerse, enamorarse, casarse y tener hijos. Éramos europeos. Pero el Brexit nos ha reducido nuevamente a nuestras nacionalidades nativas dejando a los niños en el medio. La nacionalidad nunca había jugado un papel importante para mí en los más de 20 años que he vivido fuera de Alemania. Y, de repente, ahora está dominando nuestras vidas", señala. En definitiva, para Uschi todo lo que está ocurriendo es un gran paso hacia atrás. "¿Dónde se ha ido el viejo sentido común británico?", se pregunta.

Éxodo de británicos a la UE

Su caso no es ni mucho menos una excepción, según el estudio de la Universidad de Oxford y el Centro de Ciencias Sociales de Berlín. En lo que va de año, alrededor de 84.000 ciudadanos del Reino Unido se han ido a vivir a países del bloque, en comparación con los 58.000 de 2015 -año previo al referéndum del Brexit- y los 46.000 de 2012. Alrededor de 1,2 millones de británicos viven ahora repartidos por la UE, la gran mayoría de ellos trabajadores y no pensionistas. Desde 2015, el número de británicos que ha solicitado la nacionalidad de algún país de la UE se ha incrementado un 600%.

Según Naciones Unidas, España es el primer destino europeo para los expatriados del Reino Unido. Se estima que en nuestro país viven ahora alrededor de 300.000 británicos. Sin embargo, son muy pocos los que han solicitado la nacionalidad. Según los datos del ministerio de Justicia español, en 2016 (año del referéndum) hubo 33 peticiones. En 2017, aumentaron hasta 181 y el año pasado a 209.

2.106 británicos solicitaron un pasaporte europeo en 2015 (año previo al plebiscito). En 2017, fueron 14.678

Un obstáculo importante es que España no reconoce la doble nacionalidad. Aquellos que piden la nacionalidad española deben renunciar a la británica. Aunque, a efectos prácticos, pueden conservar su pasaporte, y para las autoridades del Reino Unido siempre van a ser considerados británicos por lo que, si les pasara algo en el extranjero, pueden seguir acudiendo a las embajadas y consulados británicos.

Analizando a la UE en su conjunto, 2.106 británicos solicitaron un pasaporte europeo en 2015 (año previo al plebiscito), comparado con los 14.678 que lo pidieron en 2017. La nacionalidad alemana es una de las más demandadas. Según el estudio de la Universidad de Oxford y el Centro de Ciencias Sociales de Berlín, 622 británicos recibieron la ciudadanía alemana en 2015. En 2017, fueron 7.493.

Daniel Tetlow, co-autor del estudio junto a Daniel Auer, asegura que estamos viviendo el mayor proceso de "nacionalización europea" de la historia del Reino Unido. Y, en este sentido, recalca que el Brexit ha creado "un nuevo fenómeno social". "La gente está muy concienciada con el valor de ser británicos y europeos al mismo tiempo y no quieren que haya una división", asevera a este diario.

El académico asegura que este patrón se cumple para todo tipo de orígenes sociales, "no solo para clases medias", como se suele pensar. “Hemos hablado con mecánicos, exmilitares, conductores de ambulancias, maestros… y se sienten tan británicos como europeos", señala. "En este debate del Brexit hay muchos estereotipos. Los mismos políticos creen, por ejemplo, que la mayoría de británicos que viven en España son jubilados, cuando no es cierto, la mayoría son trabajadores", aclara.

Expatriados o inmigrantes

Por otro lado, Tetlow recalca que normalmente los británicos que salían a vivir a otros países se consideraban así mismos como "expatriados", pero ahora cada vez más se ven como "inmigrantes", asumiendo que "parten de cero", que "tienen que aprender otro idioma" y que deben "integrarse con su nueva comunidad local".

Los académicos entrevistaron para su estudio a británicos de todo tipo de contextos que residen actualmente en Alemania. La mitad de ellos considerarían renunciar a su nacionalidad británica si fuera necesario para poder mantener pasaporte europeo. Asimismo, el 56% asegura que tomaron un "riesgo moderado" a la hora de cambiar de país, el 42% señala que tuvo que asumir una reducción de salario y el 30% recalca que el Brexit ha tenido un impacto directo en su salud mental.

El Brexit les ha llevado ya a un completo hartazgo: "Esto es eterno y nadie entiende nada"

Por su parte, muchos de los británicos que viven en el Reino Unido reconocen que el Brexit les ha llevado ya a un completo hartazgo. "Pero, ¿todavía seguís con eso?", responde Martin, camarero en un pub del sur de Londres, cuando se le plantea cómo está viviendo la situación. "Esto es eterno y nadie entiende nada. Que si hay pacto, que si no hay pacto, que si salimos que si no... Avísame cuando salgamos de verdad y te diré cómo veo la situación", señala.

Con todo, la incertidumbre sí a afecta en el día a día. Dependiendo sobre todo si se trabaja en determinados sectores. Caron, por ejemplo, está en una inmobiliaria y se queja de que todo está muy parado. "Los precios de las casas han bajado y tenemos muchos clientes que están a la espera de ver que pasa. Con el tema del alquiler hay más movimiento, pero llevamos tres años malos", cuenta.

Menú 'Brexit' en una cafetería (C.M.)Menú 'Brexit' en una cafetería (C.M.)Menú 'Brexit' en una cafetería (C.M.)

Quiera uno o no, el Brexit está presente en los pequeños detalles. Se ha convertido en el mejor emblema para menús de algunas cafeterías: "Brexit, ¿te deprime? A nosotros también. Así es cómo lo afrontamos. Leave (deja) el pasado atrás. ¿El menú antiguo? Fuera. Remain (permanece) fiel a ti mismo. Aquí está el nuevo".

Hay incluso algunas tiendas de decoración, como Heal's, que ofrecen una "garantía Brexit". Junto al mostrador puede leerse el siguiente aviso: "Para calmar cualquier preocupación que tengas sobre la incertidumbre de la salida de la UE, te garantizamos que cualquier pieza que encargues el día antes de la salida (cuando quiera que sea) te llegará. Puedes comprar con total confianza (….) Incluso para los muebles que realizamos en Europa, te prometemos que llegarán sin ninguna subida de precio, aunque nosotros tengamos que pagar más tarifas".

Con todo, el joven que está atendiendo en la misma tienda es un francés que ha llegado al Reino Unido hace tan sólo una semana. Y es que, con o sin Brexit, muchos han apostado por seguir adelante con sus planes. Es el caso de Jordi Mon, español de 38 años, que llega justo estos días a suelo británico para comenzar una nueva etapa.

Su mudanza coincide con una salida que al final no se ejecuta, unas elecciones donde nadie se atreve a hacer predicciones y un Brexit en el limbo que puede obligarle a hacer de nuevo las maletas en enero, si cuando termina la nueva prórroga concedida por la UE se ejecuta finalmente una salida sin pacto.

Algunos españoles, contracorriente

"Siempre me ha interesado mucho la política. Estos días bromeaba con que estaba viviendo las noticias con más tensión que un TEDAX cortando un cable rojo. Pero lo cierto es que estoy bastante tranquilo", asegura. "Mi entorno tampoco me ha dicho nada. No se si es porque están igual de tranquilos que yo o porque no quieren preocuparme", añade.

"También es cierto que mis circunstancias personales me lo permiten. Ahora estoy sin pareja y no tengo niños. Si estuviera con otra situación familiar igual me lo hubiera pensado dos veces o directamente no habría ido", matiza.

Jordi Mon, español que se acaba de mudar al Reino UnidoJordi Mon, español que se acaba de mudar al Reino UnidoJordi Mon, español que se acaba de mudar al Reino Unido

Jordi trabaja en el sector tecnológico y tras un largo y complejo proceso de selección, ha conseguido un puesto en Londres para una empresa estadounidense. Explica que durante las numerosas entrevistas que tuvo que realizar, el Brexit nunca salió a colación. "Alguno quizá me lo preguntó, más por curiosidad personal. Pero en recursos humanos no ha salido el tema. Y en ningún momento se planteó como un dilema que yo fuera europeo", señala.

Por decisión propia sí ha comenzado los trámites del 'Estatus de asentamiento' con los que los comunitarios deben ahora regularizar su situación. Sin embargo, pese al clima político, se muestra bastante relajado. "Sea cual sea el desenlace, estoy convencido de que el Reino Unido apelará a su sentido pragmático y no va a empezar a echar gente ni a plantear unas condiciones laborales a los europeos distintas", recalca.

Educado en Madrid en un colegio británico, asegura que siempre se ha sentido atraído por la cultura del Reino Unido. "Había viajado a Londres ya antes infinidad de veces y estos días que he tenido que ir para buscar casa me he encontrado la misma ciudad cosmopolita que recordaba", matiza.

Como única anécdota, quizá, la conversación que mantuvo con su nueva casera. "Es una señora muy mayor. Y por lo que hablamos deduzco claramente que votó por el Brexit y apoya ahora a los conservadores. Pero el hecho de que yo fuera español no supuso problema. Supongo que mientras que pague no le importa mucho de dónde venga", añade.

Nadie sabe a día de hoy qué es lo que va a pasar realmente con el Brexit. Lo único que ha quedado claro estos últimos tres años en este universo paralelo es que no se puede descartar ningún escenario, por remoto que parezca inicialmente. Nadie puede prever si finalmente los británicos abandonarán en enero el bloque, si lo harán con pacto o sin él, y si el periodo de transición que se inaugure en caso de que haya desconexión ordenada finalizará en algún momento de 2022 o será un proceso que -como hasta ahora- pueda alargarse 'sine die'.

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