La misteriosa isla del Pacífico que existió solo durante una década por una 'broma'

Un grupo de científicos se encuentran en un barco para tomar muestras de algunos puntos del lecho marino, en una expedición que debe de durar varias semanas. Los primeros días transcurren con absoluta normalidad, hasta que llegan a una zona que los desconcierta: según algunos mapas, ahí debía de haber una isla de un tamaño relativamente importante... pero no está. La isla Sandy simplemente era un trozo de tierra fantasma que nunca existió.

Esto es lo que en realidad sucedió en al año 2012, cuando un grupo de científicos australianos se encontró con esta inesperada sorpresa. Los expertos, que cubrían con su embarcación el espacio entre Australia y Nueva Caledonia, descubrieron que tanto los mapas científicos como Google Maps mostraban la presencia de la isla Sandy en un punto concreto, pero la carta de navegación del barco y sus propios ojos confirmaban que ahí no había nada.

Europa Press

"Comenzamos a sospechar cuando las cartas de navegación utilizadas por el barco mostraban una profundidad de 1.400 metros en un área donde nuestros mapas científicos nos confirmaban la existencia de una isla de gran tamaño. De alguna manera, este error ha sido propagado al mundo a partir de un banco de datos que se utiliza en muchos mapas", explicó Maria Seton, la geóloga de la Universidad de Sidney que lideraba el equipo que se topó con el hallazgo.

Tras revisar la cartografía disponible, este equipo descubrió que esta isla comenzó a 'existir' a partir del año 2000, fecha desde la que muchos mapas, especialmente en los mapas científicos y en muchos mapas metereológicos. Sin embargo, no aparecía en ningún mapa del gobierno francés, precisamente el país que tendría jurisdicción sobre ella, ni tampoco en las cartas de navegación, que conforman sus planos midiendo la profundidad marina.

Entonces, ¿por qué la isla Sandy aparecía en muchos otros mapas aunque, en la realidad, no existía? La respuesta es sencilla: una broma a modo de 'firma'. Los expertos han descartado el error humano, pues dar vida a un territorio en medio del mar que nunca existió es algo que es casi imposible que ocurra, así que aquella misteriosa isla que los mapas mostraban pero que en realidad nunca estuvo allí -aunque nadie se encargó de comprobarlo- era una forma de control.

Todo apunta a que la isla Sandy fue introducida por algún creador de cartografía allá por el año 2000 con el objetivo de comprobar que nadie le copiaba de manera fraudulenta. Es decir, introdujo un dato falso en un mapa para así poder comprobar si alguna empresa o particular utilizaba sus datos sin pagar el pertinente copyright. Es una práctica bastante común en el mundo de los mapas, si bien es cierto que normalmente este dato suele ser muy menor y no la invención de una isla.

Doce año después, un equipo científico descubrió que la isla Sandy nunca existió, siendo una isla fantasma que solo apareció en los mapas como resultado de una gran broma. Después del descubrimiento de los geólogos de la Universidad de Sidney, estos comunicaron a las autoridades pertinentes su descubrimiento y, en cuestión de meses, dejó de aparecer en todo tipo de mapas. Eso sí, siempre nos quedará el recuerdo de que en el océano Pacífico hubo una isla que nunca existió.

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