El Parlamento Europeo declara la emergencia climática en el continente

Por 429 votos a favor frente a 225 en contra, el Parlamento Europeo ha declarado la emergencia climática en la Unión Europea, una medida simbólica a través de una resolución, pero con la que los eurodiputados buscan mostrar su apoyo a la toma de medidas radicales para frenar el calentamiento global.

No ha sido un debate sencillo, porque hasta el último momento los distintos grupos han estado negociando el texto, aunque sí que había una clara voluntad por parte de una buena mayoría de eurodiputados de ir adelante con la medida desde que se incluyera la propuesta en la agenda de este Pleno en la conferencia de presidentes celebrada a finales de la semana pasada.

Imane Rachidi. La Haya

"No va a cambiar todo de la noche a la mañana", admitía Pascal Canfin, presidente de la comisión de Medio Ambiente de la Eurocámara, que sabe de la limitación simbólica de esta resolución. Pero sí que ve una "oportunidad extraordinaria" de cara a la cumbre del clima que comienza el próximo lunes en Madrid. Ante la división respecto al texto concreto de la iniciativa, el eurodiputado francés, miembro del partido del líder galo Emmanuel Macron, pidió el pasado lunes aprobar la resolución "con la máxima mayoría posible", ya que no se trata "de una cuestión partidista, sino de responsabilidad colectiva".

Pacto Verde Europeo

Además, esta votación coincide con la de la aprobación de la Comisión Europea dirigida por la alemana Ursula von der Leyen, y entre cuyas prioridades se encontrará precisamente el clima. En las próximas semanas el nuevo Ejecutivo comunitario comenzará a desvelar alguna de sus medidas en referencia al Pacto Verde Europeo.

"Es un mensaje a los ciudadanos europeos, a los jóvenes, para decir que Europa es el primer continente en declarar la emergencia climática y actuar de forma acorde", aseguró Canfin, que, además, es uno de los autores de la resolución.

El Partido popular, en contra del término

Pero ha habido una importante división en la Eurocámara. El Partido Popular Europeo (PPE) ha pedido el cambio de la palabra “emergencia” por “urgencia”, mientras que socialdemócratas, liberales, verdes y buena parte de la extrema izquierda apoyan la resolución. En caso de que la enmienda popular prospere, muchos eurodiputados que ahora apoyan la resolución retirarán su voto, como ya han anunciado varios en el bloque más a la izquierda, criticando que es un intento por descafeinar el texto.

Nacho Alarcón. Bruselas

Las próximas semanas serán importantes, porque el Consejo Europeo que se celebra al finalizar la cumbre climática, el 12 y 13 de diciembre, es un cónclave crucial para lograr que la Unión Europea se comprometa como bloque a lograr la neutralidad climática en el año 2050, un objetivo al que por ahora se oponen todavía un grupo de Estados miembros cuyas economías son todavía demasiado dependientes de las fuentes de energía fósiles.

Las discusiones se centran en cómo lograr el objetivo en 2050, pero en la Eurocámara el pulso ha estado en el objetivo intermedio, en 2030, que se considera clave para lograr la meta final dentro de tres décadas. Mientras el PPE defiende un objetivo de, al menos, el 50%, desde los socialistas o liberales se apunta a un 55%. Los verdes apuestan por un 65%. En cualquier caso todos esos objetivos están por encima del marcado por la UE: una reducción del 40% de las emisiones para 2030 respecto a los niveles de 1990.

Sin embargo los eurodiputados criticaron en un debate el pasado lunes que la UE llegue a la cumbre de Madrid "con las manos vacías", en palabras del eurodiputado holandés Bas Eickhout, de Los Verdes. El primer viaje de Von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea será a la capital de España el próximo lunes, para dar un pequeño discurso durante la primera jornada de la cumbre del clima.

De fondo se encuentra también la polémica de la doble sede del Parlamento Europeo: una en Estrasburgo, que se utiliza cada tres semanas aproximadamente, y otra en Bruselas. El traslado entre una sede y otra genera, según los estudios de los eurodiputados que piden acabar con esta práctica, unas 19.000 toneladas de CO2 al año. Los Verdes intentaron incluir en la resolución que se ha votado una referencia a acabar con este “circo ambulante”, pero los eurodiputados franceses siguen manteniendo una defensa férrea de este sistema.

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