El hundimiento del 'Braveheart del siglo XXI': Salmond, a juicio por 14 delitos sexuales

Con el pelo más largo y canoso del que solía lucir, un andar lento y la mirada cansada. Costaba reconocer en el hombre que llegó el jueves a los juzgados al carismático y temperamental político escocés que llegó a ser considerado en su día el 'Braveheart del siglo XXI'. Hoy enfrenta cargos por 14 delitos sexuales, incluyendo dos intentos de violación, acusado por hasta 10 mujeres distintas.

El Tribunal Superior de Edimburgo celebró la vista preliminar sobre el juicio contra Alex Salmond, ex ministro principal de Escocia y protagonista indiscutible del plebiscito independentista de 2014. El comienzo del proceso está previsto para el próximo mes de marzo, en el que el malogrado político de 64 años tendrá que hacer frente a las denuncias de una decena de mujeres que le acusan de diez casos de agresión sexual, dos casos de agresión indecente y dos intentos de violación.

El episodio más antiguo se remonta a 2008, un año después de que se convirtiera en ministro principal de Escocia, mientras que el más reciente data de junio de 2014, cuando supuestamente empotró a una mujer contra la pared y le quitó la ropa, antes de empujarla sobre una cama y acostarse sobre ella desnudo. Ambos intentos de violación se produjeron, supuestamente, en Bute House, la propiedad georgiana que sirve como residencia oficial de aquellos que se encuentran al frente del Gobierno escocés.

EFE

A su llegada a los juzgados, el que fuera líder del SNP defendía su inocencia. “Soy inocente y así lo voy a defender vigorosamente durante el juicio. El único lugar adecuado para responder a los cargos criminales es en este tribunal, y eso es exactamente lo que pretendo hacer la próxima primavera”, manifestó sin contestar a más preguntas de los periodistas.

La Policía comenzó una investigación el año pasado después de una pesquisa llevada a cabo por el Ejecutivo de Edimburgo. Pesquisa, por cierto, rodeada de polémica, ya que se indemnizó al político con 500.000 libras después de que un tribunal dictaminase que se había actuado de manera inapropiada al designar como responsable de la investigación interna a una persona que tuvo “una implicación previa” en el caso.

Sea como fuere, el hecho de que Salmond tenga que sentarse ahora en el banquillo de los acusados desmonta de alguna su mito político, levantado sobre una carrera marcada por logros históricos: primer nacionalista escocés en llegar al cargo de ministro principal (2007), primero en conseguir mayoría absoluta (2011) desde que se formó el Parlamento de Edimburgo en 1997 y el hombre que estuvo a punto de lograr la independencia (2014).

Aquel referéndum legal pactado con el Ejecutivo de Londres terminó finalmente con el 55,3% de los escoceses abogando por seguir siendo parte del Reino Unido. Sin embargo, días antes de la consulta llegaron a vivirse momentos de pánico. El que fuera primer ministro británico, David Cameron, confesó recientemente en sus memorias lo que era un secreto a voces: se tuvo que pedir auxilio a la mismísima Isabel II, quien a la salida de misa se acercó a los parroquianos y dijo: “Espero que la gente piense con mucho cuidado sobre su futuro”. No hizo falta nada más.

Efe

'Braveheart' contra todo pronóstico

El bautizado como el nuevo 'Braveheart' no creció en un ambiente especialmente separatista. Su padre era laborista (como gran parte de los escoceses) y su madre conservadora (especie casi extinta en el norte). Sus ideales comenzaron a definirse en la elitista universidad de St. Andrews –la misma donde estudió el príncipe Guillermo y su esposa Catalina- donde se licenció en Económicas e Historia.

Pasó unos años trabajando para el banco Royal Bank of Scotland, que llegó a amenazar en su momento con cambiar la sede que tiene en Edimburgo desde 1727 en caso de que se lograra la independencia. Aunque pronto supo que la política era su verdadera vocación. Consiguió su primer escaño en 1979 como diputado en Londres por el entonces dividido Partido Nacionalista Escocés (SNP, por sus siglas en inglés).

Eugenio Blanco. Edimburgo

Después volvió a Edimburgo y en 2005 asumió el mando de la formación que por aquel entonces era vista por los electores más como contrapeso que como una opción real de gobierno. Pero, contra todo pronóstico, ganó la elecciones escocesas de 2007.

En un principio, tuvo que gobernar en minoría y no pudo entonces convocar su prometido referéndum de independencia. Pero su gestión convenció por su empeño en plantar cara a los partidos de Londres y por medidas muy populares, como la gratuidad de los medicamentos y la universidad. El apoyo hizo que en los comicios escoceses de 2011 arrasara como no lo había hecho nadie en la corta historia del Parlamento de Edimburgo con una clara mayoría absoluta.

Nicola Sturgeon. (Reuters)Nicola Sturgeon. (Reuters)Nicola Sturgeon. (Reuters)

Auge y caída

Su expansiva faceta política siempre contrastó con una actitud casi de secretismo hacia su vida privada. Lleva más de 30 años casado con Moria McGlashan, una mujer 17 años mayor que él, que jamás concede entrevistas. La pareja nunca tuvo hijos.

Tras perder el plebiscito anunció su dimisión. Pero logró dejar al SNP en su punto de máxima popularidad. Era un ambiente extraño. Los perdedores se mostraban triunfantes y los ganadores estaban completamente desmoralizados. En las elecciones generales de 2015, los nacionalistas pasaron de tener seis escaños en Westminster a los 56 de los 59 designados a Escocia en la Cámara de los Comunes. Pero los comicios generales adelantados de 2017, vino la debacle, quedándose con 35 asientos.

Con todo, la actual ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, que gobierna en minoría en Edimburgo con apoyo de los Verdes, ha vuelto a poner la consulta secesionista sobre la mesa, alentada por el Brexit -que fue rechazado en Escocia-. Programar una nueva consulta será la condición para cualquier partido que llame a su puerta buscando pactos en caso de que las elecciones del 12 de diciembre acaben, de nuevo, en un parlamento sin mayorías.

El 'tory' Boris Johnson muestra su rechazo absoluto. Jeremy Corbyn, sin embargo, se niega a celebrar el plebiscito en los primeros años de un hipotético Gobierno laborista, pero no se cierra a fechas posteriores.

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