Desalojan a 300 personas en ropa interior de una fiesta de intercambio de parejas

Un famoso club de swingers de Hattingen colgaba el cartel de 'lleno' el pasado fin de semana para celebrar una de sus habituales fiestas. Se trata de un club liberal al que acuden personas interesadas en el intercambio de parejas que está situado en la ciudad de Hattingen, una población de apenas 55.000 habitantes en la región de Renania del Norte-Westfalia, en el oeste de Alemania.

Sin embargo, varios de los más de 300 asistentes que llenaban el local comenzaron a desmayarse de repente. Los responsables del club decidieron llamar a los servicios de emergencias que, pocos minutos después, llegaban al club junto a los bomberos. Se encontraron con más de 300 personas en ropa interior saliendo del recinto, pese a que el aforo del local permite la entrada de solo 199 personas.

Tal y como publica Bild, un exceso de monóxido de carbono en el ambiente provocó que varios de los asistentes a la fiesta se encontraran mal y comenzaran a desmayarse, por lo que tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos. La gran mayoría pudo salir del local por su propio pie, aunque en ropa interior ya que sus pertenencias se quedaron en el interior.

Nueve hospitalizados

Un total de nueve personas, ocho clientes y uno de los enfermeros que acudió a la llamada, tuvieron que ser trasladados al hospital al presentar cuadros más agudos que el resto de afectados, aunque han evolucionado bien y se encuentran a salvo.

Había más de 300 personas en el local, pese a que el aforo solo permitía la presencia de 199

El jefe de bomberos procedió a hacer una medición del local y descubrió que el exceso de monóxido de carbono acumulado era el causante los problemas, por lo que procedieron a eliminarlo. Mientras, los clientes eran introducidos en algunos autobuses para que no se quedaran fríos al carecer prácticamente de ropa.

Finalmente, después de varias horas, los bomberos volvieron a medir el aire del local y comprobaron que la situación era correcta, por lo que permitieron que clientes y empleados volvieran a entrar. Sin embargo, el club dio por concluida la fiesta y los más de 300 asistentes se volvieron a sus casas, eso sí, después de vestirse y con el susto en el cuerpo.

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