Decodificando a Macron: lo que enseña del futuro de la UE la entrevista del año

Emmanuel Macron ha celebrado su mitad de mandato como presidente francés con una extensa entrevista con la revista británica 'The Economist' que ha recorrido el mundo. En ella pide cambiar la actitud respecto a Rusia, exige a sus socios europeos que despierten y maduren en asuntos de defensa, señala el riesgo de la desaparición estratégica de Europa y habla de la "muerte cerebral" de la OTAN.

Después de semanas en las que Macron ha estado provocando profundos dolores de cabeza a la UE y que han hecho a muchos cuestionar su papel de "príncipe" de la reforma de Europa, con críticas durísimas a la presidenta electa de la Comisión tras la caída frente al Parlamento de su candidata a comisaria y el bloqueo de la apertura de las negociaciones de adhesión con Macedonia del Norte y Albania, antes de leer la entrevista muchos veían que se podía estar ante un nuevo capítulo de pies franceses fuera del tiesto. Pero lo cierto es que la transcripción es muy útil, tremendamente esclarecedora y da mucha información sobre cómo Francia ve la situación actual.

Nacho Alarcón. Bruselas

Llegado al ecuador de su mandato muchos ven que Macron, incapaz de cambiar Europa por dentro, se está embarcando en tratar de enmendar el rol global del continente. El análisis que el presidente hace durante la entrevista es acertado: da en un par de teclas clave para el futuro de Europa, pero no es tan exacto a la hora de abordar las soluciones.

Europa en el mundo

Lejos de criticar al francés por la entrevista, la Unión debe beneficiarse de lo que deja ver la larga charla con 'The Economist': una visión estratégica que solo tiene Francia, porque "ningún otro país de la UE, ni las instituciones, tienen esa perspectiva, la que le da ser una potencia global, militar y diplomática", asegura Luis Simón, director de la oficina del Real Instituto Elcano en Bruselas.

En la primera pregunta se le cuestiona al líder galo si no está siendo demasiado negativo respecto al futuro de la UE. ¿Lo está siendo? La realidad es que el presidente francés no es demasiado agorero. Europa no puede pasar a ser un actor relativamente irrelevante a nivel geoestratégico sencillamente porque ya lo es desde hace mucho tiempo.

La salida estadounidense de Siria ha sido traumática para el resto de la OTAN, como lo está siendo la decisión de Turquía de atacar el norte de la antigua colonia francesa, y está demostrando hasta qué punto los socios europeos, la UE como agente político, están en fuera de juego. Europa no va a volver a ser el jugador principal que una vez fue, y debe concentrar sus fuerzas ahora en seguir existiendo, en seguir hacia delante. Y para eso tiene que volver a situarse en el campo.

Javier Borràs

Macron acierta en dar la voz de alarma respecto a algunos elementos, aunque ninguno de ellos es nuevo. Aunque la UE es muy ‘eurocentrista’, tiende a vivir embelesada de su vieja gloria y sigue creyéndose el centro del planeta, lo cierto es que el mundo ha dejado de ser el que era. La desaparición de la Unión Soviética y el alzamiento de una nueva China en las dos últimas décadas han dibujado un nuevo mapa global que durante mucho tiempo la UE no ha querido ver.

Durante la entrevista Macron carga contra una idea: "La suposición no articulada es que el enemigo sigue siendo Rusia". Esa visión coincide con la que hay detrás de un movimiento de placas tectónicas del poder global a medida que se van generando poco a poco dos nuevos bloques, con China a un lado, y Estados Unidos al otro. Un esquema en el que encaja que las instituciones multilaterales que se crearon para aislar y agotar a la Unión Soviética pero que no dejaron de lado a los chinos no sirven ahora para ahogar a Pekín.

"En EEUU hay una corriente de pensamiento muy importante sobre todo en el mundo académico pero también en algunos círculos de la administración Trump, que quiere acercarse a Rusia para frenar a China, que puede llegar a ser un activo en un esfuerzo occidental", señala Simón.

Nacho Alarcón. Bruselas

Aunque Europa trata de mantener un determinado equilibrio ante el incipiente juego de bloques, también en su vertiente comercial y económica, lo cierto es que la única opción a largo plazo, a nivel estratégico, pasa por decantarse por Estados Unidos.

¿Qué tiene que cambiar en la OTAN? Una nueva calibración de la relación, teniendo en cuenta que Macron acierta en su análisis sobre el nuevo rol de EEUU, que ya no se preocupa del vecindario europeo del que debería encargarse, de hecho, la UE. En que hay que dejar de patalear y entender las razones estratégicas de Estados Unidos: esta actitud, este distanciamiento, aunque de forma más educada, ya lo tenía Barack Obama, y probablemente seguirá cuando Donald Trump abandone la Casa Blanca. Eso no es un mal trago, es el nuevo 'statu quo'.

“La única solución realista, tanto estratégica como política, es el marco transatlántico, pasando por una renegociación que efectivamente asuma que Estados Unidos va a tener un papel menos directo en el vecindario europeo y en Europa, pero que va a seguir implicándose y que los europeos van a jugar un papel más importante”, explica Luis Simón, que cree que se debe pasar por una "europeización de la OTAN" con un nuevo "reparto de las responsabilidades".

El presidente francés Emmanuel Macron. (Reuters)El presidente francés Emmanuel Macron. (Reuters)El presidente francés Emmanuel Macron. (Reuters)

Aunque el titular es muy alarmista y ha provocado una reacción negativa por parte de Berlín, en cierto modo el francés lleva razón a la hora de hablar de "una muerte cerebral" de la OTAN.

Macron toma una posición más frentista y en vez de buscar la reanimación de la OTAN, da a entender que hay que asumirlo y seguir adelante. Pero sus soluciones seguramente no convencerán al resto de socios, que interpretan que cuando el presidente galo habla de Europa hay que tener en cuenta la visión "francocentrista" que París tiene de la UE. Cuando un líder galo habla del futuro de Europa generalmente está hablando del futuro de Francia. Más que un fin, para Francia la UE es una manera de ejercer su poder, o lo que queda de él.

Será clave, asegura Simón, ver cómo responde Alemania, que siempre ha estado más cerca del Reino Unido que de Francia en su interpretación de las relaciones transatlántica.

Nacho Alarcón. Bruselas

Pero es que Macron tampoco lo intenta esconder: habla del poderío de Francia, de que es el único Estado miembro con un asiento fijo en el Consejo de Seguridad de la ONU, el único con armas nucleares. Lo recuerda para dejar claro que la protección de Europa pasa por París.

En Europa nadie está caminando hacia un "súperestado europeo", y eso significa que nadie termina de confiar del todo en nadie, y casi ningún país está dispuesto a poner su seguridad en manos francesas. Prefieren decantarse por una protección estadounidense, señala Simón: "No veo una alternativa al marco transatlántico porque los países europeos no se pueden poner de acuerdo en ponerse bajo el control de uno de los Estados miembros".

Y es que el primero que no cree que pueda existir una genuina defensa europea común es Francia, que se niega a compartir su asiento en el Consejo de Seguridad, como ha pedido Alemania. Además, asegura Simón, ni aunque París quisiera encargarse de la defensa de Europa podrá hacerlo, porque aunque "el mensaje implícito es que Francia puede al menos parcialmente sustituir a EEUU en la seguridad europea", lo cierto es que "no tiene las capacidades materiales para hcerlo".

De puertas para dentro

La caída del muro de Berlín, hace ahora justo 30 años, cambió para siempre la historia de Alemania y la de Europa, y con ellas también la de Francia. Hasta 1989 París había sido la voz dominante del proyecto europeo con una Alemania dividida cuyo potencial se veía drásticamente reducido.

El final de la Guerra Fría fue el final de esa dominación francesa, la vuelta de Alemania a tener un rol central en el proyecto europeo y que desde entonces no lo ha abandonado. Pero existe ahora una oportunidad para Francia, que, además, y como apuntan algunas voces, está interesada en un resurgimiento del rol de Rusia en occidente, además de por contener a China, porque disolvería el poder de actuación de Alemania. Porque la UE es una familia, y como en todas hay desconfianzas.

Isaac Risco. Berlín

La salida del Reino Unido ha brindado a Francia una oportunidad histórica de volver a ocupar un espacio. El Brexit va a tener un impacto económico sobre Europa, pero, por encima de todo, va a ser un cambio crucial en las placas tectónicas de la UE: desaparecerá el mayor contrapeso al eje franco-alemán y el mayor mediador en las tendencias francesas y alemanas de intentar llevar los intereses europeos a su campo.

El peso de Francia aumentará dentro de la UE, que, además, quiere jugar un papel de intermediario en materia de seguridad y defensa entre el resto del bloque y el eje anglosajón. Reino Unido es clave para Europa en esos campos, y su salida es un problema para Europa. París ha sido de los más duros con Londres durante el Brexit, porque cuanto más se alejan los británicos del resto de Europa, más dependencia se crea hacia París.

Gigantes europeos

Donde se verá de forma más o menos inmediata la desaparición del contrapeso británico es en la competencia. Reino Unido siempre ha defendido una visión de competencia abierta, mientras Francia y Alemania han tenido una mayor tendencia a apoyar la aparición de los llamados "gigantes europeos". En 2019 Margrethe Vestager, comisaria de Comercio, vetó la fusión de Alstom y Siemens que hubiera generado un gigante europeo del ferrocarril, provocando el cabreo de Berlín y París

"No nos engañemos, cuando se habla de un gigante europeo se está hablando de un gigante francés o alemán", decía entonces una fuente de un Estado miembro más pequeño, que veía difícil, con ironía, que fuese a aparecer un gigante europeo en Chequia o Austria. Pero incluso en España o en Italia sería difícil. Sobre el ámbito de la competencia promete haber un choque en la próxima Comisión Europea, donde Vestager y los comisarios nórdicos defenderán las normas actuales, y el comisario francés Thierry Breton, que todavía requiere obtener la luz verde del Parlamento Europeo, apuntalará el discurso de los gigantes europeos.

En otros asuntos puede haber más dificultades. La visión francesa de la industria de la defensa, muy proteccionista, y en el ámbito del rol europeo de defensa, donde París desea que haya un rol también de disuasión son ámbitos donde pueden chocar con Alemania y otros países. Además, la nueva dirección general de Industria de la Defensa en el nuevo Ejecutivo comunitario estará bajo el mando del francés Breton.

El tiempo se agota antes de que la nueva Comisión Europea ocupe su lugar. Ursula von der Leyen, presidenta electa, aseguró que la suya sería una administración "geopolítica". En esta entrevista Macron ha dejado ver los mimbres de su visión estratégica para el futuro de la UE, lo ha hecho sin complejos y enseñando muchas de sus cartas.

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