Arabia Saudí se inmiscuye en Twitter: reclutó a dos empleados para identificar disidentes

Las redes sociales han sido durante los últimos años una popular plataforma para activistas y críticos, especialmente en regímenes tan controladores como el de Arabia Saudí. En Twitter los activistas han criticado la detención de feministas por su lucha a favor de sus libertades de la mujer, las políticas de sus líderes como el príncipe heredero Mohamed bin Salman o incluso han atraído la atención internacional sobre las decenas de casos de jóvenes que intentan huir de sus abusivas familias y son detenidas en aeropuertos extranjeros. Pero estas redes están lejos de ser tan seguras. El Gobierno de Arabia Saudí, frustrado por las crecientes críticas volcadas en redes sociales, habría reclutado a al menos dos empleados de Twitter para obtener información de miles de cuentas que incluirían reconocidos activistas, tanto saudíes como estadounidenses, según una denuncia de Estados Unidos.

Esta semana, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha presentado cargos contra dos exempleados de la red social Twitter por presuntamente haber hecho uso de su puesto, y del acceso privilegiado a la información de los usuarios, para espiar a disidentes saudíes por encargo del Gobierno de la monarquía del golfo. Los dos empleados -uno de nacionalidad saudí, otro de nacionalidad estadounidense- trabajaban bajo las órdenes de un tercer agente, también imputado, que sería su enlace en EEUU con el gobierno saudí.

"Actuando en Estados Unidos bajo la dirección y control de funcionarios saudíes, se alega que los acusados obtuvieron información privada y que serviría para la identificación de usuarios de Twitter que eran críticos con el gobierno saudí", ha declarado el asistente del Fiscal General para Seguridad Nacional John C. Demers.

Ali Alzabarah, ingeniero de 35 años y ciudadano saudí, y Ahmad Abouammo, mánager de 'relaciones con los medios' en Twitter de 41 años y ciudadano estadounidense, fueron reclutados por otro ciudadano saudí, Ahmed Almutairi, en el año 2014, según detalla la denuncia. Según los documentos aportados por la fiscalía, el funcionario saudí que estableció relaciones con los empleados de Twitter era "secretario general" de una organización de caridad que pertenece a un miembro de la familia real Saudí.

A cambio de la información privada sobre disidentes que conseguían gracias a su acceso privilegiado como empleados de la red social, habrían obtenido "dinero y otros beneficios".

Sobre los tres pesan cargos de "actuar como agentes ilegales de un Gobierno extranjero", es decir, de espionaje. Se trata de la primera demanda de este tipo que afecta a ciudadanos saudíes en Estados Unidos.

Orden del FBIOrden del FBIOrden del FBI

Abouammo, que fue detenido el martes en la ciudad de Seattle, espió presuntamente las cuentas de al menos tres usuarios a petición del Gobierno saudí. Gracias a su puesto, era capaz de acceder a las cuentas de correo y números de teléfono asociadas a las cuentas de Twitter.

Alzabarah, quien se sospecha que actualmente se encuentra en Arabia Saudí, trabajando en una fundación con enlaces con la monarquía saudí del príncipe Bin Salman, llegó a acceder a información de más de 6.000 usuarios en el año 2015.

Ambos empleados abandonaron la compañía en 2015. Ante el revuelo por el caso, que afecta directamente la credibilidad de los sistemas de seguridad de Twitter, un portavoz de la empresa ha declarado que "son conscientes" de "lo lejos que pueden llegar" este tipo de actores para "intentar socavar" la seguridad de su red social. "Nuestra compañía limita el acceso a información sensible [de sus usuarios] a un grupo limitado de empleados entrenados y que han pasado por un proceso de investigación", aseguran.

A. Alamillos

"No permitiremos que compañías estadounidenses o tecnología estadounidense se conviertan en herramientas de represión en el extranjero en violación de las leyes de Estados Unidos", aseguró al presentar los cargos el fiscal del Gobierno David Anderson. La querella criminal fue presentada en la Corte Federal del Distrito Norte de California en San Francisco, donde Twitter tiene su sede.

¿Están preparadas las empresas de comunicaciones y redes sociales estadounidenses para hacer frente a la presión de gobiernos represivos como el saudí? "Utilizarán cualquier medio a su disposición para conseguir los datos de individuos desde las compañías estadounidenses para sus labores de inteligencia y, en este caso, de supresión", ha afirmado el antiguo director de la división de cibercrimen en el Departamento de Justicia de EEUU, Mark D. Rasch, en declaraciones al diario Washington Post.

Aunque éste es el primer caso en el que se ha publicado la relación de empleados de dentro de la compañía con el Gobierno saudí, los adláteres del régimen de la monarquía del golfo han intentado ya contrarrestar la mala prensa en redes sociales con operativos que muchas veces incluyen campañas de acoso contra activistas críticos activos en Twitter. El exasesor principal del príncipe heredero, Saud al-Qahtani, comenzó el hashtag 'Black list' (Lista negra) para atacar a los críticos del gobierno en 2017, en un intento de "desenmascarar" a los usuarios anónimos en Twitter.

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