¿Médicos en Italia que solo hablan alemán? Una ley agita los nacionalismos en el Tirol

En la Provincia Autónoma de Bolzano, territorio anexionado por Italia tras la Primera Guerra Mundial, se ha reabierto una vieja polémica sobre la cohabitación entre los ciudadanos de habla alemana y la minoría italiana.

El encontronazo tiene que ver con la decisión de aprobar una nueva norma según la cual los médicos de otros países podrán ejercer en la provincia sin necesidad de acreditar nivel alguno en italiano. El Consejo provincial de Bolzano ha decidido que los profesionales podrán inscribirse en el Colegio de Médicos de la provincia solo con el alemán (el otro idioma cooficial). Esta decisión ha generado la inmediata reacción del partido ultraderechista Hermanos de Italia (Fdl, por sus siglas en italiano), que ha puesto el grito en el cielo.

Irene Savio. Roma

“Es un ataque a la soberanía nacional de Italia. Una violación de los pactos establecidos en el Estatuto de Autonomía, que es una ley constitucional”, dice Alessandro Urzì, consejero de Fdl, a El Confidencial. Gracias a él, la tormenta llegó hasta Roma.

La líder de su partido, la derechista Giorgia Meloni, pidió la semana pasada al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, que dé explicaciones de manera “urgente” en el Parlamento y exija que la medida se cancele. “En las próximas semanas, viajaré personalmente hasta Bolzano y Trento para estudiar todos los dosiers abiertos entre el Gobierno (nacional) y el Trentino Alto-Adigio”, ha advertido, por su parte, el ministro para los Asuntos Regionales y las Autonomías, Francesco Boccia.

“Hemos respetado la ley europea. En nuestra provincia, el alemán es idioma cooficial”, se defiende Arno Kompatscher, el presidente de la provincia de Bolzano y líder de la formación Partido Popular Sudtirolés —partido cercano a la comunidad alemana y ladina -. “Además, la nueva regla solo se aplicará a los médicos privados, mientras que los que trabajan en centros públicos deberán atender en los dos idiomas, como establece la ley ordinaria”, matiza Kompatscher en declaraciones a este diario.

Que este debate de viejas rencillas históricas de la región haya emergido en 2019 ha sido una sorpresa. A fin de cuentas, los partidos independentistas alemanes se hundieron en las últimas elecciones locales (uno de ellos, el derechista Die Freiheitlichen, pasó del 17,9% de 2013 al 6,2% de 2018). Esta caída se podía observar en los debates locales, donde la confrontación entre las facciones más radicales del nacionalismo italiano y alemán había perdido cierto fuelle.

Ramón González Férriz

Sin embargo, la cuestión de los médicos no ha sido la única que ha causado polémica. Otro enredo fue el suscitado por el artículo 1 de la misma ley. Cuando este documento puntualizaba las finalidades de la oficina de la representación autonómica en Bruselas no fue redactado incluyendo los términos para referirse en italiano a esta zona (Alto Adigio), sino que solo fue incluida la palabra en alemán (Südtirol).

El caso fue engrosando y levantó tal polvareda a nivel nacional que finalmente la formación centrista de Kompatscher dio marcha atrás y anunció que modificaría el artículo incriminado. “Ha sido un error que corregiremos”, asevera Kompatscher, al añadir que lo que ha ocurrido es fruto de “una pelea entre las dos derechas, la alemana y la italiana”. “Es cierto que aquí discusiones siempre ha habido, pero quizá en los últimos años son algo más agresivas”, reflexiona.

En épocas de disputas nacionalistas en varios países europeos, la cuestión no es baladí. La misma provincia de Bolzano es una tierra de pasado turbulento que fue anexionada a Italia en 1919, tras el desmoronamiento del Imperio austro-húngaro. En los años del dictador Benito Mussolini, este prohibió el idioma alemán en las escuelas, cambió topónimos (del alemán al italiano) y trasladó allí industrias y población (del sur de Italia) en el intento de ‘italianizar’ a estas tierras limítrofes con Austria.

Resistencia alemana

El cambio, no obstante, tuvo un éxito parcial. El idioma y la cultura tirolesa no desaparecieron. De modo que, acabada la Segunda Guerra Mundial, Italia y Austria pactaron de forma pacífica cierta autonomía para la zona. Pero la calma no duró mucho. En los sesenta, los activistas del movimiento independentista Befreiungsausschuss Südtirol (el Comité para la Liberación del Tirol del Sur, BAS), exigieron la autodeterminación. Las acciones más violentas del BAS fueron principalmente sabotajes con bombas contra edificios públicos -en particular centrales eléctricas y comisarías-. Llegaron a acabar con la vida de 20 personas.

Antonio Martínez. Berlín

Su fin llegó con la reforma de su Estatuto de Autonomía en 1972, lo que puso en pie un sofisticado y amplísimo sistema autonómico que, por mucho tiempo, ha servido a calmar las pulsaciones secesionistas de parte de la población. La cohabitación entre las tres comunidades que habitan en la zona, la mayoría alemana (70% de la población), italianos y ladinos ha sido plasmada en una repartición de los cargos públicos según un modelo llamado “proporcional étnico" que reparte los oficios equitativamente por los tres bloques étnicos-lingüísticos. Todo esto es posible gracias a que los surtiroleses hoy gozan de una doble autonomía: viven en una provincia autónoma (la provincia de Bolzano) que está dentro una región autónoma (Trentino-Alto Adigio/Südtirol).

La reforma también conllevó escuelas separadas para las tres comunidades, documentos públicos traducidos en los idiomas oficiales y un sistema de devolución de impuestos por parte de Roma altamente ventajoso para sus habitantes. Una pacificación que no sólo puso fin a la violencia, sino que también ha generado envidias en el resto de Italia.

El resultado de este proceso ha permitido que Bolzano sea una de las provincias más ricas del país y de la Unión Europea (UE). En concreto, el PIB por habitante de Alto Adigio/Südtirol es de 42.300 euros al año (en España es de 25.000), mientras que la tasa de paro afecta apenas al 3,1% de la población, integrada por unos 531.000 ciudadanos que gozan de un Estado de bienestar y servicios que funcionan.

En el medio de todo, Austria

No obstante, en los últimos años, ni esta tierra se ha salvado de la nueva oleada nacionalista que recorre toda Europa. La última gran disputa se desencadenó en el invierno de 2017, cuando el Gobierno de Austria —país al que pertenece el resto del Tirol- propuso ofrecer pasaportes austríacos a los surtiroleses o altoatesinos de lengua alemana y ladina. Roma enfureció. “Se trata de una provocación. Además de que el doble pasaporte no sirve de nada pues somos todos miembros de la Unión Europea”, respondió Mario Giro, el entonces viceministro italiano de Exteriores.

La caída repentina del Gobierno austríaco no provocó que la iniciativa quedara olvidada en un cajón. El pasado septiembre el nuevo Parlamento austríaco aprobó —con los votos de los conservadores (ÖVP) y del ultraderechista FPÖ— presentar una propuesta al Gobierno italiano para abrir una negociación con Roma para poner en marcha esta iniciativa.

Los partidos independentistas de Alto Adigio/SüdTirol lo festejaron. “Es una oportunidad histórica que debería ser aprovechada”, llegó a decir Sven Knoll, líder del independentista Süd-Tiroler Freiheit. Otros, como el consejero ultraderechista Urzì, están en contra de la medida.

EFE

“El problema es que los llamados moderados se dejan llevar por los radicales”, dice Urzì, cuyo partido ha pedido asimismo la intervención del ministerio de Exteriores italiano. Kompatscher, quien tiene fama de político conciliador, insiste, sin embargo, en que toda solución“pasa por el diálogo y por respetar las sensibilidades de unos y de otros: “Somos casi una isla feliz, en la que gran parte de la población se siente orgullosa de su identidad, pese a que las derechas se obstinen en provocar”.

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