Más de un millón de chilenos marchan en Santiago contra Piñera y la desigualdad

Más de un millón de personas se manifestaron este viernes de forma pacífica y espontánea en Santiago de Chile, la marcha más multitudinaria desde que a finales de los años 80 se manifestaran en contra de la dictadura de Augusto Pinochet. Tras más de una semana de protestas contra la desigualdad, 1,2 millones de chilenos han reclamado de nuevo al Gobierno de Sebastián Piñera que realice profundas reformas en el sistema para reducir la brecha económica del país.

El estallido social, detonado por el alza del precio del billete de Metro pero sustentado en el malestar social por el encarecimiento de diversos servicios y la precariedad salarial y de las pensiones, se ha cobrado al menos 19 víctimas mortales desde el pasado viernes -cinco de ellas a manos, presuntamente, de los agentes del Estado-. Los detenidos superan ya las 6.000 personas y los heridos serían al menos 600 personas, según datos de la fiscalía.

Ainhoa Murga

El Gobierno de Piñera anunció el martes una batería de medidas, con alzas en las pensiones y otras ayudas, que no logró aplacar la rabia y frustración social. A pesar del toque de queda y de la presencia de militares en las calles tras decretar el estado de emergencia hace una semana, los chilenos han seguido manifestándose durante toda la semana a lo largo del país. El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha recibido denuncias sobre torturas, vejaciones y otros abusos y la oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, ha anunciado que enviará a dos personas al país para investigar estos hechos.

Fotografía aérea que muestra a miles de manifestantes reunidos este viernes en la Plaza Italia, en Santiago. (EFE)Fotografía aérea que muestra a miles de manifestantes reunidos este viernes en la Plaza Italia, en Santiago. (EFE)Fotografía aérea que muestra a miles de manifestantes reunidos este viernes en la Plaza Italia, en Santiago. (EFE)

"La región metropolitana es protagonista de una pacífica marcha de cerca de un millón de personas que representan el sueño de un Chile nuevo, de forma transversal sin distinción", ha indicado la intendente Karla Rubilar, al tiempo que ha calificado la jornada de "histórica".

Para Piñera, que abordó el conflicto decretando toque de queda y hablando de una sociedad "en guerra" a la que había que combatir para más tarde disculparse por la "falta de visión" para abordar las demandas sociales, la multitudinaria marcha de este viernes ha servido para que todos "escucharan el mensaje". "Con unidad y ayuda de Dios, recorreremos el camino a ese Chile mejor para todos", ha expresado a través de su cuenta de Twitter. La ciudadanía reclama la dimisión del presidente y un grupo de parlamentarios han planteado ya iniciar un proceso de acusación constitucional en su contra, que si tiene éxito implicaría la destitución de Piñera, como responsable de las muertes y abusos a manos de los militares.

Una histórica marcha

La santiaguina Plaza Italia, punto neurálgico de la ciudad y enclave principal para las concentraciones de los últimos días, fue el escenario de una masiva manifestación a la que llegaron chilenos desde los puntos más lejanos de la ciudad. Los manifestantes desplegaron una gran bandera nacional donde se podía leer el lema de las protestas, "Chile despertó", al tiempo que en el principal edificio de esa plaza podía leerse "Por la dignidad de nuestro pueblo, a la calle sin miedo".

Ainhoa Murga

Pese al pacifismo general de la concentración, transcurridas varias horas los antidisturbios empezaron a dispersar a los ciudadanos con gases lacrimógenos. La mayoría de los ciudadanos puso entonces rumbo a su casa antes de que se iniciase la octava noche con toque de queda en la capital chilena. Fue también una nueva noche de vandalismo, con encapuchados prendiendo fuego las entradas de la estación de metro de la plaza, Baquedano, y aprovechada por otros para saquear supermercados y otros comercios.

Las pérdidas comerciales en estos ocho días de disturbios alcanzan los 1.400 millones de dólares, según la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), de ellos 900 por destrozos y saqueos en 25.000 locales comerciales y 500 millones por lucro cesante.

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