Los papeles que explican el 'narcotráfico de Estado' en la Venezuela chavista

Entre 240.000 y 300.000 toneladas de droga transitan al año por territorio venezolano. Luego, esas cantidades originadas en Colombia, llegan principalmente a los mercados de Estados Unidos y Europa por vías intermedias como Honduras o México, donde los carteles tienen engrasada la logística para culminar el proceso y que la droga llegue al consumidor. Lo cuenta a El Confidencial una buena conocedora del asunto, Mildred Camero, durante años la principal magistrada venezolana de la Comisión Nacional Contra el Uso Ilícito de las Drogas de Venezuela (Conacuid). Camero ejerció hasta que sus investigaciones colisionaron con los intereses de dirigentes del Gobierno de Hugo Chávez. Fue apartada en 2005.

Este diario ha tenido acceso a documentos inéditos que ahondan en las informaciones ya publicadas. Esos archivos ayudan a mejorar el conocimiento sobre el narcotráfico al que están vinculados gobernantes e instituciones del chavismo. Publicamos aquí algunos de los más del centenar que hemos obtenido.

Uno de los protagonistas de la historia del narcotráfico durante el chavismo es Walid Makled, alias ‘El Turco’, quien fue condenado en 2015 en primera instancia a casi 15 años de prisión por narcotráfico y blanqueo de capitales. Tras un recurso de la Fiscalía General, la pena se incrementó hasta los 21 años de. Fue juzgado en Venezuela después de que fuera extraditado desde Colombia. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y la DEA califican a este venezolano de origen sirio-libanés como uno de los más importantes narcotraficantes globales, “el rey entre los cerebros de la droga”.

Según relatan fuentes de la Inteligencia del chavismo, desde finales de los noventa, Makled montó la mayor estructura de transporte de cocaína desde Colombia. Y lo hizo con la colaboración de la Guardia Nacional Bolivariana, un cuerpo armado fundado a imagen y semejanza de la Guardia Civil española. Su mayor campo de operaciones lo ubicó en el estado norteño de Carabobo y usó la ciudad de Puerto Cabello, bañada por el Caribe, para hacerse fuerte en un negocio que movía cientos de millones de dólares cada año.

Un informe confidencial del Ministerio de Interior y Justicia en poder de este diario señala que su actividad delictiva se inició a mediados de los noventa como “pirata de carretera”. Interceptaba y robaba camiones que transportaban electrodomésticos.

“Makled empezó primero cuidando las rutas, la droga, haciendo tumbes [lo que significa quitarle la droga a otros grupos criminales] hasta que se fue apoderando del el negocio y comenzó a trabajar directamente con los carteles de la droga”, narra Mildred Camero. Llegó a ser propietario de la aerolínea Aeropostal.

Ese mismo informe de Interior citado señala que entre los años 2000 y 2001 Makled, de 50 años de edad hoy, obtuvo una licencia en exclusiva para comercializar 600 millones de toneladas anuales del fertilizante urea para uso agrícola, en principio. El contrato lo obtuvo de la empresa pública Paquiven, una filial de la estatal petrolera PDVSA. La urea es un fertilizante que se usa como precursor para fabricar cocaína y otras drogas. Según ese informe, desviaba la urea “hacia Colombia, donde era utilizada por los carteles de la droga para procesar la cocaína”.

Inversiones Makled CA es la empresa matriz de ‘El Turco’ y su familia desde 2000. Con ella firmó Paquiven el contrato de la urea. Conforme a las investigaciones de la justicia venezolana, en torno a esa sociedad se crearon otras que fueron blanqueando las enormes sumas de dinero que conseguía la familia a través de otras empresas registradas en países como Panamá.

En 2004, las autoridades incautaron 500 toneladas de fertilizantes a la empresa de Makled. La incautación se produjo en Santa Elena de Uairén, una localidad al sur del país cercana a la frontera con Brasil. Un lugar de selva donde no se da mucha producción agrícola. El representante de Inversiones Makled que trató con las autoridades que decomisaron la mercancía fue Haisam al Aissami, primo de Tareck el Aissami, exministro del Interior con Chávez y actual vicepresidente para el Área Económica. Este último está en búsqueda y captura por una orden reciente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos. Lo acusan de “narcotráfico internacional”.

Los Aissami, que tuvieron el favor de Hugo Chávez y lo tienen también ahora del actual presidente Nicolás Maduro, llevan desde entonces involucrados en el narcotráfico. Esta no es solo una afirmación de las autoridades estadounidenses, sino también de fuentes de la Inteligencia venezolana consultadas por El Confidencial.

Amor y desamor entre Chávez y Makled

Walid Makled compró la voluntad del gobernador del estado de Carabobo, Luis Felipe Acosta Carlez, una persona de confianza del propio Chávez y con la que el narcotraficante compartió negocios. “Nosotros lo investigamos en 2002-2003 porque teníamos un proyecto para reformar Puerto Cabello, pero fue muy difícil porque el propio gobernador se opuso a nuestras operaciones. Era necesario poner tecnología punta para detectar y parar la salida de la cocaína y de los químicos que sirven para procesar la cocaína y la heroína”, explica la magistrada antidroga Mildred Camero.

En uno de sus discursos durante una campaña electoral, Chávez nombró a Makled como un “ciudadano cívico” que le había aportado dinero para su campaña. Le dio las gracias y lo felicitó públicamente. En una entrevista que Univision le hizo en marzo de 2011 cuando estaba detenido en Bogotá antes de ser extraditado a Venezuela, ‘El Turco’ aseguró que había aportado dos millones de dólares al partido de Chávez. Además, señaló que tenía en nómina a cinco diputados, 40 generales y muchos más oficiales medios del Ejército. “Es que eran todos mis amigos, bueno... mis examigos, ¿entiendes? Eran, son generales, ministros, diputados, gobernadores, eso, eso eran”, contó Makled.

Pero hacia 2008 la buena relación del narcotraficante con el inquilino del palacio presidencial de Miraflores se truncó. Por dos razones fundamentales. En primer lugar, ciertos generales del Ejército venezolano se aliaron con las FARC y el Cartel del Golfo mexicano para disputar el monopolio del control del narcotráfico a la alianza estratégica entre civiles como Makled y la Guardia Nacional Bolivariana.

Como segunda causa, su hermano Abdala Makled se postuló en 2008 a la alcaldía de la ciudad de Valencia, en el estado de Carabobo. Pero el comandante tenía en mente a su propio candidato. Antes de las elecciones, en noviembre de 2008, miembros del Ejército irrumpieron en la Hacienda de Rosario de los Makled. La finca era enorme y tenía hasta una pista de aterrizaje para aeronaves. Encontraron 400 kilos de cocaína y detuvieron a los hermanos Abdala y Betsi Makled y a tres policías regionales de Carabobo que custodiaban la droga.

Tras la operación, ‘El Turco’ se vio obligado a huir y abandonar la estructura delictiva que le había costado 15 años en edificar. Fue detenido en Cúcuta (Colombia) en 2010 y finalmente extraditado en 2011 a Venezuela. Interpol se había hecho eco de una alerta roja emitida por Venezuela para capturarlo. Estados Unidos pujó también por conseguir la cabeza de Makled y que se enfrentara a su justicia por “haber construido un vasto imperio global de narcotráfico”, según se lee en un escrito del fiscal de Nueva York Preet Bharara fechado en noviembre de 2010.

Según señala la exjuez antidroga Mildred Camero, eliminado Makled del mapa, el Ejército venezolano y las FARC se hicieron con el control del narcotráfico.

El avión de los 5.600 kilos de cocaína

Al mando de la operación del Ejército que acabó con el imperio de los Makled estuvo Hugo Carvajal, entonces jefe de la Contrainteligencia Militar. Carvajal da fe de la aprehensión de los 400 kilos de cocaína en la hacienda de los Makled, además de dos avionetas para transportar droga. “Sabíamos que en esa finca había movimientos de transporte de mercancías sospechosas, así que montamos un dispositivo y conseguí una fuente que era vecino de los Makled”, cuenta Carvajal a El Confidencial. Esa fuente humana era el veterinario Francisco José Larrazábal. Sicarios a las órdenes de ‘El Turco’ lo asesinaron poco después.

Hugo ‘El Pollo’ Carvajal aguarda estos días en Madrid el devenir de su destino. Espera si es finalmente entregado o no a Estados Unidos por presuntos delitos de narcotráfico. La Audiencia Nacional denegó en septiembre su extradición, pero la Fiscalía ha recurrido la decisión.

Carvajal siente que la operación que él dirigió y que finalizó con el imperio de los Makled enojó a ‘El Turco’ hasta el punto de que cuando este fue visitado en una cárcel de Bogotá por agentes de la DEA para interrogarlo lo delató por venganza. Lo señaló como cerebro de una operación que en 2006 aspiraba a colocar en el mercado de Estados Unidos hasta 5.600 kilos de cocaína desde Venezuela. El avión DC-9 con esa enorme cantidad de droga se averió y tuvo que aterrizar en un aeropuerto mexicano distinto del previsto. Las autoridades mexicanas detectaron la cocaína y la incautaron. Es uno de momentos icónicos de la lucha histórica contra el narcotráfico en esa parte del mundo.

Varios autos de acusación de la Justicia estadounidense, firmados por el fiscal Preet Bharara del juzgado del Distrito Sur de Nueva York, imputaron a Walid Makled y a Hugo Carvajal por coordinar el transporte de esa droga con destino final el mercado norteamericano.

‘El Turco’ aseguró antes de ser condenado a 15 daños de cárcel que pagaba al jefe de la Dirección de Inteligencia Militar a través de sus oficiales colaboradores. Carvajal lo niega en rotundo. “Si Makled me pagaba para protegerlo, ¿por qué dirigí yo la operación que allanó su finca? ¿Por qué no acusaron a ninguna autoridad responsable en materia antidrogas de Venezuela? ¿Por qué no acusan a Fernando Blengio preso desde 2009 en EE UU?”, se pregunta Carvajal en conversación con este diario.

El mexicano Fernando Blengio era el propietario del DC-9 decomisado que transportaba los 5,6 toneladas de cocaína distribuidas en 128 maletas. En un audio grabado recientemente desde la prisión de Carolina del Norte donde cumple condena por tráfico de drogas y al que ha tenido acceso este medio, Blengio cuenta que Hugo Carvajal no tuvo nada que ver con el caso del DC-9. “Me reuní con un tal general Carvajal, pero no luego pude comprobar que no era él, sino un farsante que me quitó un millón de dólares”, dice Blengio en el audio. El mexicano no pena cárcel por el caso que salpica a Carvajal, sino por otros.

Entretanto, la droga continúa transitando por Venezuela. “Todo el país es una ruta para el narcotráfico. Ahora sucede más que nunca debido a las dificultades económicas que sufre la gente, mucho peores de lo que puedas imaginar. Y los radares militares se siguen desactivando cuando pasa un avión con droga”, concluye el exjefe de la Inteligencia militar del chavismo.

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