La negociación del Brexit hace aguas por el "no" de los unionistas irlandeses al acuerdo

Se complica el escenario para Boris Johnson. Los norirlandeses del DUP -socios del Gobierno tory en minoría- han comunicado que, tal y como están las cosas, no pueden respaldar el acuerdo que el primer ministro intenta cerrar con Bruselas, donde este jueves comienza una cumbre europea crucial. "Hemos estado involucrados en las negociaciones en marcha con el Gobierno. En el estado actual de las cosas, no podemos apoyar lo que se está proponiendo en materia aduanera y de consentimiento y la falta de claridad sobre el IVA", señalaba la líder del DUP Arlene Foster en un comunicado. De momento, los norirlandeses no cierran la puerta a nada y aseguran que "siguen trabajando" con Downing Street. Pero el tiempo se agota.

Tras perder la mayoría absoluta en las elecciones de 2017, el Ejecutivo conservador se vio obligado a pedir apoyo a los unionistas para poder gobernar. Y esta situación siempre ha atado las manos al Número 10 en las negociaciones del complejo divorcio, donde precisamente evitar la frontera en Irlanda siempre ha sido el principal escollo.

Nacho Alarcón. Bruselas

El DUP nunca ha querido que Irlanda del Norte quede con un estatus diferente al del resto del Reino Unido. Pero si la provincia británica no queda alineada con el mercado único para bienes y unión aduanera es casi imposible evitar una frontera dura con el sur de la isla de Irlanda, la línea roja que siempre se han puesto tanto Londres como Bruselas para respetar el Acuerdo de Viernes Santo que en 1998 trajo la ansiada paz al Ulster.

Comunicado del DUP.Comunicado del DUP.Comunicado del DUP.

La propuesta inicial que Johnson mandó a la UE implicaba dejar a Irlanda del Norte alineada con mercado único solo para bienes, pero sacar a todo el Reino Unido de la unión aduanera. Y el DUP estaba conforme. Pero este plan no evitaba los controles y el 'premier' comenzó a realizar unas concesiones que le fueron alejando cada vez más de sus socios de Gobierno.

Por otro lado está la cuestión de la "concesión". En la propuesta original de Johnson se planteaba que la Asamblea de Belfast pudiera votar cada cuatro años si quería continuar alineado de alguna manera a la normativa comunitaria. Pero no se especificaba si esa votación sería por mayoría simple o por doble consenso - votado tanto por la mayoría de los partidos católicos como por mayoría de partidos protestantes- como se establece en el Acuerdo de Viernes Santo para medidas importantes.

Bruselas tampoco veía esta clausula con buenos ojos. Al fin y al cabo, era dar a Belfast capacidad de veto. Y si en cuatro años decide abandonar la regulación comunitaria sin que Londres y la UE hayan cerrado para entonces un acuerdo comercial, volvía a surgir el gran problema de la frontera dura con la República de Irlanda.

E. Andrés Pretel

En definitiva, desde que empezaron las arduas negociaciones del Brexit hace ya tres años, se daba por hecho que cualquier solución para Irlanda que fuera aprobada por el DUP jamás contaría con el visto bueno de los Veintisiete. Y cualquier propuesta que tuviera el beneplácito de Bruselas, jamás agradaría a los norirlandeses. El problema es que sin el respaldo del DUP es especialmente complejo ratificar en última instancia cualquier pacto de salida en Westminster.

El actual líder de los 'brexiteers' más acérrimos entre los 'tories', Steve Baker, considera que se puede apoyar un "acuerdo tolerable"

Bien lo sabe la ex premier Theresa May, quien cosechó tres humillantes derrotas cuando intentó aprobar en los Comunes el pacto que cerró el año pasado con la UE. La anterior inquilina de Downing Street jamás contó tampoco con el apoyo del núcleo duro de tories euroescépticos.

En la época de May, el cabecilla de este grupo, bautizado como "Los Espartanos", era Jacob Rees-Mogg. Pero ahora este último forma parte del nuevo Gabinete como responsable del Partido Conservador en la Cámara de los Comunes. En este sentido, se han logrado acercar posturas. Tras intensas reuniones en las últimas horas, el actual líder de los 'brexiteers' más acérrimos en el seno de los 'tories', Steve Baker, considera que se puede apoyar un "acuerdo tolerable". Existen aún divisiones internas, pero se respira cierto optimismo.

Celia Maza. Londres

Con todo, sin los 10 escaños claves del DUP es muy complicado lograr el ansiado número de 320 votos necesarios en los Comunes para ratificar cualquier pacto. Johnson requeriría del apoyo de una docena de diputados laboristas. Pero solo cinco apoyaron en su momento a May.

'Super Saturday'

Está previsto que el Parlamento discuta este jueves una moción para celebrar una sesión extraordinaria el sábado, la primera en fin de semana desde la Guerra de las Malvinas en 1982. En caso de que para el 19 de octubre, Westminster no haya ratificado ningún acuerdo, la llamada 'Ley Benn' obliga al primer ministro a solicitar una nueva extensión de plazos a Bruselas a fin de evitar el temido divorcio caótico para el 31 de octubre, cuando termina la prórroga actual concedida por los Veintisiete. Johnson siempre había defendido que sacaría al país del bloque para finales de mes. Por tanto habrá que ver ahora si, en ausencia de pacto, cumple su palabra o la normativa.

En este contexto, el líder 'tory' puede ir este jueves a la cumbre de Bruselas y firmar aún con todo el acuerdo para intentar ratificarlo en la Cámara Baja. O se podrían alargar negociaciones y celebrar antes de que termine octubre una cumbre europea extra, una posibilidad que cada vez toma más peso.

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