"Hacía la ruta de Murcia a UK, metieron seis inmigrantes en mi camión y casi mueren"

Rubén García, de 39 años y natural de Madrid, llevaba tres días y medio de viaje cuando oyó unos golpes en la pared del camión frigorífico que conducía desde Murcia a Newcastle (Reino Unido). "Oí 'pom, pom' y pensé, 'me cago en la puta'", recuerda. Solo le quedaban unos kilómetros hasta el destino, la empresa donde debía descargar los palets de melones y sandías que transportaba. "Me pasó algo similar al caso de los 39 inmigrantes que han aparecido muertos en un camión en Reino Unido", explica a García a El Confidencial. Sin haberse percatado hasta entonces, este conductor madrileño llevaba seis adolescentes iraníes en su contenedor frigorífico. Para cuando llegó la policía británica en respuesta a su denuncia, dos de ellos estaban desmayados y no podían ni moverse, medio muertos ya víctimas de la hipotermia o la asfixia.

Lo que siguió fue una confusión de policías, interrogatorios, mal inglés, abogados, dormir en el calabozo, preguntas e investigaciones para asegurarse de que García no había colaborado con las mafias de inmigrantes que organizan viajes para personas desesperadas en camiones de mercancías en condiciones sumamente precarias hacia el Reino Unido desde varios países de Europa. El último caso, que ha conmocionado a Reino Unido, ha sido el macabro hallazgo de 39 cadáveres, 31 hombres -uno de ellos adolescente- y ocho mujeres de nacionalidad china, en el remolque de un camión en el Parque Industrial Waterglade que, según las primeras investigaciones de la policía del condado de Essex, provenía de Bélgica.

Rubén Rodríguez

"Cuando iba a llegar a Newscastle yo iba hablando con un compañero por teléfono, y oí los golpes. Pensé 'a ver si va a ser motor del frigorífico'. Empezamos a oír más golpes y gritos, que hasta los oía mi compañero por el Bluetooth. Me dijo: 'compañero, que llevas gente dentro' (...) Estaba a tres kilómetros o cuatro [del sitio donde tenía que descargar]. Cuando llegué allí lo primero que hice fue avisar al encargado, que no me hacía mucho caso hasta que les dije: 'Please, call the police, I have immigrants in my lorry'", recuerda García, que entonces trabajaba para la empresa de transportes Inter Almafrío Puntas S.L.

Recuerda los detalles con meridiana claridad. "Fue hace un año, el 13 de julio". Su relato, que por poco acaba en tragedia tanto para los inmigrantes como para él mismo, empieza en Murcia, donde cargaron su camión, un trailer frigorífico articulado de 16 metros, con palets de fruta. Él cree que los inmigrantes se colaron entonces, que las mafias tendrían sobornado a algún empleado de la empresa local donde cargó la mercancía.

Please, call the police, I have immigrants in my lorry

El transporte de mercancías internacional puede ser algo peligroso, por robos o por asaltos, y García toma sus precauciones. Además de los precintos metálicos que colocan las empresas una vez cargado el tráiler del camión, García hace fotos (y las envía a su jefa) del antes y el después, para en los sitios reglamentarios con buena iluminación y vigilancia y, por si fuera poco, hace pequeñas marcas en los tornillos de las puertas traseras de su camión para asegurarse que nadie los quita y vuelve a colocar.

"Aunque lleves los precintos, las mafias están ya muy avanzadas y te desatornillan las bisagras de un lado de la puerta y la abren, la sujetan, se meten los que se tengan que meter, vuelven a cerrar la puerta y atornillan de vuelta las bisagras", explica García.

Puntos de tránsito

Las mafias transportan a los inmigrantes desde "puntos de tránsito" en el norte de Francia, Bélgica o Países Bajos hasta zonas de descanso de los camioneros en su ruta a Reino Unido, para luego allí montarlos en los camiones estacionados y momentáneamente desguarnecidos.

Se conocen todos los caminos y rutas habituales de los camioneros. "Al principio estaban todos (los inmigrantes) en la zona de Calais y Dunkerke, y llegó un momento que no nos dejaban parar allí", explica el camionero madrileño. Para llegar a Reino Unido desde España, muchos camioneros toman un desvío poco después de la ciudad francesa de Tours (entre Poitiers y Orleans), pues esa autopista, la A-28, que pasa por Le Mans y Ruán, es más barata que otras opciones. "Se intentaba ir por ahí pero claro, las mafias se lo saben todo, y ahora es imposible: es dejar el camión en una gasolinera, debajo de farolas y con cámaras, y que se metieran allí también".

"Ya no es solo en la A-28, ahora se te cuelan en todas partes", admite. La ruta desde Francia por el Canal de la Mancha es una de las más transitadas, pero no la única para llegar al Reino Unido, donde entran cada año algo más de 3,6 millones de camiones a través de los 40 puertos principales.

"Las redes de tráfico de migrantes han demostrado ser versátiles y tenaces, adaptándose a las acciones que toman las fuerzas del orden público al cambiar rápidamente las rutas que utilizan para contrabandear migrantes a la UE", señalan por su parte desde la Europol, el cuerpo policial conjunto de la Unión.

Aunque sea peligroso para los inmigrantes a las mafias les da igual, ya tienen el dinero en el bolsillo. Como si se mueren

Por uno de esos caminos condujo García hacia Newcastle (norte de Inglaterra), cruzando en el eurotúnel los 5 kilómetros y medio del Canal de la Mancha. En Calais, en el lado francés de la frontera, el personal de aduana o pasa unos perros o utiliza una maquinaria que detecta los latidos del corazón y el movimiento.

A él le apartaron a un lado ("¡claro que la máquina notó algo raro, llevaba 6 tíos!"), le quitaron el precinto con una cizalla, abrieron y miraron dentro. "Lo que pasó es que los palets estaban colocados al revés, en lugar de los palets más altos al principio del camión y los más bajos más cerca de la puerta, estaban de menos a más. Entonces, el gendarme se subió a la escalera con una linterna y miró, pero estaban escondidos y no los vio, porque estaban por debajo".

Le dejaron pasar sin ningún control extra y con un nuevo precinto. En el lado inglés, la policía pasa una reata de perros que olisquean todos los camiones, pero no detectaron nada en el de García.

Todo este itinerario tuvo que repetirlo varias veces mientras le interrogaba la policía británica, que tras examinar su historia, comprobar que su relato coincidía con la información del GPS en el vehículo, chequear su móvil y cuentas bancarias, finalmente fue puesto en libertad, aunque su nombre siguió saltando alarmas cada vez que regresaba al Reino Unido en los meses siguientes.

11.000 euros por pasaje

García tuvo más suerte que un conocido del gremio, que llevaba 4.000 euros en la cabina cuando lo detuvieron con 20 personas en la parte de atrás del camión. "Que luego piensas, 4.000 euros parece poco por llevar 20 personas. Jugártela por 4.000 euros...". Este español cumple ahora condena en Reino Unido. El delito de introducir personas en el país de forma deliberada acarrea hasta 14 años de prisión y un mínimo de seis.

En algunos casos, los inmigrantes han pagado hasta máximos de 11.000 y 14.500 euros por el aventón al Reino Unido desde países "de tránsito" como Francia, Bélgica y Países Bajos. En 2015, las mafias del tráfico de inmigrantes en Europa habrían generado un volumen de negocio de entre 3 y 6 mil millones de euros, según estimaciones de la Europol.

El conductor del camión donde se encontraron los 39 cadáveres de inmigrantes, un joven de 25 años natural de Irlanda del Norte, está también detenido por la policía, que lo investiga bajo sospecha de asesinato.

Morir de frío

Ningún inmigrante murió en el camión de García, aunque estuvieron a punto de hacerlo. Según explica, durante la primera parte del trayecto colocó el termostato en automático, lo que significa que el chorro de aire frío hacia el interior del contenedor se apaga y se enciende cuando la temperatura sube de 9 grados. Pero, al acercarse a su destino, lo colocó en temperatura fija, es decir: un continuo chorro de aire helado para mantener la mercancía lo más fresca posible, en torno a los 8 grados o menos. Aunque los inmigrantes llevaban sacos de dormir, no fueron suficientes para contrarrestar las bajas temperaturas que casi se los llevan por delante.

"Aunque sea peligroso para los inmigrantes a las mafias les da igual, ya tienen el dinero en el bolsillo. Les da igual que lleguen o no, que les pillen o no, pues ya les han pagado. Como si se mueren".

El destino dorado es el Reino Unido. Según explica la Policía británica, la mayoría de los inmigrantes escapan al abrir las puertas del vehículo en cuanto llegan a la zona de Londres, y no suelen ir más al norte. Muchas veces son familias enteras.

En Londres un amigo de García fue retenido durante unas horas cuando un vecino escuchó unos gritos que salían del camión, donde había una veintena de inmigrantes, hombres, mujeres y niños (no fue finalmente detenido, pues los agentes hablaron con los inmigrantes y quedó libre de sospecha). En otra ocasión, el propio García sufrió otro intento de abordaje cuando, en una pequeña y oscura gasolinera en la carretera entre Calais (Francia) y Brujas (Bélgica), varios inmigrantes subsaharianos le abrieron una paletera (cajones en la parte baja del camión donde van los palets vacíos) para intentar ocultarse dentro, pero fueron detenidos por agentes de paisano que vigilaban el lugar antes siquiera de que el madrileño terminara de cargar el depósito. Según cuenta García, los inmigrantes siempre quieren llegar a la isla británica, y no tiene problemas semejantes en otras rutas por el resto de Europa.

"Las mafias les venden que allí se vive genial", supone. Pero el precio, muchas veces, es un viaje en condiciones infrahumanas que acaba en tragedia.

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