Escocia será la primera nación de UK en prohibir el castigo corporal a niños

El 20 de diciembre de 2007, España prohibía por ley los castigos físicos a los niños. Hasta entonces, el artículo 154 del Código Civil dejaba en manos de padres o tutores la potestad de que "corrigieran moderadamente". Sin embargo, desde entonces, ese mismo artículo señala que "la patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a su integridad física y psicológica".

Otros países europeos también llevan artículos similares en sus leyes nacionales, desde que Suecia diera el primer paso en 1979. Pero ninguno de los miembros del Reino Unido habían contemplado hasta ahora esa posibilidad. Escocia ha anunciado que prohibirá por ley el castigo físico a los niños y pegar a los menores se convertirá en un delito penal.

El Confidencial

El objetivo de la reforma escocesa es que los ataques a los niños sean calificados como agresión de la misma manera que pasa con los adultos. Sin embargo, hasta ahora, quien agrede a un niño puede decir en su propia defensa que ha proporcionado un "castigo razonable" o que ha llevado a cabo una "agresión justificable", siempre y cuando el menor no haya alcanzado los 16 años.

Un país dividido

Para la mayoría de los escoceses, la prohibición no debería hacerse por ley. Varias encuestas citadas por la BBC revelan que hay una mayoría de ciudadanos que prefiere que la ley "se quede como está" ya que se corre el peligro de que se criminalice a los "buenos padres" por educar a sus hijos a su manera.

La mayoría de los escoceses prefiere que la ley se quede como está actualmente

Un estudio de 2015 revela que el castigo físico a los niños es muy superior en Escocia a otros países occidentales. De hecho, se cree que 3 de cada 4 padres han pegado alguna vez a sus hijos como forma de educarles. Por eso, los impulsores de la medida aseguran que en los países en los que se introdujo la prohibición se han reducido las agresiones a los menores ampliamente.

En el lado opuesto se encuentran quienes se oponen a esta ley. Creen que, aunque la intención es buena, puede hacer más daño que proporcionar beneficio ya que la actual ley solo permite a los padres usar "una disciplina muy leve". Califican a los cambios de "innecesarios" y que pueden provocar intervenciones traumáticas "en familias buenas".

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