El otro dictador de Mingorrubio: cómo los restos de un dominicano llegaron a Madrid

Después de 44 años, Franco abandona el Valle de los Caídos. Tras la muerte del dictador en 1975, que dio paso a una nueva era en España, el cuerpo de quien había gobernado férreamente el país era enterrado en la basílica de la Santa Cruz del Valle, donde sus restos han descansado durante casi medio siglo. El PSOE se propuso extraer los restos del 'generalísimo' de un lugar construido con el sudor y la sangre de muchos presos esclavizados, y propuso trasladarlos al cementerio de Mingorrubio, donde descansa su esposa, Carmen Polo. Este día 24 de octubre de 2019 el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez cierra así un largo proceso político y legal que abrió, hace más de una década, durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero.

[Sigue la exhumación de Franco en directo]

El escenario final, el cementerio de Mingorrubio, donde se encuentra la tumba del expresidente Carlos Arias Navarro y de muchos otros políticos españoles y de una gran cantidad de altos cargos del franquismo. No obstante, Francisco Franco no compartirá únicamente espacio con los que pensaron como él dentro del país, sino que lo hará con otro dictador con el que le unía su ideología. Rafael Leónidas Trujillo gobernó, con la misma mano de hierro y con igual sentimiento anticomunista que Franco, entre 1930 y 1961 en la República Dominicana, a ratos como generalísimo y a ratos, gracias a presidentes de paja que le servían como títeres. En los más de treinta años de dictadura dominicana, se estima que perdieron la vida unas 30.000 personas por motivos políticos o por simple voluntad del propio Trujillo.

Uno de los casos más icónicos de su sangriento mandato es el que se conmemora cada 25 de noviembre bajo el nombre de Día contra la Violencia de Género: la muerte de las 'Mariposas', Patria, Minerva y María Teresa, las hermanas Mirabal. Férreas activistas por los derechos de los dominicanos y opositoras al régimen de Trujillo, fueron juzgadas junto a sus maridos por atentar contra la seguridad del Estado: sus maridos fueron encarcelados y ellas, puestas en libertad. Y en libertad fue cuando, aprovechando una de las visitas de las mujeres a sus esposos, fueron interceptadas por la Inteligencia militar de Trujillo, que acabó con sus vidas a base de golpes y con armas blancas. Existe una historia que, boca a boca, cuenta que Trujillo mató a una de ellas porque estaba enamorado y ella lo había rechazado, aunque el motivo que la llevó a ser asesinada junto a sus hermanas es que las tres organizaron el mayor movimiento de oposición que tuvo el dictador en más de tres décadas.

La muerte de las 'mariposas' dominicanas, el 25 de noviembre de 1960 fue un punto de inflexión en República Dominicana y dio paso al inicio del fin de la 'era Trujillo', ejecutado el 30 de mayo del año siguiente cuando volvía a su vivienda. En la avenida George Washington, una vía que transcurre en paralelo a la costa caribeña de la capital, fue interceptado por un grupo que, al alcanzar el vehículo en el que viajaba el dictador, no dudó en disparar a matar. Su familia trató de abandonar el país con el cuerpo de Trujillo, y ante la imposibilidad de hacerlo, éste tuvo que ser enterrado en el país: el funeral arrancó en el Palacio Nacional para acabar depositando sus restos en San Cristóbal, su localidad de nacimiento.

Duró poco en su ciudad natal, y apenas seis meses después tuvo lugar su primera exhumación: según recoge 'Las tumbas de los Trujillo', de Franklin Gutiérrez, el 18 de noviembre de ese mismo año, en plena medianoche, el hijo del dictador, Rafael Leónidas Trujillo Martínez, 'Ramfis', recuperaron su cuerpo, abordaron el yate 'Angelita' y partieron hacia Europa. Por el camino fueron interceptados por las fuerzas de seguridad ante la presunta presencia de grandes cantidades de dinero y oro, por lo que tuvieron que regresar a su país. Y desde allí, y atras los chequeos pertinentes, el féretro en el que descansaba Leónidas Trujillo fue enviado a Francia en un avión que aterrizó en el aeropuerto de Orly el 30 de noviembre: al día siguiente, el cuerpo del dictador dominicano era inhumado en el famoso cementerio de Père-Lachaise, donde descansan los restos de artistas de la talla de Édith Piaf u Oscar Wilde.

Nueve años en París... y hacia Madrid

El panteón en el que se inhumó a Trujillo estaba al lado del del novelista de Marcel Proust, aunque apenas recibió visitas durante su casi década en suelo francés. La página web del cementerio ni siquiera tiene una mínima mención a Trujillo, pero el tiempo que pasó en Francia acabó por decisión de la viuda en 1970. El hijo de ambos, 'Ramfis', quien había dirigido el traslado del féretro de su padre hasta suelo europeo, había muerto en un accidente de coche en Madrid, y allí fue donde María Martínez decidió que deberían descansar los restos de su marido, acompañando a los de su hijo.

Lápidas en Mingorrubio, con el panteón del dictador Trujillo al fondo. (D.B.)Lápidas en Mingorrubio, con el panteón del dictador Trujillo al fondo. (D.B.)Lápidas en Mingorrubio, con el panteón del dictador Trujillo al fondo. (D.B.)

Ahora, en el mismo camposanto en el que Carmen Polo se reencuentra con su marido, se encuentra un gran panteón de color negro en el que solo se pueden leer dos palabras: Familia Trujillo. Ahí es donde se encuentran los restos del tirano dominicano, en una pequeña construcción de la que parece que nadie se ocupa, y cuyo techado llegó a derrumbarse allá por el año 2008. Franco y Trujillo pues, vuelven a reunirse.

Las relaciones bilaterales entre la República Dominicana de Trujillo y la España de Franco se vieron reforzadas gracias a una visión común, y a los lazos de hispanidad y catolicismo que compartían ambos dictadores, tal y como explicó a Efe el historiador dominicano Juan Daniel Balcácer, miembro de la Academia Dominicana de la Historia y autor de un libro sobre el dictador. Desde los años 30, Trujillo ya profesaba cierta admiración por el dictador español y llegó a inspirarse en él "para poner en marcha el catolicismo ultra" en su país, según Matilde Eiroa San Francisco, doctora en Historia Contemporánea, especialista en el periodo del franquismo y profesora de la Universidad Carlos III de Madrid. No solo admiraba a Franco: Trujillo sentía una "gran admiración" por "paradigmas pretorianos como Hitler o Mussolini", y en mitad del franquismo incluso visitó España, donde fue "recibido con honores".

Aunque no en el mismo espacio, en Madrid también descansa el dictador cubano Fulgencio Batista, derrocado en la revolución que dirigió Fidel Castro. Varios analistas sostienen que Estados Unidos, en la década de los sesenta y antes de que el dominicano fuera ejecutado, estaba interesado en la muerte de Trujillo, al tiempo que miraban con recelo lo que había ocurrido en Cuba. Washington entendía, según expertos, que la represión de la dictadura de Trujillo podría provocar una reacción filocomunista en el pueblo dominicano, como la que había ocurrido en la isla vecina, y temían que la influencia comunista aumentara en un momento en el que Cuba ya había firmado una declaración de carácter socialista que pervive en la actualidad. No hubo tiempo para revolución en República Dominicana.

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