El Brexit de Boris en Westminster: un puñado de diputados deciden el futuro de la UE

La batalla del Brexit más compleja nunca estuvo en Bruselas, sino en Londres. Bien lo sabe la ex 'premier' Theresa May que intentó sin éxito hasta en tres ocasiones ratificar en Westminster el acuerdo que en su día cerró con la Unión Europea. Por lo tanto, pese a la fumata blanca de la última cumbre comunitaria, en ambos lados del Canal de la Mancha se contiene ahora la respiración ante lo que pueda pasar este "Super Sábado". La Cámara de los Comunes abrirá sus puertas en fin de semana, por primera vez desde la Guerra de la Malvinas en 1982. Si sus señorías no aprueban el texto, se vuelve al punto de partida. Y, según los números que manejan tanto el gobierno conservador como la oposición, la balanza la inclinarían apenas un puñado de votos.

Cierto es que Boris Johnson puede llegar a ser tremendamente persuasivo. También es cierto que viene del núcleo duro euroescéptico del Partido Conservador y cuenta, entre este grupo clave, con más simpatías que su predecesora. Pero sin el apoyo de los norirlandeses del DUP —que ya han adelantado que no respaldarán el pacto— Johnson tendrá que pescar no solo entre radicales euroescépticos o renegados de su propio partido, sino también entre los laboristas, de los que necesita al menos diez para conseguir el número de votos necesario.

Nacho Alarcón. Bruselas

¿Cómo fueron las tres anteriores votaciones en la Cámara de los Comunes?

La anterior inquilina de Downing Street Theresa May cerró a finales del año pasado un Acuerdo de Retirada con la UE, pero fracasó luego a la hora de ratificarlo en Westminster.

La primera votación el 15 de enero fue la mayor humillación hasta entonces antes por un primer ministro: 202 votos a favor frente a 432 en contra (derrota por 230 votos). La segunda votación el 12 de marzo fue por 242 a favor frente a 391 en contra (derrota por 149 votos), y la tercera votación del 29 de marzo: 286 a favor frente a 344 en contra (derrota por 58 votos).

La diferencia cada vez fue siendo menor. Sin embargo, May nunca logró la cifra mágica de los 320 votos necesarios para ratificar el acuerdo. El pacto cerrado ahora por Johnson no es radicalmente diferente del que negoció su predecesora. De hecho, es muy parecido. Y aquellos diputados que en su día querían evitar una salida caótica, siguen defendiendo ahora esta postura. En el universo Brexit nada se puede dar por hecho, pero muchos consideran que los 286 votos a favor de la última ocasión estarían ahora garantizados.

¿Por qué es tan importante la figura del DUP?

Cuando los conservadores perdieron la mayoría absoluta en las elecciones de 2017, tuvieron que recurrir al apoyo de los 10 diputados norirlandeses del DUP para poder gobernar. Durante todas las negociaciones del Brexit, los unionistas dejaron claro que jamás aceptarían que la provincia británica de Irlanda del Norte se quedara con un estatus distinto al del resto del Reino Unido para evitar frontera dura con la República de Irlanda, principal escollo del divorcio.

Pero el pacto que ha cerrado Johnson deja a Irlanda del Norte alineada con mercado único y unión aduanera comunitaria. Para el DUP, por tanto, se pasó la línea roja. Sus 10 votos eran clave para la aritmética en Cámara Baja. Los norirlandeses podrían abstenerse. Aunque están realmente molestos con el primer ministro y están intentando incluso convencer a los 'tories' más susceptibles de que rechacen el acuerdo con el argumento de que, poniendo frontera en el mar de Irlanda, se está poniendo en peligro la unidad del Reino Unido.

Celia Maza. Londres

¿Quiénes son "Los Espartanos"?

Los Espartanos son un grupo de 28 diputados que forman el núcleo duro de tories euroescépticos. Jamás apoyaron a May. En su momento, su cabecilla era Jacob Rees-Mogg. Pero ahora Rees-Mogg forma parte del Gabinete de Johnson, por lo que se están acercando posturas. En cualquier caso, hay mucha división y no todos estarían dispuestos ahora a dar su respaldo al nuevo texto. Aunque es difícil hacer una estimación de esos 28 calculamos que 24 están convencidos. El apoyo de este grupo es crucial.

¿Quiénes son los 'tories' rebeldes?

Hay 21 diputados que fueron expulsados en septiembre del Partido Conservador por no apoyar la estrategia del Gobierno ante el Brexit. En su momento, solo cuatro de ellos se opusieron a apoyar el acuerdo de May porque abogan por un segundo referéndum. Pero la mayoría de este grupo (16) estaría ahora dispuestos a apoyar el pacto de Johnson.

¿Los laboristas tienen la llave?

De la oposición, Liberal Demócratas, galeses del Plaid Cymru, Verdes y escoceses del SNP jamás van a apoyar el acuerdo. Por lo tanto, toda la presión está puesta ahora sobre los laboristas. Solo cinco laboristas rebeldes votaron a favor del pacto de May en la última votación de marzo. A principios de mes, 19 laboristas mandaron una carta a la UE pidiendo un pacto que pudieran apoyar. Pero a día de hoy, solo habría entre 7 o 10 realmente dispuestos a dar su respaldo a Johnson.

Celia Maza. Londres

Con el ábaco en la mano, los números no salen, pero por muy poco. Johnson podría conseguir el voto afirmativo de en torno a 315 diputados (sumando los 259 conservadores —en el caso de que ninguno se desmarque—, los "espartanos" que den su brazo a torcer, los antiguos 'tories' expulsados del partido pero partidarios de un acuerdo y un número variable de laboristas). La clave será a cuántos conservadores logre disuadir el DUP y a cuántos laboristas o independientes logre convencer Johnson.

¿Puede haber un segundo referéndum?

El líder laborista Jeremy Corbyn rechaza el pacto y aboga ahora por dar a la gente "la última palabra". En los últimos días, la posibilidad de aprobar una enmienda para que el pacto se sometiera a un nuevo plebiscito (donde se ofreciera también la opción de la permanencia) ganó cierto 'momentum'. Sin embargo, ahora se considera que no hay una mayoría en la Cámara Baja para sacar adelante un nuevo plebiscito. En cualquier caso, la campaña People's Vote ha convocado para este sábado una concentración en la que podrían participar más de un millón de personas.

Manifestantes pro-UE en Brighton (Reino Unido). (EFE)Manifestantes pro-UE en Brighton (Reino Unido). (EFE)Manifestantes pro-UE en Brighton (Reino Unido). (EFE)

¿Qué enmiendas se han presentado para el debate?

De momento se han presentado dos. La primera del ex 'tory' Oliver Letwin, ahora independiente, que pide una extensión de plazos aunque se apruebe el pacto hasta que se tramite toda la normativa necesaria luego en Westminster. No olvidemos que con el acuerdo no basta. El Parlamento tiene que aprobar luego unas normativas para "legitimar" la salida en sí.

Por otra parte, Ian Blackford, de los independentistas escoceses del SNP, ha presentado otra enmienda pidiendo una extensión de tres meses para que se puedan celebrar elecciones anticipadas.

Es el presidente de la Cámara de los Comunes, el afamado John Bercow, quien decide las enmiendas que tienen que ser luego debatidas.

¿Puede haber elecciones anticipadas?

En caso de que el acuerdo fuera rechazado, Johnson podría presentar una moción pidiendo elecciones anticipadas. Pero como ha pasado ya en dos ocasiones, se da por hecho que la oposición se negará porque lo que quiere evitar a toda costa es el escenario del divorcio caótico para el 31 de octubre, cuando termina la actual prórroga concedida por los 27.

¿Qué pasa si el acuerdo se rechaza?

Si sus señorías rechazan el pacto, la llamada "Ley Benn" obliga a Johnson a pedir una nueva extensión a Bruselas hasta el 31 de enero de 2020. Pero si el texto se rechaza por un margen muy pequeño, la UE podría conceder solo una prórroga corta para que la Cámara de los Comunes pudiera celebrar otra votación antes del 31 de octubre. En cualquier caso, aunque se aprobara, es más que posible que finalmente fuera necesario una "extensión técnica" para dar tiempo a Westminster a aprobar toda la normativa necesaria para "legitimar" la salida.

Si se aprueba el pacto, ¿qué ocurre el 1 de noviembre?

Si finalmente se aprueba el pacto y en Westminster da tiempo a tramitar toda la normativa necesaria para el 31 de octubre, el Reino Unido saldría de la UE, pero a efectos prácticos todo seguiría igual. Comenzaría un periodo de transición hasta el 31 de diciembre de 2020 en el que el Reino Unido seguiría, como hasta ahora, dentro del mercado único —con la libertad de movimiento que eso supone— y unión aduanera.

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