El agujero más grande del planeta que la URSS convirtió en la 'boca del infierno'

¿Podría imaginar la existencia de un agujero tan profundo en el planeta que, para conseguir acceder al fondo del mismo, hiciera falta iniciar un viaje de varias horas? Pues no hace falta soñar con él, ya que es real: se trata del Pozo de Kola, situado en plena Rusia, cuyo principal objetivo no era otro que tratar de saber cómo es el núcleo de la Tierra. Sin embargo, nunca se puso excavar más allá de los 12.262 metros, siendo el lugar más profundo al que ha llegado el ser humano: la boca del infierno.

En plena Guerra Fría, Estados Unidos y la URSS se enzarzaron en una pelea a distancia por ser los mejores en todo. Ser los primeros en conquistar las estrellas, llegar a la Luna o crear el arma nuclear más potente se convirtió en cuestión de Estado. Pero dentro de esa lucha silenciosa también hubo un plan aún más loco y, posiblemente, no tan conocido como el resto de escenarios de confrontación: conseguir saber quién era de capaz de llegar más profundo en la Tierra.

Rubén Rodríguez

Con esa idea, EEUU dio inicio al Proyecto Mohole en 1957, cuyo objetivo era taladrar en la discontinuidad del Mohorovic —espacio que separa la corteza del manto terrestre— y obtener una muestra a través del fondo marino. Comenzaron las excavaciones en 1961, para conseguir alcanzar los 3.600 metros de profundidad: pero el coste económico de los trabajos y el escaso resultado de las investigaciones detuvieron la misión. Sin embargo, la URSS decidió llevar a cabo su proyecto.

Los soviéticos pusieron su idea sobre la mesa en 1962 para, ocho años después, comenzar a perforar el suelo. La ubicación elegida fue a 12 kilómetros de la ciudad de Zapoliami, en el 'óblast' de Múrmansk, siendo la idea inicial tratar de llegar a los 15 kilómetros de profundidad en la primera fase del trabajo. Una vez conseguido el objetivo, la idea sería seguir trabajando paso a paso hasta perforar los 40 kilómetros de espesor de la corteza. Pero nada más lejos de la realidad.

Los investigadores rusos, después de casi 20 años de duro trabajo para excavar en la Tierra, consiguieron alcanzar los 12.262 metros de profundidad en 1989, después de tener que sobreponerse a un derrumbe en 1984: por aquel entonces, habían llegado a los 12.066 metros, pero un accidente cubrió de tierra unos cinco kilómetros, por lo que hubo que empezar de nuevo desde los 7.000 metros. En 1992, tras superar de nuevo los 12 km, detuvieron los trabajos.

El hundimiento de la URSS, la imposibilidad de superar técnicamente las dificultades de enfrentarse a temperaturas superiores a los 180º C y el importante desembolso económico que suponía seguir excavando en dirección al núcleo de la Tierra provocaron que se detuviera para siempre la prospección. Desde entonces, hace ya más de 27 años, el Pozo de Kola sigue cerrado por una enorme tapa metálica, incrustada en el hormigón, y guardando sus secretos en el interior.

A pesar de no conseguir el ansiado objetivo de llegar al centro de nuestro planeta, Kola tiene el honor de ser el agujero artificial más grande nunca antes hecho por el ser humano. No se consiguió el objetivo final, que no era otro que llegar a lo más profundo de la Tierra, pero sí lograron alcanzar un punto hasta donde el ser humano no ha conseguido volver a llegar. Kola es la 'boca del infierno', un agujero a 180º C que sigue albergando los secretos más profundos de la URSS.

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