Descifrando el fracaso de Boris Johnson: por qué la ley del Brexit muere después de nacer

La Cámara de los Comunes comienza a tramitar, por primera vez en tres años, la ley del Brexit, pero el Gobierno se ve obligado a parar máquinas. Boris Johnson sigue defendiendo que quiere divorcio para final de mes pero, al mismo tiempo, manda una nueva solicitud de prórroga a Bruselas. A pesar de la eventual desconexión, el Reino Unido puede quedar ahora 'sine die' bajo la regulación comunitaria.

¿Qué está pasando? ¿Se van o se quedan? Tras el último debate en Westminster, el proceso ha entrado ya en una fase tan técnica y complicada que ni siquiera los británicos saben en qué punto se encuentra su propia ruptura. Aquí, todas las claves.

¿No se había alcanzado un acuerdo entre Londres y Bruselas en la última cumbre europea?

Sí. Pese al escepticismo inicial, el primer ministro Boris Johnson logró cerrar un acuerdo de retirada con Bruselas en la última cumbre europea de la semana pasada. Sin embargo, para garantizar una salida ordenada del bloque, no basta con cerrar un pacto. Es necesario ratificarlo tanto en el Parlamento Europeo como en el británico. Y, por último, también hay que aprobar en Westminster la normativa para implementar este acuerdo —que al fin y al cabo es un tratado internacional— en el marco británico. A esta normativa se la llama de manera coloquial como la 'ley del Brexit' (su nombre técnico es Withdrawal Agreement Bill).

¿Ha rechazado entonces Westminster el acuerdo cerrado con Bruselas?

La 'expremier' Theresa May fracasó hasta en tres ocasiones cuando intentó ratificar en la Cámara de los Comunes el acuerdo que cerró en su día con Bruselas. Sin embargo, Boris Johnson ni siquiera ha tenido la oportunidad de someterlo a escrutinio. En un principio, la votación en los Comunes se esperaba para la sesión extraordinaria del 'super sábado', el 19 de octubre. Pero sus señorías aprobaron en su lugar la enmienda presentada por el 'tory' rebelde Oliver Letwin, ahora independiente, para supeditar la ratificación del pacto a la aprobación de la ley del Brexit.

Nacho Alarcón. Bruselas

El 'tory' rebelde defendió que solo trataba de evitar el temido escenario del Brexit caótico para el 31 de octubre. Al fin y al cabo, si hay pacto pero no da tiempo a implementarlo en el marco británico, técnicamente habría salida por las bravas. Sin embargo, los euroescépticos critican que se trata de una artimaña para alargar el proceso y en última instancia incluso anular el divorcio.

¿Qué ha pasado entonces con la ley del Brexit?

El martes por la noche, la Cámara de los Comunes aprobó —por 329 votos a favor frente a 299 en contra— dar luz verde a la tramitación de la ley del Brexit. Es muy significativo. Por primera vez desde que comenzó el tortuoso proceso en 2016, los diputados han logrado sacar adelante un plan relativo al divorcio.

Sin embargo, acto seguido, rechazaron —por 308 votos a favor frente a 322 votos en contra— la moción que había presentado el Gobierno para realizar todos los trámites por la vía rápida. En concreto, Johnson quería dejar todo finiquitado en la Cámara Baja en tres días, a fin de lograr cumplir con el divorcio para Halloween. Con el beneplácito de los diputados, el visto bueno de los Lores se presuponía más fácil. Pero sus señorías no quieren hacer ahora todo con prisas.

C. Barragán

¿Habrá, por tanto, elecciones anticipadas?

Johnson había amenazado con que, en caso de derrota en su calendario, dejaría aparcada la ley del Brexit para intentar promover la convocatoria de elecciones anticipadas que desbloquearan la crisis institucional. Sin embargo, tras la humillación, el líder 'tory' ha decidido que, de momento, pone todo 'en pausa' a la espera de que la UE decida si hay nueva prórroga. En caso de que finalmente haya extensión, Downing Street asegura que presionará para elecciones. Pero está por ver si luego lo cumple o no. Además, se necesita el respaldo de dos tercios de la Cámara Baja para sacar las urnas y la oposición laborista de Jeremy Corbyn —muy castigada ahora en los sondeos— no parece estar por la labor.

¿Por qué Johnson ha solicitado prórroga si quiere el Brexit para el 31 de octubre?

Al no lograr ratificar en Westminster el acuerdo cerrado con Bruselas el pasado sábado 19 de octubre, Johnson se vio obligado a cumplir con la llamada Ley Benn, que le obligaba a pedir nueva prórroga hasta el 31 de enero de 2020. Eso sí, el 'modus operandi' vino con polémica. En total, se enviaron a Donald Tusk —presidente del Consejo Europeo— tres documentos. El primero, una fotocopia de la solicitud de extensión —sin la rúbrica del primer ministro—. El segundo, una nota de sir Tim Barrow, representante del Reino Unido en Bruselas, especificando que esto es lo que quiere el Parlamento, pero no el Gobierno. El tercero, otra misiva, esta vez sí firmada por Johnson, explicando que una nueva prórroga es una equivocación.

¿Está acabado políticamente Johnson con tanta derrota en Westminster?

No. El líder 'tory' está consiguiendo transmitir al electorado euroescéptico que él está intentando sacar al país del bloque para finales de mes, pero Westminster se lo está impidiendo. En caso de elecciones anticipadas, se presentará como “el gran mártir”, el “representante del pueblo contra el 'establishment”. Tiene, además, el apoyo de gran parte de los 'tories brexiters' de su formación, cosa que Theresa May jamás logró.

Á. Moreno

¿Pueden evitarse elecciones anticipadas y tener en su lugar un nuevo referéndum?

Se da por hecho que la UE concederá una nueva prórroga. Pero dependiendo de si es corta o larga, se podrían celebrar elecciones o intentar aprobar en Westminster —con plazos normales y sin prisas— la ley del Brexit. En ese caso, durante la fase de enmiendas, los parlamentarios pueden presentar distintas propuestas. No hay ahora mucho apoyo para pedir un nuevo referéndum, pero sí podría haber respaldo suficiente para pedir que todo el Reino Unido —y no solo Irlanda del Norte— quede ligado a la unión aduanera durante las negociaciones futuras del acuerdo comercial.

¿Qué es el periodo de transición?

Si finalmente se lograra aprobar un Brexit ordenado, el Reino Unido saldría del bloque pero, a efectos prácticos, todo seguiría igual, porque el país se mantendría por un tiempo dentro del mercado único (con la libertad de movimiento que eso conlleva) y la unión aduanera. Eso sí, ya sin voz ni voto. De momento, el periodo de transición está fijado hasta diciembre de 2020, con posibilidad de extenderse uno o dos años. Pero sus señorías podrían tratar de alargarlo indefinidamente hasta cerrar un futuro acuerdo comercial con el bloque. Las negociaciones del tratado entre UE-Canadá tardaron siete años. Quedaría, por tanto, Brexit para rato.

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