Cómo la extrema derecha en EEUU copia al yihadismo para reclutar sus 'soldados'

Este verano un grupo neonazi irrumpía el desfine del Orgullo Gay en Detroit, cargados de armas y realizando el saludo, brazo en alto, típico de la Alemania nacionalsocialista. En agosto, las autoridades detuvieron a un hombre de Las Vegas que se dedicaba a patrullar su barrio con un fusil de asalto, un joven de 23 años de nombre Conor Climo que había estado en contacto con supremacistas blancos y que tenía en mente cometer algún ataque en una sinagoga o en un bar de la comunidad LGTBi. Climo le dijo al FBI que odiaba a los negros, los judíos y los miembros del citado colectivo. Hace menos de un mes, un soldado estadounidense era arrestado después de que el FBI descubriera que planeaba un atentado con bombas en nombre de un grupo de extrema derecha en Ucrania.

[Dentro de una fiesta nazi en el sur de EEUU]

Esta misma semana, el portal de seguimiento de actividades terroristas en las redes SITE Intel Group hacía público un vídeo en el que se veían actividades reclutamiento de un grupo paramilitar neonazi estadounidense, similares a las utilizadas por el yihadismo. La directora de SITE, Rita Katz, ha elaborado un análisis sobre cómo agrupaciones de extrema derecha están llevando a cabo actividades para reclutar 'soldados' en un momento en el que los ataques de la extrema derecha no dejan de crecer, y cómo el Gobierno de Estados Unidos debería tratar a estas organizaciones de la misma manera que se trata a otras como Estado Islámico o Al Qaeda, o cualquier otro grupo terrorista. "Las leyes de Estados Unidos tienen un problema especial, que es lo que se podría llamar la 'brecha terrorista' entre las organizaciones terroristas extranjeras y las nacionales", explica Katz en un artículo en 'The Daily Beast'.

Según Katz, Washington está abordando de manera muy diferente dos problemas que podrían 'regularse' desde las mismas normas y que, en su manera de actuar, tienen grandes similitudes, apreciables en algunos de los vídeos que han circulado en las redes sociales durante los últimos meses. Atomwaffen Division, un grupo paramilitar con influencias de la extrema derecha, publicaba un vídeo "en el que si no fuera por los logos de Atomwaffen, todo el mundo pensaría que se trata de un montaje de un campo de entrenamiento de Estado Islámico en suelo estadounidense". Es uno de muchos de estos grupos, contra los que quisieron actuar empresas como YouTube o Discord —una plataforma en la que se pueden crear servidores de chat para comunicarse con gente de gustos afines—.

La causa por la que Katz considera que se está permitiendo que esta ultraderecha violenta actúe cada vez más es la falta de definición en las leyes sobre terrorismo nacional: "si bien sus actos reales de terrorismo —matar, agredir o acosar— son delitos obvios, formar parte de una organización como Atomwaffen o la División Feuerkrieg no es en sí mismo un delito (...). Ya lo explicó el subdirector del FBI Michael McGarrity ante el Comité de Seguridad Nacional de la cámara de representantes el pasado mes de mayo: 'Una organización supremacista blanca es una ideología, una creencia; pero no es una organización terrorista". Aunque actúe como tal.

"El mundo ha progresado enormemente contra el Estado Islámico, tanto en el terreno como en Internet; en gran parte debido a unas leyes claras contra su promoción, ya sea económica, militar o a través de la maquinaria de propaganda. El sistema legal de Estados Unidos no debería tener que esperar hasta que se cometa un ataque, como ocurre con demasiada frecuencia, para poder procesar a terroristas como Climo. Formar parte de un grupo como Atomwaffen debería tener el mismo peso legal que formar parte de Estado Islámico, Al Qaeda o cualquier otra organización terrorista", explica la responsable del grupo de seguimiento terrorista. "El terrorismo es terrorismo. ¿Por qué seguimos perpetuando este doble rasero legal?".

¿Por qué aflora la extrema derecha?

Los estudios son alarmantes: según la investigación 'El auge del extremismo de ultraderecha en Estados Unidos', publicado en 2018 por el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS), el número de atentados terroristas cometidos por integrantes de grupos de ultraderecha o por supremacistas blancos en el país se casi cuadruplicó de 2016 a 2017, aunque no existe un solo factor que esté detrás de este crecimiento. Esta investigación apunta a varios factores, entre ellos el uso de las redes sociales para extender su mensaje o para reclutar a posibles soldados, como han venido haciendo los grupos yihadistas, pero también el incremento en los viajes que se hacen al extranjero, a menudo a países europeos, para intercambiar opiniones con grupos de otros países pero con la misma ideología: uno de los díderes de Atomwaffen en Estados Unidos, un joven de 24 años llamado Kaleb J. Cole, fue detenido el año pasado en el aeropuerto de Chicago tras aterrizar de un viaje a Europa en el que había mantenido este tipo de reuniones. De hecho, tal y como informó 'The New York Times' entonces, Cole tenía en su teléfono móvil imágenes tomadas en el campo de concentración de Auschwitz con otros ultraderechistas haciendo el saludo nazi.

Un manifestante en un discurso de supremacistas blancos en Washington (Reuters)Un manifestante en un discurso de supremacistas blancos en Washington (Reuters)Un manifestante en un discurso de supremacistas blancos en Washington (Reuters)

Sin embargo, un punto que parece haber hecho crecer el sentimiento extremista en Estados Unidos es Washington: por un lado, parece haber tomado cierta fuerza desde la elección de Barack Obama como presidente: "Los grupos de extrema derecha se han aprovechado de la elección del primer presidente afroamericano y están centrando sus esfuerzos en reclutar a nuevos miembros, movilizando a sus seguidores y ampliando su alcance y atractivo a través de la propaganda", reza un documento elaborado por el Departamento de Seguridad Nacional del país apenas dos meses después de la llegada de Obama al Capitolio. "Pero todavía no han recurrido a la planificación de ataques". Ahora sí.

La situación en torno a la llegada de inmigrantes procedentes, especialmente de México pero también de algunos puntos como Siria, ha servido a estos grupos para reforzar sus posiciones, así como la entrada de Donald Trump en el tablero político estadounidense: en marzo de 2017, en un mitin del republicano bajo su conocido lema 'Make America great again', se presentaron decenas de miembros de Rise Above Movement (RAM, un grupo supremacista con sede en el sur de California), que acabaron provocando un enfrentamiento contra manifestantes antifascistas.

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