Bienvenido 'Mr Robocop': un profesor conservador y viral para liderar Túnez

Muy pocos apostaban por Kais Said a principios de septiembre. Cuando la prematura muerte de Beji Caid Essebsi, figura clave en la transición tunecina, abocó al país a unas elecciones presidenciales adelantadas, a este profesor universitario sin experiencia política le echaban en cara su escasa soltura y excesiva rigidez. Se burlaban de sus maneras "robóticas" o incluso le afeaban su "falta de cercanía" con el pueblo llano, pues en todos sus mítines se obstinaba en hablar árabe clásico en lugar del dialecto tunecino. Sin embargo, 'Robocop' pasó de candidato revelación en la primera vuelta a indiscutible vencedor en la segunda ronda con más del 70% de los votos.

El mensaje de Said (61 años), sin un partido propio que lo respaldara y con una austera campaña electoral, ha sido contra la corrupción y la élite política que, desde que los tunecinos se levantaran en la Revolución de los Jazmines en 2011, no han podido (o sabido) cumplir con las demandas de la población del pequeño país norafricano, único caso de éxito de las llamadas 'Primaveras árabes'. Entre los cientos de personas que acudieron a celebrar la victoria de Said, anunciada todavía de manera no oficial por la autoridad electoral, un motivo se repetía como una cantinela: "La gente quiere que se aplique la ley y que la ley sea igual para todos".

A. Alamillos

Said, profesor retirado de Derecho Constitucional y un 'outsider' en el cambiante panorama político tunecino, se enfrentó en la segunda vuelta al magnate de los medios y candidato populista Nabil Karoui, quien pasó la mayor parte de la campaña en prisión preventiva y fue liberado a pocos días de la votación. A diferencia de Karoui, acusado de varios delitos de presunta evasión fiscal y lavado de dinero, Said cuenta con una "hoja de servicio" limpia, sin ninguna sospecha de corrupción. Y, a diferencia de otros candidatos que cayeron en la primera ronda -como el entonces primer ministro Youssed Chahed o el expresidente Moncef Marzouki- tampoco forma parte de la denostada élite política.

Conservador y viral

Un jurista conservador, reivindicador de la identidad árabe, que aboga por la descentralización del país y otros métodos de participación política local como "la democracia directa", serio y austero, ha sido el cóctel final que han elegido los tunecinos. "Ha sido un voto por la transparencia y por el Estado de derecho y la aplicación de la ley para todos", señala a este diario el analista del Real Instituto Elcano Sergio Altuna, que ha residido en Túnez durante casi una década. "Representa una vuelta a los objetivos de la revolución", añade.

Pronto, los 'memes' y montajes en redes sociales en la precampaña, que lo comparaban con un robot por su mecánica forma de hablar, se tornaron en un auténtico apoyo popular, especialmente entre los jóvenes. El desencanto con los políticos tradicionales ha sido el ingrediente que ha aupado a Said hasta la victoria electoral.

Tunecinos celebran la victoria de Kais Said. (EFE)Tunecinos celebran la victoria de Kais Said. (EFE)Tunecinos celebran la victoria de Kais Said. (EFE)

En un país en el que más de la mitad de la población tiene menos de 30 años, y con más de dos millones de nuevos votantes en estas elecciones presidenciales, hacerse con el voto joven ha sido clave en la campaña. Y contra todo pronóstico, Said, pese a sus maneras robóticas y sus posturas conservadoras en temas como el matrimonio homosexual, los derechos de la mujer o la pena de muerte, se ha hecho con el corazón joven del país.

Las cifras son apabullantes: cerca del 90% de los tunecinos entre 18 y 25 años han votado por el veterano académico, según estimaciones la encuestadora local Sigma. "Los jóvenes han dirigido esta campaña y soy ahora responsable ante ellos", declaró al conocerse los resultados.

Pescar en río revuelto

Pero Said no solo ha convencido a los jóvenes. Su falta de lazos con los partidos tunecinos le ha facilitado la victoria, pues ha pescado votos entre los islamistas de Ennahda, cuyo candidato Abdelfatah Morou no pasó a la segunda ronda y los desencantados con una y otra escisiones del partido Nidá Tunis, que tras la revolución intentó amalgamar las distintas tendencias laicistas y que, años después, se ha atomizado en numerosos grupúsculos.

"El cargo de presidente de la república es un cargo que se adapta bien a una persona de consenso, a una persona independiente", señala Altuna.

Entre las prerrogativas del nuevo presidente estará la de encabezar las relaciones diplomáticas del país norafricano, donde encontrará uno de sus desafíos. está uno de sus principales retos.

Entre sus principales desafíos está reformular las relaciones -tanto comerciales como políticas- de Túnez con Europa, África y los demás países árabes. Es prerrogativa del presidente liderar la estrategia diplomática y, según lo que ha ido desgranando en diversas entrevistas en medios locales, las prioridades de Said están más cerca de casa: Argelia y Libia, así como reforzar sus nexos con el Mundo Árabe.

"En sus labios ha dejado caer que Túnez ha de constituirse como país más independiente sin mirar tanto a lo que se dice, o se piensa desde Europa", apunta en este sentido Altuna.

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