¿Por qué duelen los golpes en el codo?

La sensación que recorre el brazo al darte un golpe en el codo no es fácil de explicar, pero todo el mundo está de acuerdo en que es una de las más dolorosas. ¿Por qué? “El codo, por su localización, es una zona expuesta a golpes y estos son dolorosos porque los huesos de esta articulación están desprotegidos de músculos. Los golpes van directos a un tejido que recubre el hueso que se llama periostio y provoca mucho dolor cuando recibimos un traumatismo”, explica José Tabuenca, jefe del servicio de Traumatología del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid.

 

 

“Se habla del hueso de la risa cuando recibimos un golpe en la parte interna del codo. Realmente no es un hueso, sino un punto del codo por donde pasa el nervio cubital, que al estar desprotegido está muy expuesto a los golpes. Cuando recibimos un golpe en él, se genera desde un cosquilleo a un calambre muy doloroso que llega hasta la mano”, profundiza el traumatólogo.

 

 

“Como ocurre con cualquier estructura articular superficial, en el momento del traumatismo se pueden dañar estructuras inervadas o el propio nervio y generar una señal de dolor”, añade Juan Muñoz Ortego, reumatólogo del InstituteMYM en el Centro Médico Teknon (Barcelona) y portavoz de la Sociedad Española de Reumatología.

 

 

El síndrome compresivo del nervio cubital

¿Qué es?
Aparte de la contusión fortuita en el codo, en algunas ocasiones el dolor en esta zona de la anatomía es más prolongado y se debe a una patología neurológica denominada síndrome compresivo del nervio cubital. “El paciente presenta calambres o molestias (disestesias) en el quinto y cuarto dedo de la mano, que generalmente han estado presentes durante un periodo de tiempo variable antes de iniciar la pérdida de fuerza en la pinza digital o en el puño. Estas disestesias en la zona de inervación cubital también se presentan cuando nos damos un golpe en la zona donde el nervio cubital encuentra anatómicamente más expuesto, que es la cara interna (o postero-medial) de la articulación del codo”, señala Ignacio de Llano San Claudio, especialista en Neurofisiología Clínica del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid.

 

 

El experto comenta que duele tanto porque “nuestro organismo no hace otra cosa que protegernos o avisarnos de una posible lesión. El signo de alarma son estas disestesias en el territorio cubital para que no continuemos con la agresión (traumatismo o posición forzada) y protejamos la zona”.

 

 

¿Es muy frecuente?
El síndrome compresivo del nervio cubital es el segundo en frecuencia en la extremidad superior, siguiendo al síndrome del túnel carpiano (que afecta a la cara anterior de la muñeca). “Es tres veces más frecuente en hombres que en mujeres”, apunta el neurofisiólogo clínico.

 

 

Diagnóstico y tratamiento
La prevención es la medida más inmediata. “Ante la presencia de este tipo de molestias el médico realizará una sencilla exploración física y, en caso de que sea necesario, prescribirá la realización de un electromiograma. En esta prueba se cuantifica el grado de afectación neurológica y es donde se puede valorar si la lesión está evolucionando (aguda) o si por el contrario está estable (crónica)”, indica De Llano.

 

 

El tratamiento, según el grado de afectación, será en primer lugar el conservador. Según el neurofisiólogo de Quirónsalud, “consiste en reposo y evitar la presión externa en el codo, especialmente cuando éste está flexionado más de 90º. Una correcta higiene postural, que incluyan una reeducación de la postura; evitar posiciones que impliquen el codo flexionado o el apoyo del codo en superficies duras; y, por supuesto, no realizar actividades mecánicas repetitivas de flexoextensión del codo (por ejemplo, delante del ordenador)”.

 

 

En la mayoría de las ocasiones estas medidas solucionan el problema. De no ser así, el segundo escalón terapéutico será el farmacológico: antinflamatorios tópicos o por vía oral, y, en algunos casos, la infiltración de esteroides.

 

 

“Los casos en los que no conseguimos mejorar la situación podrán ser candidatos a tratamiento quirúrgico”, concluye el experto.

 

 

 

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