Secuestradores madrugan en la Francisco Fajardo

 

 

La zona este de la autopista Francisco Fajardo se ha convertido en una de las principales áreas de operaciones de las bandas de secuestradores establecidas en Caracas. Las víctimas denuncian que son grupos integrados por al menos 12 delincuentes, que se trasladan en camionetas de lujo, armados con fusiles de asalto y chalecos antibalas, publica El Universal.

 

 

 

Por JOAN M. CAMARGO

El apresto operacional de estas mafias les permite cometer sus secuestros a plena luz del día, y de forma simultánea pueden tomar de seis a nueve personas como rehenes, esto según el abogado criminalista y experto en temas de seguridad, Fermín Mármol García.

Fuentes policías ligadas a la investigación de estos hechos indicaron que solo en noviembre se presentaron 15 casos de secuestros en las inmediaciones de los distribuidores Altamira, Caurimare, Macaracuay y Metropolitano de la vía expresa más grande de Caracas.

Desconfianza

Pese a que el director de la Policía Nacional Bolivariana, Alfredo Pérez Ampueda, anunció una disminución considerable de este delito en varias zonas de Caracas, Mármol considera que esta estimación se debe a que los organismos policiales solo se enfocan en los secuestros que son denunciados por la ciudadanía.

 

 

 

A juicio del experto, en el país solo se denuncia un aproximado del 30% de los secuestros perpetrados, esto debido a que existe una gran desconfianza en la población por los cuerpos policiales designados para combatir dicho flagelo.

 

 

 

Además, aseguró que aunque durante el segundo trimestre del año se presentó un descenso en los casos registrados, fue porque durante las protestas ciudadanas se efectuaron cierres en las principales calles del este de la ciudad y esto dificultó que las mafias pudieran circular por esas zonas.

 

 

Mutación del modus

 

 

 

De acuerdo a lo manifestado por las fuentes policiales, la manera en la que se ejecutan los secuestros en Caracas ha evolucionado en comparación a los modus practicados a principios de año.

 

 

 

En los últimos meses se han registrado mayor número de secuestros exprés, es decir en un tiempo menor a las 24 horas de cautiverio.

 

 

 

Aunque las grandes bandas responsables de estos delitos siguen ubicadas en los barrios de la Cota 905, El Cementerio y El Valle, las víctimas no son llevadas hasta estas zonas populares, sino que son “ruleteadas” por la ciudad mientras se acuerda el pago por su liberación tal como lo precisa la fuente policial.

 

 

 

Mármol García, confirma esta práctica y además agrega que en algunos de los casos los rehenes son puestos en cautiverios en galpones o talleres mecánicos, donde los obligan a realizar transacciones a favor de los plagiarios.

 

 

 

Esto le dificulta aún más a los cuerpos de seguridad poder frustrar los secuestros, y las estadísticas presentadas por el Observatorio de Delito Organizado dan fe de ello.

 

 

 

Entre los meses de julio y septiembre de este año, solo se han podido frustrar 29,6% de los secuestros cometidos, lo que representa un descenso del 13% en relación al mismo trimestre del año pasado.

 

 

En cuanto al cobro de los rescates, fuentes policiales indicaron que en alguno de los casos, los antisociales piden como pago que los familiares de las víctimas entreguen vehículos hasta en la frontera con Colombia para ser comercializados en el vecino país.

 

 

Masificación del secuestro

 

 

 

Entre los grupos de secuestradores que operan en Caracas y que son investigados por el Cicpc, se encuentra las bandas de “El Coqui”, “El Galvis”, “El Juvenal”, “El Bemba” y “El Quilombo”.

 

 

 

Sin embargo, este delito se ha masificado y según Mármol, actualmente existen pequeñas organizaciones que se han fortalecido debido al cobro de rescates en moneda extranjera.

 

 

 

Es por ello que se evidencia tanto músculo bélico en manos de estas mafias.

 

 

Mafias penitenciarias

 

 

 

El director la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones, Humberto Prado, denunció que los principales ejes de secuestros del país son controlados directamente desde las cárceles, y los organismos policiales no están facultados para desarticular estas redes delictivas dentro de las prisiones, pues son competencias directas del Ministerio Penitenciario.

 

 

El Universal

Joan Camargo

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